el plan secreto y perfecto de la islita que les “robó” todos sus jugadores a Países Bajos y se metió en el Mundial 2026

el plan secreto y perfecto de la islita que les “robó” todos sus jugadores a Países Bajos y se metió en el Mundial 2026


Curación o corazón. No está claro por qué, pero si se sabe que una de esas dos palabras marca el origen del nombre de la isla de Curazao, ubicada en el mar de Antillas, unos 50 kilómetros al norte de Venezuela. Tierra de caquetíos o de “gigantes” como la bautizó Américo Vespucio, fue colonia española, lugar de paso para portugueses y más tarde quedó en manos de la corona neerlandesa. Sufrió dos invasiones inglesas que fueron repelidas (¿les suena?) y estuvo un tiempo bajo la soberanía de Venezuela hasta que una deuda impaga la devolvió a manos de Países Bajos. Por estos días, es noticia porque su puerto se convirtió en “la guardería” de Donald Trump que armó un cerco naval para “cazar” lanchas con droga que presuntamente salen desde Venezuela. También porque, luego de un meticuloso plan, acaba de clasificarse por primera vez en su historia a una Copa del Mundo de fútbol.

En pleno boom petrolero en las tierras de Simón Bolívar, Curazao se transformó en el hogar de una de las dependencias más importantes del gigante de la refinería Shell. Y fue por ese motivo que durante la II Guerra Mundial, cuando la madre patria naranja quedó bajo las garras nazis, los británicos y los estadounidenses establecieron bases militares que permanecieron en pie, incluso, cuando la isla volvió a quedar bajo la tutela de la Casa de Orange. Hubo que esperar hasta principios de este siglo para que el país se independizara, más allá de que sus habitantes siguen teniendo pasaporte de los Países Bajos.

En Curazao, a pesar del dominio neerlandés desde hace más de cinco siglos, se habla papiamento, una lengua criolla que mezcla, muy bien mezclados, el español y el portugués. Y en los últimos tiempos, además de ser un destino turístico de ensueño, se respira fútbol y se soñaba con jugar un Mundial, como aquel deseo de un Diego Maradona adolescente, embarrado y en blanco y negro que no falta en ninguna de las evocaciones al Diez.

Como se lee en este apresurado e impreciso resumen, demasiado ajetreo para una pequeña isla con 170 mil habitantes y con un área total de 444 kilómetros cuadrados, un poco más de dos veces la superficie de la Ciudad de Buenos Aires.

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Así celebró Curazao clasificar al Mundial 2026

Es así que Curaçao o Curazao acaba de convertirse en el país más pequeño que alguna vez estuvo en un Mundial. Cabo Verde, otro que debutará en 2026, tenía ese honor hasta este martes cuando se convirtió en la vigesimosegunda selección clasificada para la cita en Canadá, México y Estados Unidos. Fue gracias a su goleada sobre Eswatini (3-0) en la última jornada de la primera fase de clasificación africana. Pero ahora el equipo que dirige Dick Advocaat, tres veces DT de Países Bajos y con experiencia para llenar diez currículums, le sacó ese honor. La islita caribeña es 10 veces más pequeña en extensión que la nación africana que fue colonia portuguesa.

Su mínima superficie, sin embargo, no es el único récord de Curazao. Es que además acaba de convertirse en el primer clasificado en la historia de los Mundiales que no tiene jugadores nacido en un hospital, clínica o vivienda de su territorio.

De la última lista de 24 convocados por Advocaat para la última doble fecha, que dirigió a Países Bajos en Estados Unidos 1994 y luego en dos oportunidades más, (2002-04 y 2017), nacieron en Europa. Es que Tahith Chong, nacido en Willemstad en 1999 y juega para Sheffield United, fue desafectado por una lesión. Habría sido la excepción.

Curazao empató con Jamaica y ganó el Grupo B. Foto: REUTERS

“Durante un año y medio, me estuvieron presionando mucho con respecto a algunos jugadores que aún pensaban que podrían vestir la ‘Oranje’, pero afortunadamente, han elegido Curazao”, explicaba Advocaat que gracias a “los holandeses” pudo armar un equipo competitivo que lo metió en el Mundial.

Anoche, llegaba puntero de la Zona B a Kingston, Jamaica. Un mano a mano muy rústico pero apasionante por la cima entre líder y escolta. La Familia Azul, como le dicen a la Selección de Curazao, se metió en la cita de 2026 con un empate sin goles. Eso sí, no faltó tensión.

Tuvo suerte ante los Reggae Boyz porque su arquero fue figura y el palo los salvó en tres oportunidades. Además, recibió un guiño del VAR: en el séptimo minuto del descuento el árbitro salvadoreño Iván Arcides Barton Cisneros había dado un penal, pero la revisión a través del VAR lo hizo volver atrás en su decisión y, con tino, anularlo.

Muchos atribuirán la clasificación de Curazao al Mundial XL que acaba de diseñar Infantino en Estados Unidos, México y Canada. Pero lo cierto es que se trata de un plan de trabajo que lleva más de dos décadas.

“Después de 21 años hemos podido culminar el proyecto mundialista que iniciamos en 2004. Es una sensación muy grande, muy bonita y esto es para todos los curazoleños que están por todo el mundo: América, Europa, en la isla… y también para los que aman a Curazao de donde sean: somos pequeños en tamaño, pero grandes en alma y corazón”, concluyó el presidente de la federación, Gilbert Martina.

Hiddink, Kluivert y la revolución de Curazao

Hace cuatro años, Clarín adelantó el fenómeno que se vivía en Curazao. Hablaba de un plan sistemático y un meticuloso scouting de futbolistas con raíces en la isla que hacían posible el sueño mundialista. Parecía una quimera, y lo fue, porque el equipo no se metió en Qatar 2022, pero el plan seguiría adelante y se concretaría en la siguiente cita: Canadá, México y Estados Unidos 2026.

Es que, como contamos, la cosa arrancó hace mucho. Para entender este fenómeno hay que empezar a hablar de nombre propios. Y el que aparece es el del gran Guus Hiddink. Fue el que puso la piedra fundamental. Llegó a la isla en agosto 2020, en tiempos de pandemia y de primera ola, Hiddink llegó a Curazao. Y no lo hizo para domar reposeras ni para catar daiquiris mirando al mar. “Si me preguntan, ¿vamos al Mundial? Entonces digo: “sí, vamos al Mundial. Vamos a hacer todo lo que podamos. La ambición está ahí y sería fantástico si Curazao llega a la Copa del Mundo. Vamos a trabajar duro para ser lo más fuertes posible como equipo”, sostuvo El Mago de Varsseveld al ser presentado.

Guus Hiddink, uno de los padres de la criatura.
Foto: EFEGuus Hiddink, uno de los padres de la criatura.
Foto: EFE

Pero Hiddink no es el único héroe en este lío. Tampoco es que cayó de un paracaídas y se encontró con una organización improvisada. Curazao, que en 2010 tomó el lugar de las desaparecidas Antillas Holandesas en el ámbito de la FIFA, ya había llevado a otra gloria del fútbol neerlandés para articular su despegue.

En 2015 llegó a la isla Patrick Kluivert, ex goleador de Ajax, Milan y Barcelona, para hacerse cargo del seleccionado. No sólo aportó su experiencia como internacional, sino que también diseñó un plan de captación de futbolistas con ascendencia curazoleña que jugaban ligas de Europa. No debió pensarlo mucho. El mismo podría haber jugado para Curazao, ya que su madre, Lidwina, había nacido en la isla en tiempos de dominación absoluta de la corona neerlandesa.

Así fue cómo Curazao comenzó a competir de igual a igual con otros seleccionados de mayor tradición en la órbita de la Concacaf. Logró, por ejemplo, la clasificación para la Copa de Oro de 2017 y más tarde se consagró campeón por primera vez de la Copa del Caribe. Ya no estaba Kluivert, quien había vuelto a Europa para trabajar en La Masía del FC Barcelona, pero sí su asistente, Remko Bicentini, hijo de una gloria all star del fútbol caribeño, que en Qatar fue asistente técnico de la selección de Canadá y hoy está sin trabajo.

Años después, Curazao es la punta de lanza de una verdadera revolución del Caribe junto a Panamá y Haití que se metieron el Mundial de los Estados Unidos, México y Canadá 2026 ganadores en cada una de sus zonas después de una ardua Eliminatoria que se inició en marzo del año pasado, con tres rondas, y en la que participaron 32 de las 41 selecciones que forman parte de la Concacaf. A ellos, podrían sumarse Surinam, que copió el modelo curazoleño, y Jamaica, que jugarán el repechaje intercontinental en busca de dos plazas. Competirán con Irak, República Democrática de Congo, Bolivia y Nueva Caledonia.

“Creo que nuestro éxito ha sido la perseverancia. Todos creímos que algún día clasificaríamos al Mundial y por fin lo hemos logrado”, dijo el presidente Martina tras la histórica clasificación.

A principios de 2023, Curazao fue uno de los partenaires en los festejos de la Argentina campeón del mundo -el otro fue Panamá, en el Monumental-. Fue un lapidario 7-0 en el Madre de Ciudades de Santiago del Estero con hat trick incluido de Lionel Messi. Ahora hasta podría enfrentar a la Scaloneta en la próxima Copa del Mundo. “No importa qué selecciones nos toquen en el sorteo del Mundial. Que vengan todos, nosotros ya hemos ganado el Mundial”, dice el presidente Martina. El sueño es realidad.

El origen de los jugadores convocados por Curazao

  • Eloy Room (Nimega, Países Bajos)
  • Tyrick Bodak (Almere, Países Bajos)
  • Trevor Doornbusch (Haarlem, Países Bajos)
  • Shurandy Sambo (Geldrop, Países Bajos)
  • Roshon van Eijma (Tilburg, Países Bajos)
  • Sherel Floranus (Róterdam, Países Bajos)
  • Armando Obispo (Boxtel, Países Bajos)
  • Joshua Brenet (Kerkrade, Países Bajos)
  • Deveron Fonville (Nieuwegein, Países Bajos)
  • Juriën Gaari (Kerkrade, Países Bajos)
  • Godfried Roemeratoe (Oost-Souburg, Países Bajos)
  • Juninho Bacuna (Groningen, Países Bajos)
  • Livano Comenencia (Breda, Países Bajos)
  • Leandro Bacuna (Groningen, Países Bajos)
  • Ar’jany Martha (Róterdam, Países Bajos)
  • Tyrese Noslin (Ámsterdam, Países Bajos)
  • Kevin Felida (Spijkenisse, Países Bajos)
  • Gervane Kastaneer (Róterdam, Países Bajos)
  • Jeremy Antonisse (Rosmalen, Países Bajos)
  • Sontje Hansen (Hoorn, Países Bajos)
  • Kenji Gorré (Spijkenisse, Países Bajos)
  • Jürgen Locadia (Emmen, Países Bajos)
  • Jearl Margaritha (Groningen, Países Bajos)
  • Jordi Paulina (Odijk, Países Bajos)