El Liverpool envía al City al quinto puesto de la Premier | Fútbol | Deportes

El Liverpool envía al City al quinto puesto de la Premier | Fútbol | Deportes


El Manchester City jugó a sobrevivir en el cuadrilátero de Anfield y el Liverpool le mandó de un golpe al quinto puesto de la clasificación, fuera de la Champions. Tres meses atrás el equipo más vibrante de Europa, el más innovador, vigente campeón de la Premier por cuarta temporada consecutiva, el City ha experimentado una transformación degradante. Al primer embate del rival expuso sus miserias. Los defensas alternaron angustia con frivolidad y los delanteros se mostraron medio abatidos, medio ausentes, ante una crisis que exhibe la peor versión de todos menos de Bernardo Silva, verdadero héroe solitario.

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Caoimhín Kelleher, Trent Alexander-Arnold (Jarell Quansah, min. 72), Joe Gomez, Virgil van Dijk, Andy Robertson, Alexis Mac Allister, Cody Gakpo (Darwin Núñez, min. 72), Dominik Szoboszlai, Ryan Gravenberch, Mohamed Salah (Curtis Jones, min. 83) y Luis Díaz (Harvey Elliott, min. 90)

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Stefan Ortega, Nathan Aké, Rúben Dias, Manuel Akanji, Kyle Walker, Bernardo Silva, Phil Foden (Kevin De Bruyne, min. 78), Matheus Nunes (Jérémy Doku, min. 56), Rico Lewis (Jack Grealish, min. 78), Ilkay Gündogan (Savinho, min. 57) y Erling Haaland

Goles
1-0 min. 11: Gakpo. 2-0 min. 77: Salah

Arbitro Chris Kavanagh

Tarjetas amarillas
Matheus (min. 23), Foden (min. 31), Ryan Gravenberch (min. 35), Manuel Akanji (min. 45)

La reacción en cadena parece imparable desde la lesión de Rodri. Entre Gakpo, Salah y Luis Díaz, no hicieron nada por atenuarla. El gol de Gakpo a los diez minutos culminó una cadena de ocasiones nítidas y puso en marcha una secuencia de errores y contragolpes que culminó en 2-0. Pudo ser peor. Fue la séptima derrota consecutiva del City. La peor racha en la carrera de Pep Guardiola como entrenador. En el otro banquillo, Arne Slot, que venía de dirigir el 4-0 contra el Madrid, continúa su inesperada marcha triunfal.

Pep Guardiola hace un gesto a la grada de Anfield este domingo.
Pep Guardiola hace un gesto a la grada de Anfield este domingo.ADAM VAUGHAN (EFE)

Slot asumió una tonelada de responsabilidad. Al hombre que heredó el reino de Jürgen Klopp le encomendaron perfeccionar un equipo con pocas carencias y hacerlo al tiempo que rellenaba un vacío de liderazgo conspicuo. Sin fichajes nuevos, pues los propietarios estadounidenses escrutan el destino de cada dólar que invierten. Con la misma plantilla conque Klopp perdió el liderazgo de la Premier en la primavera pasada, Slot se ha puesto en cabeza de este torneo con 34 puntos, seguido del Arsenal y el Chelsea con 25. El juego del Liverpool no es más arrollador que hace un año pero ningún futbolista se ha bajado del tranvía y algunos, como Gakpo y Gravenberch, dan señales de haber adquirido una madurez que no tenían.

Frente a la crecida del Liverpool, la depresión del City. Nada expuso con más crudeza la situación de precariedad que la presencia de Bernardo Silva y Rico Lewis en el doble pivote, una vez que en la segunda parte a Gündogan se le agotó el combustible. A falta de Rodri, Kovacic y Stones, todos lesionados, la última improvisación de lo que se supone debe ser el eje estabilizador de toda la maquinaria, fueron el mediapunta portugués convertido en futbolista total y el canterano. Alrededor de los dos valientes tembló una defensa carcomida por la angustia y unos atacantes abrumados por la sensación de que no importan los goles que marquen ya que el rival meterá más.

Al cabo del primer tiempo el Liverpool sumó 11 tiros por uno del City. La presión que coordinaron los hombres de rojo, desde el inconmensurable Van Dijk hasta Luis Díaz, hizo estragos en unos visitantes desequilibrados. Guardiola estiró la manta en un extremo del campo y descubrió carencias en el otro. El City ganó contundencia en defensa gracias al regreso de Ruben Dias, pero contra adversarios tan enérgicos y astutos no basta con los centrales para romper la presión si los atacantes no apoyan las salidas junto con los interiores. La falta de ambición de Haaland, Foden y Nunes resultó pavorosa. Parecían rendidos antes de tocar el primer balón. Los centrocampistas y los zagueros del City perdieron balones que antes encontraban destino porque por delante sus compañeros se mostraron menos que nunca. A las malas, hubo jugadores que se comportaron con egoísmo e indolencia. Tras el shock inicial, Guardiola contempló el espectáculo sin apenas rascarse la cabeza.

Guardiola hizo lo que pudo por restituir algo de serenidad en su área, comenzando por la sustitución de Ederson por Ortega en la portería. Cuando el Liverpool aflojó el ritmo en la segunda parte y el City comenzó a construir una base de confianza gracias a Bernardo y al ingreso de Doku, la cadena se rompió por el eslabón más duro. Puesto a despejar un balón, el sobrio Dias se regaló una conducción temeraria. A lo Gvardiol. La frivolidad posibilitó el robo de Díaz y Ortega hizo penalti. El 2-0, a falta de cuarto de hora para el final, sentenció el partido.

El resultado no fue tan asombroso como el pobre juego del City. En ocho años, el equipo de Guardiola solo ganó una vez en Anfield, en 2021, sin público por la pandemia. Esta vez la derrota le deja a 11 puntos del liderato, quinto en la clasificación.