el gol que selló la reconciliación

el gol que selló la reconciliación


Hay goles que valen mucho más que tres puntos. El que convirtió Julián Alvarez este sábado para darle la victoria por 1-0 al Atlético de Madrid frente al Deportivo de La Coruña puede significar, además, el principio del final de una historia que durante los últimos cuatro meses amenazó con romper definitivamente su relación con los hinchas del club español. El delantero argentino volvió a convertir, escuchó cómo las tribunas del Metropolitano coreaban su apellido y, minutos después, tomó una decisión que hasta entonces había postergado: ofrecer disculpas públicamente por haber manifestado su deseo de marcharse al Barcelona.

No esperó siquiera la primera pregunta del periodista de campo de juego. Con el reconocimiento al mejor jugador del partido todavía fresco y los aplausos de los 68.674 espectadores que habían asistido al estadio, la Araña pidió la palabra para saldar una cuenta pendiente. “Quería pedir disculpas a nuestra gente por mis palabras durante el Mundial. Fueron una equivocación de mi parte, tanto en la forma como el momento”, reconoció. Y agregó que entendía el enojo de los hinchas porque él también se habría sentido de la misma manera.

La historia había comenzado el 22 de junio, durante el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá. Después del partido de la Selección Argentina contra Austria, Julián sorprendió con una declaración que sacudió al Atlético. “Creo que lo mejor para todos es una transferencia y quiero cumplir mi sueño”, afirmó en la zona mixta. No era ningún secreto que pretendía jugar en el Barcelona, pero hasta entonces nunca había expuesto públicamente su intención de abandonar Madrid con semejante contundencia.

El problema fue que el deseo del futbolista chocó contra la decisión de los dirigentes. El Atlético nunca aceptó venderlo al Barcelona, cuya propuesta de 100 millones de euros, pagaderos en seis cuotas, no alcanzó para convencer a la entidad rojiblanca. Tampoco prosperaron las alternativas que aparecieron durante el mercado europeo. Cuando el libro de pases cerró el 1° de septiembre, Julián seguía siendo jugador del Atlético, aunque su vínculo con los hinchas había quedado seriamente dañado.

Los silbidos comenzaron a acompañarlo en el Metropolitano. El delantero que había llegado como una de las grandes apuestas deportivas del club y que se había ganado rápidamente el cariño de los simpatizantes pasó a convivir con los cuestionamientos. Tampoco ayudó su rendimiento. Entre las consecuencias del Mundial, una pretemporada incompleta y diferentes problemas físicos, le costó recuperar su lugar en el equipo de Diego Simeone.

Hasta este sábado, Julián no había convertido un gol en LaLiga desde el 28 de febrero, cuando marcó frente al Oviedo. La estadística, de todos modos, tenía sus matices: había disputado apenas tres partidos más en el campeonato anterior y solamente seis de los primeros diez de la actual temporada, con una única titularidad, precisamente ante Deportivo. También llevaba desde el 29 de abril, frente al Arsenal, sin marcar con la camiseta rojiblanca hasta que el miércoles pasado cortó la sequía contra Stuttgart por la Champions League.

El gol ante Deportivo llegó cuando transcurrían apenas diez segundos del segundo tiempo. Marcos Llorente recuperó la pelota, Álex Baena participó de la construcción y Alejandro Grimaldo habilitó al argentino, que definió para vencer a Leo Román. Fue el único tanto de un partido complicado para el Atlético, que necesitó también de las intervenciones de Jan Oblak para conservar la ventaja. Pero para Julián tuvo un significado especial.

El estadio lo reconoció. Cuando la voz oficial anunció su nombre, una buena parte de los hinchas respondió con su apellido. La escena se repitió tres veces, cada una con mayor intensidad. Todavía hubo algunos silbidos, pero fueron minoritarios frente a los aplausos. El futbolista que durante meses había sido señalado por querer marcharse volvía a ser determinante para el equipo.

No fue una casualidad. El delantero había comenzado a recuperar sensaciones en los últimos compromisos, incluso antes de reencontrarse con el gol. Había sido importante en la victoria sobre Espanyol, con una participación decisiva en el tanto de Álex Baena, y luego convirtió frente al Stuttgart por la Champions. El encuentro contra Deportivo terminó de confirmar su evolución.

Los números explican por qué el Atlético hizo todo lo posible para retenerlo. Desde su llegada al club, Julián acumula 51 goles repartidos en 41 partidos distintos. En 29 de esos encuentros, el conjunto rojiblanco consiguió la victoria. Y en 19 triunfos y seis empates, sus goles o asistencias resultaron indispensables para alcanzar el resultado.

El propio futbolista reconoce que atravesó meses difíciles. “Estoy trabajando para mejorar, me siento mejor en estos últimos partidos, me he encontrado mejor físicamente y con la pelota para ayudar al equipo y dar lo mejor”, explicó después de la victoria. También dejó una reflexión que permite entender algo de lo que vivió desde el frustrado traspaso: “Cuando uno se siente bien en la vida, se ve reflejado también en el campo. Todo influye”.

La reconstrucción de su relación con el Atlético no fue sencilla. A fines de agosto, cuando todavía existían versiones sobre su posible salida, Miguel Ángel Gil Marín, consejero delegado del club, había anunciado que la institución trabajaría para ayudarlo a recuperar su mejor nivel. Al mismo tiempo, cuestionó el asesoramiento que había recibido el delantero durante los meses anteriores.

La postura de Simeone fue igualmente decisiva. El entrenador argentino nunca dejó de considerarlo una pieza importante de su proyecto y evitó profundizar públicamente el conflicto con los hinchas. Después del partido ante Deportivo, celebró tanto el gol como el gesto de reconciliación.

“Julián hizo un partidazo y la afición gritó el gol como un gol de su equipo. Valoro el esfuerzo de Julián. Estamos encontrando al mejor Julián”, destacó el Cholo, quien también elogió su actuación durante la semana por la Champions League.

Simeone fue todavía más claro cuando le preguntaron por las disculpas de su compatriota. “Soy muy respetuoso con la gente que pide perdón, porque no es fácil pedir perdón. Me alegro mucho por él”, afirmó. Y remarcó que el Atlético necesita al delantero en plenitud para cumplir sus objetivos deportivos.

Foto: EFE

El capítulo todavía no está completamente cerrado. Julián sabe que deberá sostener su recuperación y que los goles serán fundamentales para terminar de reconstruir el vínculo con una hinchada que se sintió traicionada. Por eso, después de las disculpas, insistió en que su respuesta también deberá aparecer dentro de la cancha.

Su futuro inmediato, al menos, parece mucho más claro que hace apenas dos meses. El Barcelona quedó atrás, el mercado de pases está cerrado y Simeone vuelve a contar con una de sus figuras. “Me siento bien y preparado para competir por todo”, aseguró el delantero.

Cuatro meses después de anunciar que quería irse, Julián Alvarez volvió a escuchar su nombre coreado en el Metropolitano. Primero habló con el gol. Después, con las disculpas. Y entre una cosa y la otra empezó a cerrar la herida que él mismo había abierto durante el Mundial.