El choque de dos helicópteros que ocurrió el domingo en Río de Janeiro en el que murieron seis personas –entre ellos el youtuber Gaspi– expuso una problemática que preocupa en Brasil: el intenso tráfico aéreo de la ciudad brasileña en los últimos años. “Rio de Janeiro sufre el exceso de helicópteros de vuelos turísticos”, dijo a Clarín Claudio Caiado, diputado estatal.
Entre enero de 2025 y junio de 2026, hubo 317 incidentes con helicópteros en Brasil. De ese total, 204 ocurrieron en Rio de Janeiro, es decir el 64% del total. Solo este año ya se registraron 62 hechos en la zona, según datos oficiales del Centro de Investigación y Prevención de Accidentes Aeronáuticos (Cenipa).
“Vengo luchando contra los vuelos turistas que vuelan abajo de los 1.000 pies. Ellos apagan (el transponder) para no ser identificados por los radares y aumenta los riesgos”, agregó Caiado, quien reconoce que es necesaria una fiscalización y reglamentación más estricta de los vuelos en helicópteros.
La causa más común de estos accidentes fueron fallas o mal funcionamiento de algún sistema o componente del helicóptero. Mientras que la segunda causa corresponde a choques en el aire cuando dos helicópteros se acercan por debajo de la distancia mínima de seguridad.
Según declaró Alan Luxardo, investigador de la policía de Río de Janeiro, el choque entre los dos helicópteros se habría producido por un error humano. En el accidente murieron seis personas: el youtuber Gaspar Prim, el director de cine Lucas Vignale, el DJ brasileño Lucas Frota, el influencer estadounidense Oliver Tree y los pilotos de cada aeronave, Charles Marsillac y Alexandre Souza.
El hecho ocurrió el domingo a las 8.59 en el Recreio dos Bandeirantes, en la región sudoeste, cuando las aeronaves con matrículas PP-MAC y PR-DJJ chocaron en el aire y cayeron, una sobre un estacionamiento y la otra, a cien metros. Los restos cayeron sobre un depósito de autos eléctricos.
De acuerdo a lo publicado por el medio O’Globo, el propietario del helicóptero PP-MAC (que trasladaba a “Gaspi” y Vignale) había sido multado por la Agencia Nacional de Aviación Civil (ANAC) en julio de 2025 por irregularidades en la presentación de documentación. Oswaldo de Luca Filho, el dueño de la aeronave, se habría negado a mostrar libros, documentos contables, información y estadísticas que le habían requerido los agentes de inspección. Según O’Globo, Filho hacía taxis aéreos ilegales.
“En una aeronave estaban el piloto y cuatro pasajeros y en la otra estaba solo el piloto; ahora aguardaremos los resultados de la pericia del CENIPA (Centro de Investigaciones y Prevención de Accidentes Aéreos, organismo de la FAB)”, agregó Alan Luxardo. Los resultados de esta pericia estarían recién dentro de 30 días.
Creció la cantidad de incidentes con helicópteros en Río de Janeiro
Sin embargo, la situación en Río de Janeiro no siempre fue así. Entre 2016 y 2023 ocurrieron 97 incidentes con helicópteros en Río de Janeiro. Según datos del Sistema de Investigación y Prevención de Accidentes Aeronáuticos (SIPAER), el número se disparó a partir de 2024: creció 181% más que en los ocho años anteriores.
Los restos de uno de los helicópteros en el barrio Recreio dos Bandeirantes. Foto EFEOtro dato a tener en cuenta que esta tendencia no se repite en otros estados. Por ejemplo, San Pablo una de las ciudades más grandes de Brasil que cuenta con 935 helicópteros registrados tuvo tan solo siete incidentes en 2023, seis en 2024 y 14 en 2025.
“Este accidente pasó con dos helicópteros privados con pilotos de mucha experiencia. En principio no eran vuelos turísticos sino que estaban dentro de la regulación. Hay que esperar la pericia para determinar que pasó”, explicó el diputado Claudio Caiado a Clarín.
Exceso de helicópteros en Río de Janeiro
Los vecinos de Recreio dos Bandeirantes declararon que los helicópteros suelen volar muy cerca entre ellos y que la zona cuenta con varios helipuertos, aeródromos y rutas aéreas utilizadas para paseos turísticos y viajes privados, como el que ocurrió el domingo.
Apuntan a un error humano detrás del incidente. Foto EFEEs más, Río de Janeiro posee la segunda flota de helicópteros más grande del país con 743 unidades registradas en la Agencia Nacional de Aviación Civil (ANAC) por detrás de San Pablo.
“Río de Janeiro sufre el exceso de helicópteros de vuelos turísticos, poco fiscalizados y la lucha es para endurecer este proceso”, repite Caiado. Y marca que el principal problema es la fiscalización en el cuidado de las máquinas.
“Hay 90 vuelos diarios sobre Rio de Janeiro”, agregó.
Los especialistas vinculan estos incidentes con la expansión del mercado turístico y la necesidad de mayores controles. “Río es una ciudad turística, rodeada de otros destinos turísticos, lo que resulta atractivo para los recorridos en helicóptero. Sin embargo, el creciente interés del mercado por volar podría propiciar la aparición de pilotos menos preparados”, dijo Gerardo Portela, ingeniero especializado en riesgos y seguridad, al diario Folha de São Paulo.
Además, aclaró que el riesgo no es solo para las personas a bordo del helicóptero sino también para aquellas personas en tierra. “Existe la posibilidad de que un avión de estas características se estrelle contra un hospital, una escuela, un complejo residencial o cualquier otro lugar con gran concentración de personas. Los diseños de los aeródromos más pequeños son antiguos y han quedado obsoletos debido al crecimiento urbano”, cerró.
Por su parte, la Asociación Brasileña de Pilotos de Helicópteros (Abraphe) emitió un comunicado tras el accidente del domingo: “En este triste domingo para nuestra aviación, seguimos de cerca la información relacionada con el accidente de las aeronaves PP-MAC y PR-DJJ en Río de Janeiro. En este momento, la organización expresa su solidaridad con los afectados y reitera la importancia de esperar la conclusión de las investigaciones realizadas por las autoridades competentes antes de considerar las causas del suceso”.
Y agregó que la asociación ya está trabajando en el desarrollo de propuestas para estudiar y mejorar el tráfico aéreo en las regiones de Jacarepaguá (RJ) y Campo de Marte (SP), consideradas actualmente entre las más sensibles para las operaciones de helicópteros en el país.







