Pide perdón el Ruso Ascacibar. Junta las palmas y agacha la cabeza. Llegó a Boca para cumplir su sueño de niño y enseguida se metió en el corazón de la gente. Pero no festejar, aunque su gol sobre el cierre del primer tiempo decretará la victoria por 1 a 0. La primera en el Clausura con el Vasco Arruabarrena. Es el gol es contra Estudiantes, el club que lo formó y donde alcanzó la gloria deportiva. Fueron cinco títulos con la camiseta del Pincha. Pero también una vida en el club. Se fue de muy chico a Alemania y volvió rápido a casa. Tras ganar la Liga Profesional 2024 tomó una decisión difícil y con el corazón para mudarse a la Ribera.
Ascacibar se puso la camiseta de Boca y, aunque hace apenas 8 meses que llegó al club, juega con el aplomo que le da conocer la esencia del club: sacrificio e ir para adelante. Era la primera vez que jugaba contra Estudiantes y no le pesó. Sobre el final del primer tiempo se metió en el área y definió con el empeine derecho para desatar el grito de los hinchas en el Ducó.
Antes del partido se había saludado con todos los rivales, ayer compañeros. Y cuando el árbitro hizo sonar el silbato, las emociones quedaron a un lado. El Ruso juega con la cabeza fría y con el corazón caliente. Y a todo su despliegue (parece que está en todos lados) le suma gol. Fue el segundo consecutivo después del que marcó el domingo en Rosario. Con el de este miércoles lleva 5 en 24 partidos vestido de azul y oro. Muchísimo para un volante de marca.
Después del encuentro, el Ruso no se olvidó de sus raíces y reconoció que el tanto de esta vez tuvo un sabor especial. “El gol es una mezcla de sensaciones. Hoy me toca defender esta camiseta grande y juego para este equipo. Hay que seguir así porque al equipo le sirve y a uno le hace feliz”, expresó.
El primer tanto se lo había marcado a Lanús, en el 3 a 0 del Apertura, cuando el Boca de Claudio Ubeda despegó y tuvo una racha que amenazó con llevarse todo y al final se diluyó y terminó en la nada. Este doblete al hilo de Ascacibar ahora le da aire al inicio del ciclo del Vasco Arruabarrena, que tras pasar el playoffs de la Sudamericana con zozobra y luego de la dura derrota ante Deportivo Riestra necesitaba demostrar que será candidato para estar a la altura de la historia de un club que viene de una concatenación de frustraciones y necesita salir de ese loop negro.
“Sentí que el equipo estuvo más sólido y generamos situaciones. El partido anterior también lo hicimos de buena manera y hay que seguir por este camino”, explicó. Y agregó: “Venimos trabajando todos los días para esto, para sumar de a tres. No es fácil porque los rivales también contrarrestan y hoy pudimos anteponernos”.
Ascacibar puede ser una bandera para este Boca que busca recuperar su grandeza. Así lo siente el jugador, que deja todo en la cancha, que corre más que ninguno (es el socio perfecto para Paredes) y además es goleador. Y el triunfo sobre Estudiantes, su ex club, en la cancha de Huracán también pueden ser las primeras líneas de un cuento: “un Ruso y un Vasco entran a un bar”. Resta descubrir si el final es con una sonrisa o si no le causa gracia a nadie. Pero para eso todavía falta más recorrido.









