El esmoquin femenino de Yves Saint Laurent cumple 60 años

El esmoquin femenino de Yves Saint Laurent cumple 60 años


Allá por los años 60, el mundo atravesaba una convulsión cultural; la segunda ola del feminismo cobraba fuerza, los jóvenes tomaban las calles de Londres y París, y las estructuras de clase rígidas comenzaban a romperse.

Mientras la alta costura parisina insistía en vestir a la mujer con vestidos estructurados y siluetas híper femeninas herederas del New Look de Christian Dior, Yves Saint Laurent comprendió que el ritmo de vida femenino había cambiado y exigía una vestimenta acorde a su nueva realidad.

La inspiración del diseñador francés provino de múltiples fuentes. Por un lado, su veneración por el mito de Marlene Dietrich. Por otro, su observación cotidiana de sus musas y amigas cercanas, en especial Loulou de la Falaise y Betty Catroux.

Catroux, con su figura alta y su estética andrógina, vestía habitualmente chaquetas masculinas compradas en tiendas de segunda mano. Para Yves, ellas encarnaban una juventud libre y moderna que no se reconocía en los vestidos encorsetados de las casas de alta costura tradicionales.

El smoking no era nuevo, había nacido en la Inglaterra del siglo XIX como una chaqueta masculina informal para fumar, y popularizado luego por Eduardo VII como tuxedo; comenzó su rebelión en los años 20 con pioneras como Colette, que adoptaron la sastrería como símbolo de libertad.

Sin embargo, el hito definitivo llegó en 1930 de la mano de Marlene Dietrich en Morocco, cuando convirtió el esmoquin en una declaración de poder absoluto al vestir la prenda en la gran pantalla. Saint Laurent fue captando todo esto y no dudó en adueñarse de esta pieza que lo cambiaría todo, tanto para él como para la historia de la indumentaria femenina.

Así, en agosto de 1966, dentro de su colección de alta costura Otoño/Invierno, el diseñador presentó el primer smoking diseñado específicamente para el cuerpo femenino, bautizado formalmente como Le Smoking. El desafío técnico al que se enfrentó el diseñador no fue fácil al tener que adaptar una pieza construida rígidamente para la anatomía masculina sin despojarse de su esencia ni disfrazar el cuerpo de la mujer.

Desfile de Saint Laurent en 2001, bajo la dirección creativa de Tom Ford. Foto: AFP

Consciente de lo que acababa de firmar y del cambio de paradigma que representaba arrebatarle esa prenda al universo masculino, el propio Yves resumiría años más tarde su visión al afirmar que “Chanel les dio libertad a las mujeres; yo les di poder”.

La reacción inicial de su clientela de alta costura fue desastrosa. Las aristocráticas que acudían a los salones de la Rue Spontini consideraron la propuesta como un exceso. De las decenas de prendas vendidas en esa colección, solo una cliente adquirió el smoking.

Sin embargo, como buen visionario ya había previsto esta resistencia inicial. Pocos meses después, en septiembre de 1966, el diseñador inauguró su boutique Saint Laurent Rive Gauche en la Rue de Tournon, convirtiéndose en el primer gran creador en lanzar una línea de prêt-à-porter.

Allí, la versión comercial de Le Smoking fue muy bien recibida por una generación joven de mujeres ansiosas por adoptar una estética revolucionaria. El smoking dejó de ser una rareza para tomar definitivamente las calles.

El impacto del smoking fue mucho más allá de la moda, se convirtió en un reflejo del avance de los derechos de la mujer. Pero, a finales de los años 60, las reglas de vestimenta eran muy estrictas y en la mayoría de los restaurantes de lujo, hoteles y teatros las mujeres tenían prohibido entrar en pantalones.

Desfile de Giorgio Armani en 2023, quien fue otro gran pionero del esmoquin. Foto: AFP

El episodio más emblemático de esta batalla cultural lo protagonizó Nan Kempner en 1968. Kempner, una figura legendaria de la alta sociedad neoyorquina, célebre por su estilo audaz y su devoción por la obra de Saint Laurent, acudió a cenar al exclusivo restaurante La Côte Basque en Manhattan vistiendo su smoking de la firma.

El maître del establecimiento le impidió la entrada argumentando que el pantalón femenino no era adecuado y violaba los códigos de vestimenta del lugar, comparando la prenda con el uso de traje de baño en un comedor formal. Por esta razón, la socialité decidió sacarse el pantalón en la recepción del restaurante y caminó decidida hacia su mesa luciendo la chaqueta del smoking a modo de vestido.

Si Yves Saint Laurent le otorgó al smoking su estructura y Nan Kempner su connotación política, fue el fotógrafo australiano de origen alemán Helmut Newton quien lo inmortalizó.

En 1975, para la edición francesa de la revista Vogue, Newton realizó una sesión fotográfica en una calle oscura y empedrada del barrio de Marais en París, concretamente en la Rue Aubriot. La imagen, capturada en un blanco y negro de altísimo contraste, se convirtió instantáneamente en una de las fotografías de moda más icónicas de todos los tiempos.

A lo largo de las décadas de 1970 y 1980, el smoking trascendió las pasarelas para instalarse en el corazón de la cultura popular, adoptado por mujeres que redefinieron el concepto de la celebridad y el estilo personal. Una de las apariciones más memorables ocurrió en mayo de 1971, cuando Bianca Pérez-Mora Macías contrajo matrimonio con Mick Jagger en Saint-Tropez.

En su boda con Mick Jagger, Bianca Pérez-Mora Macías lució un esmoquin blanco de YSL. Foto: AP

Para la ocasión, Bianca deslumbró al mundo vistiendo una chaqueta de smoking blanca de Yves Saint Laurent, combinada con una falda larga a juego y una pamela de ala ancha con velo. La imagen demostró la versatilidad del traje nocturno aplicable también al estilo nupcial.

Otra musa indiscutible fue Grace Jones. Durante la era de Studio 54, convirtió el smoking en su sello personal, abriendo el camino para que actrices como Catherine Deneuve y Liza Minnelli adoptaran el traje masculino en sus apariciones más icónicas.

Con el tiempo, esta misma prenda conquistó a grandes figuras de la música y el cine como Madonna, Tina Turner, David Bowie y Prince, demostrando la fuerza andrógina de la sastrería.

Más tarde, personalidades como Julia Roberts en los Globos de Oro, Winona Ryder, Angelina Jolie, Lady Gaga y Janelle Monáe continuaron esta tradición, convirtiendo al smoking en el gran preferido de las estrellas que rechazan el vestido de gala tradicional.

Yves Saint Laurent se retiró de las pasarelas en enero de 2002 con un histórico desfile retrospectivo en el Centre Pompidou de París, donde celebró sus 40 años de trayectoria. Esa noche, el diseñador no sólo repasó su legado, sino que reinterpretó al smoking como el hilo conductor de toda su obra.

En su último desfile antes de retirarse, Saint Laurent celebró el legado de su icónica pieza. Foto: AP

Para el cierre del espectáculo, una multitud de modelos vistieron varias versiones de la icónica chaqueta junto a Catherine Deneuve y Laetitia Casta sobre la pasarela, demostrando que aquella silueta nacida en los años 60 se había consagrado como la máxima síntesis de su visión sobre la elegancia, la libertad y el poder femenino.

La maison atravesó diversas etapas bajo distintas direcciones creativas, pero fue con Anthony Vaccarello cuando el smoking experimentó su renacimiento más rotundo. El diseñador belga comprendió que rendir homenaje a esta pieza insignia no exigía una réplica nostálgica de los patrones de 1966, sino extraer su esencia para traducirla al lenguaje contemporáneo.

La prueba definitiva se desplegó en París con la colección Otoño/Invierno 2026. Para celebrar el 60º aniversario de la prenda, Vaccarello dedicó el desfile casi por completo a reinterpretar la silueta. El creador jugó con las proporciones y acentuó la línea de los hombros, mientras pulía las solapas y fusionaba la sastrería con el raso.

Tampoco podemos ignorar que los hombres también siguen apostando por el esmoquin para redefinir la elegancia en cada red carpet. Actores como Jacob Elordi, Connor Storie y Leonardo Sbaraglia demuestran la vigencia absoluta de esta pieza, llevándola con una actitud mucho actual y sin perder la clase que la distingue.

Los hombres continúan apostando por el esmoquin, como Jacob Elordi. Foto: AP

Ya sea a través de cortes estructurados, proporciones relajadas o detalles de alta costura, esta prenda se consolida en la actualidad como el uniforme masculino definitivo para un evento de gala.

El smoking nació como un uniforme del poder masculino y fue reconquistado por las mujeres como un trofeo de emancipación. Cada vez que una mujer lo viste, no solo lleva una pieza fundamental de la historia de la moda, sino que rinde homenaje a las mujeres pioneras que desafiaron las normas, adueñándose de un símbolo de elegancia, libertad y poder que es eterno.