el desgarrador relato de la vecina que vio cómo asaltaron y mataron a Agustín Rivero

el desgarrador relato de la vecina que vio cómo asaltaron y mataron a Agustín Rivero

Nadia Soledad Núñez (43) -dice- no puede “cerrar los ojos sin ver la cara de Agustín”. Al joven estudiante de Administración de Empresas y Gestión Aduanera en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ) lo conocía de “toda la vida”, era amigo de su hijo con quien además compartía el nombre. Y el viernes alrededor de las 19 se desvaneció en sus brazos después de ser baleado en un robo en Temperley.

“Fue desgarrador verlo a Agustín así”, dijo la mujer que caminaba por la calle y vio un auto acelerar. Atinó a alertar al joven, que iba por la mano de enfrente regresando de una clase particular de inglés porque tenía un examen para el que se estaba preparando. El auto era un Volkswagen Voyage que arrancó y se detuvo de pronto. Nadia no llegó a hacer demasiado, los vio de frente y empezó a correr a su casa. Agustín no tuvo tiempo de nada: un hombre se bajó y le gritó “¡Dame las cosas!”.

“Yo lo vi, yo no me voy a olvidar la cara de Agus esperando que pase este auto, viendo cómo se bajó esta persona. Yo lo veo venir y pensé que el auto me lo pisaba. Se quedó quieto esperando que pase para cruzar porque lo vio, la que más lo vio fui yo porque venía de frente. Y ahí se baja y le pidió las cosas. Agustín no dice nada, no se resistió, nada”, contó la mujer.

Agustín no llegó a decir nada. Entró corriendo a la casa de Nadia donde su amigo lo ayudó como pudo. “Solo le llegó a pedir perdón a mi hijo porque se chocaba con las cosas. Me dijo ‘llamame a la ambulancia’ y se desplomó en mis brazos“, recordó la vecina que vive justo a la vuelta de la casa que la víctima comparte con sus padres, Silvina Weitsel (48), Fernando Rivero (52) y una hermanita de 10 años.

En el barrio lo conocían todos. Incluso lo veían cortando el pasto de sus vecinos para juntar algunos pesos para no pedirle a su familia. “Es un nene que no se merecía esto, es un nene que tenía que estar acá. Nos rompieron a todos los vecinos y a sus papás. Lo único que pedimos es justicia y que respeten a sus amigos y a la familia”, pidió Nadia.

“Era un chico que no salía a bailar, no tenía junta”, lo describió Marcela, una vecina que vive arriba de la casa de la familia Rivero.

Thiago, un vecino y amigo de toda la vida, salió de su casa cuando vio los móviles de televisión en el barrio. “Lo peor es entrar a la casa de él y ver que no está”, lamentó y aseguró que no se veían hace algunos días porque él se estaba preparando para los exámenes de la facultad.

Por el crimen hay dos detenidos, se trata de Lautaro Ezequiel Silva (21) y Miguel Ángel Silva (25) que ya fueron indagados por el fiscal César Lucero, de la fiscalía N° 7 de Lomas de Zamora.

Junto con la DDI de la Bonaerense identificaron a cuatro personas. Los hermanos Silva y otros dos que permanecen prófugos y que, por estas horas, son intensamente buscados. La banda había comenzado su “gira” delictiva a las 16 cuando se robaron el Voyage en Lanús. El dueño lo había dejado en marcha mientras bajaba a buscar algo y, según las cámaras de seguridad, se lo robaron.

Unos 20 minutos antes de asesinar a Agustín, a las 19, asaltaron a otro vecino en la calle Madreselva a quien también amenazaron con un arma para robarle una Renault Kangoo gris que actuó como apoyo en el homicidio.

La DDI allanó una casa en la calle Blas Parera de Lanús. En un allanamiento de urgencia, la policía detuvo a los hermanos Silva.

En la casa encontraron un buzo negro marca y uno rojo, de similares características a las prendas que los asesinos vestían en las grabaciones del crimen.

Fuentes judiciales consultadas por Clarín confirmaron que ambos declararon en su indagatoria e intentaron desligarse del homicidio.

Mientras Miguel Ángel Silva intentó desvincularse alegando que “solo participó en el robo del primer auto”, Lautaro – que ya contaba con antecedentes en unca causa por encubrimiento- dio una coartada para sacarse de la escena del crimen.

Ahora, la búsqueda se centra en otros dos sospechosos identificados entre los que estaría el autor material del crimen de Agustín pero que al momento no han sido detenidos.

Los prófugos están acusados de hurto agravado, robo agravado por haber sido cometido en poblado y en banda y por uso de arma de fuego. Además del robo agravado y homicidio criminis causa, por el crimen de Agustín. La pena en expectativa no es otra que perpetua.