Diego Alberto Milito explotó en el palco de la delegación visitante en el Gigante de Arroyito. Bajó al vestuario cuando se consumó la eliminación de Racing ante Rosario Central y se plantó frente a Gustavo Costas y los futbolistas. “Hablo yo”, les comunicó. Sus pares de Comisión Directiva ya sabían lo que iba a suceder: romper con la AFA, declararle la guerra a Claudio Chiqui Tapia.
De a poco se le van animando todos a Tapia, que hace malabares para escaparle a la Justicia mientras se ocupa de que la Scaloneta llegue de la mejor manera al Mundial que se avecina. “El fútbol argentino está roto. Tenemos que empezar a hablar. A mí me miran de reojo porque no soy del ambiente, más allá de venir del fútbol. Pero invito a los dirigentes y a los jugadores a reconstruir nuestro fútbol”, fue la durísima proclama de Milito, que fue publicada por el propio club en redes sociales.
🎙️ 𝗗𝗜𝗘𝗚𝗢 𝗠𝗜𝗟𝗜𝗧𝗢 : “Hay que empezar a decir las cosas: hoy nos sentimos robados, una vez más, como todos lo vieron. No solo estoy triste, estoy cansado de estas cosas, como mucha gente”
“Pensamos que esto podía cambiar, pero siguen pasando los partidos y hoy ha sido un… pic.twitter.com/WQOxBEe3o8
— Comunicación Racing (@RacingComunica) May 14, 2026
Los hinchas de Racing le venían reclamando hace tiempo que diera la cara a Milito, que hablara. Los simpatizantes académicos se sintieron perjudicados a lo largo del semestre y el presidente jamás se pronunció en forma pública. Hasta la noche rosarina en la que algo se rompió.
Siempre se especuló con que Milito estaba alineado con Juan Sebastián Verón, el primero en enfrentar a Tapia a partir del “espaldazo” de Estudiantes de La Plata a Rosario Central, y con Stefano Di Carlo, el mandamás de River que decidió que el club no participe más de las reuniones de Comité Ejecutivo. Ese sería el próximo paso de la Academia.
“Tapia y Toviggino quieren tener cautivos a los clubes tirándoles migajas”, le dijo Juan Sebastián Verón a Clarín el año pasado, cuando había recibido una absurda sanción porque el plantel de Estudiantes le dio la espalda a Rosario Central durante el pasillo de campeones. “Mi bronca es con el sistema del fútbol. Y cuando dicen que uno no va a las reuniones del Comité -nosotros en Comité no estamos más-, pero en realidad, desde que se disolvió la Liga, dejé de ir porque quisiera saber hoy qué fue lo que mejoró en el fútbol argentino de ahí hasta acá para que vos me digas: ‘Ah, no va, ¿qué va a cambiar?’. La verdad es que es sumar gente. No es una mesa de trabajo para sumar ideas. No pasó nada de eso y no pasa, por más que a algunos no les guste”, agregó la Bruja.
“No sé si estamos solos, posiblemente haya algunos más que consideren lo mismo y a otros les quede cómodo”, había avisado Verón en aquella entrevista de noviembre de 2025. Y el tiempo le dio la razón a la Bruja en el momento en que River rompió con la AFA.
En marzo de este año, a través de un comunicado fuerte y contundente, la dirigencia del club que preside Di Carlo anunció que no iba a seguir participando de las reuniones de Comité Ejecutivo porque estaba en desacuerdo con los procedimientos y mecanismos en la toma de decisiones sobre el devenir del fútbol argentino.
“Nuestra institución considera que las discusiones sobre el futuro del fútbol argentino deben darse mediante procedimientos claros y previsibles: con los temas incorporados en el orden del día con su debida antelación y sometidos a votación de los miembros correspondientes. En reiteradas ocasiones, la dinámica de funcionamiento observada no ha reflejado esos mecanismos, resultando en procesos menos claros que aquellos a los que River Plate está acostumbrado en el funcionamiento de su propia Comisión Directiva”, rezaba el comunicado.
“No lo vivimos como una guerra con nadie. Nosotros estamos a favor de las sociedades civiles sin fines de lucro y así lo hemos dicho siempre. El oficialismo va a velar siempre por ello. Por lo cual es muy importante que esto no se enmarque en otras peleas de otro tipo con otros sectores que a nosotros no nos interesa”, fue la aclaración de Di Carlo en la reunión de Comisión Directiva posterior al anuncio.
Asoma entonces el eje Estudiantes-River-Racing, con Verón, Milito y Di Carlo como máximos referentes de la cruzada anti-AFA. Se supone que será un buen escudo para aquellos dirigentes que desean plantarse ante Chiqui Tapia. Una nueva lucha comienza en el fútbol argentino. El próximo capítulo podría ser una defensa en redes sociales del ladero de Chiqui, Pablo Toviggino, quien también está ocupando sus horas en darle respuestas a la Justicia.








