El “gurú del blue” sobre el salto del dólar y la cuenta que hace para proyectar si puede seguir subiendo

El “gurú del blue” sobre el salto del dólar y la cuenta que hace para proyectar si puede seguir subiendo


El dólar volvió a moverse y encendió una señal de alerta en el mercado. Después de varias semanas de mayor calma cambiaria, la suba de las cotizaciones financieras y del dólar libre reabrió la discusión sobre si se trata de un movimiento puntual de cobertura o del inicio de una tendencia más firme. En ese escenario, Salvador Di Stefano, conocido en el mercado como el “Gurú del Blue”, puso el foco en la cuenta que hacen los inversores para proyectar hasta dónde podría llegar el tipo de cambio.

En su último análisis, Di Stefano planteó que el movimiento del dólar no debe leerse aislado, sino dentro de un contexto más amplio: menor tensión geopolítica tras el conflicto internacional, reacomodamiento de carteras, tasas en pesos que empiezan a perder atractivo relativo y un mercado que vuelve a mirar activos de riesgo. Para el analista, una vez superado el shock externo, los inversores empiezan a comparar rendimientos y precios relativos, y allí el dólar aparece como una variable central.

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La cuenta que mira el mercado, según el enfoque de Di Stefano, es la relación entre el dólar actual, la inflación acumulada y el rendimiento que ofrecieron otros instrumentos durante los últimos meses. Si el tipo de cambio quedó rezagado frente a la suba de precios o frente a la evolución de ciertos activos financieros, la demanda de cobertura puede reaparecer. Esa lógica alimenta la expectativa de que el dólar todavía tenga margen para seguir subiendo.

“El dólar mayorista al 28 de febrero se ubicaba en $1.406 y el día jueves $1.477 lo que implica una suba del 5,0%, si para el mes de junio estimamos una inflación del 1,8%, la inflación entre junio y febrero del 2026 se ubicaría en el 10,1%. Hay espacio para nuevas subas del dólar”, señaló el analista de mercados.

Por qué puede seguir subiendo

El punto central del planteo es que el dólar no necesariamente sube sólo por una crisis de confianza. También puede hacerlo por arbitraje financiero. Cuando las tasas en pesos ya no compensan de la misma manera, o cuando los inversores perciben que el tipo de cambio quedó barato en términos reales, aumenta la búsqueda de cobertura. En ese contexto, el salto del dólar funciona como una corrección de precios relativos.

Di Stefano también vinculó este movimiento con el clima internacional. La reducción del riesgo asociado al conflicto externo puede favorecer una rotación hacia acciones, pero al mismo tiempo obliga a recalcular carteras. En otras palabras: si el mercado deja atrás el temor más inmediato y empieza a mirar oportunidades, también revisa qué activos quedaron atrasados y cuáles pueden ofrecer mejores retornos.

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En ese marco, sostuvo que llegó el momento de mirar con más atención a las acciones. Su lectura es que, si baja la incertidumbre global y el mercado local mantiene expectativas favorables, las acciones argentinas podrían recuperar atractivo. Pero esa mirada convive con una advertencia: el dólar todavía no habría agotado su recorrido.

Dólar, tasas y acciones

La tensión entre dólar y acciones aparece como una de las claves del momento. Para los inversores, la pregunta es si conviene dolarizar carteras, quedarse en pesos aprovechando tasas o empezar a posicionarse en renta variable. La respuesta, según la lógica del informe, depende de la comparación entre precios relativos y de la capacidad del mercado para sostener el apetito por riesgo.

Si el dólar sigue avanzando, puede actuar como cobertura para quienes quedaron expuestos en pesos. Pero, al mismo tiempo, un escenario de menor tensión externa y mejores expectativas locales puede impulsar a las acciones, especialmente aquellas más sensibles al ciclo económico y financiero. Por eso, el análisis de Di Stefano no se limita a anticipar una suba del dólar, sino que también abre la puerta a una estrategia más diversificada.

“En una semana muy ecléctica, los bonos argentinos siguieron a la suba, lo que evidencia la mayor baja del riesgo país. Esto debería ponerle un piso a las acciones que cotizan en niveles similares a la previa del conflicto bélico. Con estos niveles de precio de las acciones, es recomendable comenzar a comprar nuevamente. El riesgo país al 28 de febrero estaba en 572 puntos, y el jueves cerro en 437 puntos. El merval en dólares al 28 de febrero estaba en U$S 1.809 y hoy esta en U$S 2.000. El riesgo país cayo 23,6%, y las acciones subieron solo el 10,5%, hay espacio para una fuerte recuperación en acciones”, dijo el analista.

El mercado, en definitiva, vuelve a operar con una lógica de transición. La pax cambiaria quedó en revisión, las tasas ya no alcanzan por sí solas para ordenar todas las decisiones de inversión y los activos argentinos vuelven a moverse al ritmo de las expectativas. Para Di Stefano, el salto del dólar es parte de ese reacomodamiento y la cuenta que hacen los inversores sugiere que todavía podría haber recorrido alcista.

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La advertencia llega en un momento en el que la economía combina desaceleración de la inflación, búsqueda de crédito externo, necesidad de acumular reservas y una demanda de pesos que sigue siendo sensible a cualquier cambio de expectativas. En ese tablero, el dólar funciona como termómetro de confianza y como refugio cuando los inversores detectan que los precios relativos quedaron desalineados.

Por eso, Di Stéfano lo interpreta como una corrección, aunque cabe preguntarse si será acotada o si la demanda de cobertura continuará presionando. Según su mirada, la cuenta todavía deja espacio para nuevas subas, aunque el escenario no necesariamente desplaza a las acciones: por el contrario, puede convivir con una etapa de mayor apetito por activos argentinos.

Así, el mercado entra en una nueva etapa: menos dominada por el miedo geopolítico y más atravesada por la comparación fina entre dólar, tasas y acciones. En esa lectura, el inversor que se queda sólo mirando la cotización diaria puede perder de vista el dato más relevante: el tipo de cambio vuelve a ser parte de una cuenta mayor, donde también pesan la inflación, la rentabilidad en pesos y las expectativas sobre la economía argentina.

Finalmente, Di Stéfano espera que el combustible baje lo que daría un mayor envíon a la actividad. “El petróleo Brent cerro a U$S 74,29, mientras que al 28 de febrero había cerrado a U$S 73. El gasoil diésel 500 aumento en igual periodo el 27,4%. Me parece que vamos a tener en breve algún ajuste en precios a la baja. Si ello ocurre, el salario se podría recuperar en términos reales, las empresas mejorar su liquidez y márgenes de rentabilidad, mientras que la economía del país debería mostrar un mayor crecimiento”.

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