el oficial que estaba de guardia cuando desapareció el chico sembró más dudas sobre cómo se manejaron pruebas claves

el oficial que estaba de guardia cuando desapareció el chico sembró más dudas sobre cómo se manejaron pruebas claves


Eduardo Rafael Torres se desempeñaba como oficial de guardia el día en que se produjo la sustracción de Loan Danilo Peña (5) en una tapera cercana a la casa de su abuela, en la zona rural de 9 de Julio. En su declaración de casi cuatro horas ante el Tribunal Oral Federal de Corrientes, dejó más dudas que certezas sobre la forma en que se desarrolló la investigación del caso y el secuestro de la evidencia más comprometedora para alguno de los siete procesados.

Torres, que tiene 34 años y seis años de servicio en la Policía de Corrientes, reveló que entre las 21 y las 22 del 13 de junio, el día de la desaparición de Loan, estuvo en la zona del naranjal donde el chico fue visto por última vez. Contó que se hallaba junto a algunos de sus jefes en el lugar cuando dos suboficiales de la comisaría de 9 de Julio llegaron junto al hijo de Bernardino Benítez, que integraba el grupo de menores que había participado de la excursión en busca de naranjas.

“El chico contó que Loan se fue solo del naranjal” y consideró a ese relato como “espontáneo”. El policía sostuvo que el menor se “explayó” y que esa versión “coincidía en parte con lo que dijo el padre”.

El oficial dijo que se enteró de la desaparición de un chico al recibir una notificación de un suboficial de apellido Duarte que se hallaba de franco ese día. “Como la información era muy escasa, comencé a recabar datos”, explicó. Y que esa tarde se comunicó con María Victoria Caillava, quien le indicó el lugar y que fue posterior a un almuerzo que se había realizado en la casa de Catalina Peña, en El Algarrobal.

Torres buscó ubicar a su jefe, el comisario Walter Adrián Maciel, pero recién pudo hacerlo pasadas las 16, cuando fue hasta la casa. “Volvimos con él a la comisaría para buscar linternas y más hombres antes de ir al lugar”, sostuvo.

El policía dijo que rastrilló la zona hasta el otro día al amanecer y que nunca se enteró del repliegue de los grupos de búsqueda luego que se difundiera la falsa información de que Loan había sido hallado en buen estado.

Sobre la adulteración del libro de guardia de la comisaría, Torres dijo que era habitual que se hiciera “un borrador” con las novedades y luego se transcribiera. Sostuvo que el responsable de esa tarea había sido afectado a los rastrillajes y que durante más de doce horas no se asentaron las novedades en el libro.

El oficial dijo que el 19 de junio, mientras compaginaba el sumario que se iba a elevar a la Fiscalía de Goya, a cargo de Juan Carlos Castillo, vio que ingresaron a la comisaría el ex capitán de navío Carlos Guido Pérez y su esposa, María Victoria Caillava. “Pidieron para hablar con el comisario Maciel para dejar los vehículos. En realidad sólo querían dejar el Ford Ka rojo”, recordó. Y que el comisario decidió que también quedara la camioneta.

Sostuvo que las llaves quedaron en un sobre en la oficina de Maciel. Según su versión “se colocaron fajas en los vehículos ese mismo día. Fuimos a la oficina a imprimirlas, yo lo hice”, aseguró, pese a que son numerosos los testimonios que indican que nunca se colocaron esas fajas de clausura.

El policía no pudo explicar por qué no se dejó constancia de los horarios en los que se realizaron algunos secuestros de posibles evidencias del caso el día en que la Justicia dispuso la detención de Pérez, Caillava y Maciel.

Cuando fue consultado sobre el secuestro de ropa de Loan, Torres dijo que “no tengo registros que se haya hecho”, pero luego admitió que en su oficina había prendas en bolsas de consorcio que luego se entregaron a los guías de los perros que fueron llevados para rastrillar el campo.

Las dudas y la falta de memoria de Torres fueron una constante a lo largo de las casi cuatro horas que estuvo respondiendo preguntas, principalmente de Ernesto González, el defensor de Caillava y Pérez, quien buscó sembrar dudas sobre la cadena de custodia de las pruebas y la forma en que se hizo el secuestro de los teléfonos y otros elementos.

Casi sobre el cierre de la testimonial, el presidente del Tribunal, Fermín Ceroleni le preguntó a Torres si tenía problemas de memoria, dado el tiempo que se tomaba para responder.

El policía reconoció que en los días posteriores a la sustracción de Loan, cuando las marchas en el pueblo se repetían, el comisario Walter Maciel le dio los nombres de “cuatro o cinco vecinos” para que se los citara declarar en Goya por pedido de la Fiscalía. “Cuando fui a la Fiscalía a llevar el sumario el fiscal (Juan Carlos) Castillo me dijo que nunca lo había solicitado”, afirmó.

Al ser consultado por qué habían sido llevados a la comisaría Bernardino Benítez, Laudelina Peña, Mónica Millapi y Daniel Oscar Ramírez, el oficial sostuvo que “se presentaron y quedaron a resguardo” debido a la creciente desconfianza de la población sobre ellos.

Leslie Rolón, cabo primero de la Policía de Corrientes, fue la encargada de realizar la extracción de datos de los tres primeros teléfonos secuestrados tras la desaparición de Loan. La suboficial admitió que es “idónea” en la materia y que al momento de hacer ese trabajo hacía dos años que estaba trabajando en la Dirección de Delitos Complejos e Informáticos.

Si bien reconoció que los aparatos llegaron “con cadena de custodia”, admitió que el análisis se realizó sin testigos. En un documento pdf se volcaron datos de mensajes, llamados, contactos y mediante el sistema GPS, el recorrido que realizaron los propietarios de los aparatos el día de la sustracción. “Tuvimos que hacer una búsqueda manual de la geolocalización”, explicó.

Al revisar las actas, Rolón admitió que no dejó constancia del horario en que hizo la pericia sobre los celulares. Y que en un primer momento “no estaba predispuesta a hacer” la extracción “porque era nueva (en ese tipo de tareas), pero había que hacerlo”, relató.

El sargento de la Policía Federal Luis Eduardo Cavalieri fue el último en declarar y no realizó aportes de relevancia, ya que sólo participó de un rastrillaje alrededor de algunas lagunas en los meses posteriores a la desaparición de Loan.

Cómo sigue el juicio oral por Loan

Este jueves declarará un único testigo y declarará como imputado Nicolás Gabriel Soria, quien está acusado de intentar desviar la investigación y haber retenido en el hotel “Despertar del Iberá” a algunos de los chicos que estuvieron con Loan en el naranjal y a testigos clave del caso. Además, se lo acusa de hacerse pasar por agente de Interpol y suministrar drogas a un adicto en la ciudad de Goya.

Hace un mes el Tribunal Oral Federal de Corrientes comenzó a juzgar a siete personas acusadas por la sustracción y el ocultamiento de Loan Danilo Peña, hecho que ocurrió el 13 de junio de 2024. El chico había ido con su papá a la casa de su abuela y desapareció después del almuerzo, cuando fue con tres adultos y otros chicos a buscar naranjas a una tapera que está a unos 600 metros de la casa.

Otras diez personas que desembarcaron días después en 9 de Julio están acusadas de buscar entorpecer o desviar la investigación influyendo sobre testigos y abonando falsas hipótesis sobre el caso.