El día que Elizondo expulsó a Zidane por un cabezazo a Materazzi: el escándalo arbitral de All Boys

El día que Elizondo expulsó a Zidane por un cabezazo a Materazzi: el escándalo arbitral de All Boys

El bochornoso episodio de este lunes en Floresta sigue dando de que hablar. El arbitro Nicolás Lamolina quedó en el centro de la polémica tras modificar su decisión sobre un penal en el partido entre All Boys y Godoy Cruz cuando los jugadores del equipo local le mostraron la jugada desde un celular. La insólita escena dio la vuelta al mundo y reavivó el recuerdo de otro episodio histórico del fútbol: la expulsión de Zinedine Zidane en la final del Mundial de Alemania 2006, a cargo del árbitro argentino Horacio Elizondo, que también estuvo rodeada de interrogantes sobre una ayuda tecnológica.

En un escenario que ya era un hervidero por los graves incidentes entre la barra local y la Policía de la Ciudad, que derivaron en una represión con balas de goma contra los hinchas del Albo y retrasaron media hora el comienzo del encuentro, la tensión aumentó aún más con las decisiones arbitrales de Lamolina.

El primer escándalo llegó a los 68 minutos, cuando sancionó un penal a favor de Godoy Cruz por una supuesta mano de Purita, quien tenía los brazos pegados al cuerpo. Pese a la justificada furia local, la sanción se mantuvo, pero el delantero Martín Pino falló el remate, dándole al duelo un leve respiro temporal antes del estallido definitivo.

La segunda imagen, que daría la vuelta al mundo, se dio a los 43 minutos de la segunda parte, con la sanción de una segunda pena máxima de forma totalmente errónea. Axel Rodríguez se iba mano a mano para el Tomba y fue cortado por Iván Zafarana; la falta existió y el defensor vio la tarjeta roja, pero la infracción ocurrió claramente afuera del área grande.

La decisión del referí en cobrar nuevamente un penal provocó el estallido del conjunto local, que derivó en una increpada al juez. Fue allí cuando la delegación local exhibió pantallas de teléfonos celulares con la repetición de la jugada. Tras una parálisis total de 26 minutos exactos, protestas salvajes, expulsiones en el banco local y la invasión de casi 100 personas, Lamolina dio marcha atrás bajo el flojo argumento de que su asistente le había avisado de la equivocación.

“Nunca vi el celular. Todo el tiempo busqué mirar para otro lado, aunque sea mirar a la nada porque sabía que esa situación era compleja y que había que resolverla incluso con la fuerza policial. Si en algún momento yo hacía contacto visual con esta persona o con el teléfono, obviamente el pensamiento iba a ser que yo, a través de una imagen en un teléfono, podía cambiar una decisión. Y eso sería gravísimo”, declaró Lamolina en TyC Sports, adjudicando que se retractó en su decisión a partir de la indicación de su asistente.

El insólito episodio ocurrido en Floresta trajo a la memoria de muchos el histórico cabezazo de Zinedine Zidane a Marco Materazzi en la final del Mundial de Alemania 2006, disputada entre Francia e Italia. La violenta reacción del por entonces jugador del Real Madrid le valió la expulsión por parte del árbitro argentino Horacio Elizondo, pese a que este no había llegado a observar la agresión.

En tiempos donde el VAR ni siquiera existía, el colegiado tuvo que recibir ayuda para resolver una jugada que no había llegado a ver directamente. La alerta llegó a través del cuarto árbitro, el español Luis Medina Cantalejo, quien le advirtió lo sucedido mediante el intercomunicador y permitió que el juez argentino tomara la decisión de expulsar a Zizou.

“Cuando Materazzi cayó, la pelota estaba en el otro lado del campo y yo estaba siguiendo el juego. Al principio creía que estaba fingiendo”, admitió Elizondo hace un tiempo atrás. Sin embargo, siempre quedó la duda de si el árbitro argentino se había guiado por la pantalla gigante del estadio para expulsar al crack francés.

“Había muchas dudas. Estaba claro que algo había pasado y yo no lo había visto. Escuché la voz de Luis Medina Cantalejo en mis auriculares: ‘Horacio, Horacio, yo lo he visto. Ha sido un cabezazo muy violento de Zidane a Materazzi, justo en el pecho’, me dijo”, describió el árbitro.

Ni el asistente ubicado más cerca de la jugada, Darío García, ni el juez de línea, Rodolfo Otero, que se encontraba en el lado opuesto, llegaron a ver con claridad la agresión.

La demora de Elizondo en tomar una decisión despertó las sospechas del entonces entrenador de Francia, Raymond Domenech, quien cuestionó la intervención del cuarto árbitro y denunció que el mismo vio la jugada por un monitor cercano a su zona, ya que le parecía imposible que hubiera podido advertirla con claridad desde la distancia a la que se encontraba. Una acción prohibida por el reglamento que Medina Cantalejo terminaría negando, aunque la duda sobre lo ocurrido permanece hasta el día de hoy.