Luego de que la historia de su hijo Vozinha llegara a cada rincón del planeta, Ana Cándida Évora viajó de Sao Vicente a Praia, la capital de Cabo Verde, para completar los trámites de su visado y, por fin, poder volar a Estados Unidos, donde se reencontrará con el arquero luego de haberse perdido su consagratorio debut en el Mundial 2026.
En el fútbol abundan los contrastes y la gloria absoluta muchas veces convive con los problemas más humanos. José Évora Dias, conocido futbolísticamente como Vozinha, conmovió al mundo por su actuación contra España, y aún más tras contar su tristeza por la ausencia de su madre en las tribunas luego de no haber conseguido costear los trámites de la visa.
La confesión del arquero de 40 años fue tan cruda que no tardó en hacerse viral: “Lloré porque mi madre no pudo estar aquí por culpa del visado. Debido al dinero que tuvimos que pagar, no pudimos tramitarlo a tiempo”.
El problema fue la estricta política migratoria estadounidense que impone un costo de entre 5.000 y 15.000 dólares a los viajeros procedentes de más de 50 países, entre ellos el archipiélago africano.
El impacto de las declaraciones del arquero escaló rápidamente a los despachos políticos de Washington. La empatía global que generó uno de los personajes indiscutidos de la primera fecha ocasionó que el gobierno se moviera con velocidad.
“Tengo el privilegio de anunciar que la madre de Vozinha podrá obtener un visado a tiempo para asistir al partido del domingo contra Uruguay”, declaró Hakeem Jeffries, líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, en un comunicado, agradeciendo el trabajo conjunto entre la FIFA, el gobierno caboverdiano y las autoridades estadounidenses para eximir las tarifas pendientes y coordinar el traslado de urgencia.
Cabo Verde ya escribió la página más gloriosa de su historia tras igualar en cero contra España, pero su periplo mundialista continúa contra Uruguay, otro excampeón del mundo, el próximo domingo en la continuidad del Grupo H.
Con hambre de más logros todavía y en una Miami que seguramente estará teñida de celeste, el sueño de Vozinha tendrá un nuevo capítulo, pero esta vez -de no mediar ningún nuevo inconveniente burocrático- con la mirada de su madre acompañándolo.







