El Cwmbran Celtic F.C., el equipo ‘amateur’ que Fontaines D.C. coló en el festival más importante del Reino Unido gracias a un aficionado | Deportes

El Cwmbran Celtic F.C., el equipo ‘amateur’ que Fontaines D.C. coló en el festival más importante del Reino Unido gracias a un aficionado | Deportes


Connor Cuppers (38 años, Newport, Gales) es promotor musical. Organiza conciertos en pequeñas salas, desde 100 personas, hasta grandes pabellones por todo el Reino Unido. Pero Cupper es, ante todo, un firme defensor del consumo local.

“Aunque organizo conciertos en Bristol, Londres y por todo el país, siempre me he quedado en Gales, en Cardiff. Así que, en cierto modo, siempre me he mantenido leal a mis orígenes. Soy de lo que llamamos Los Valles, en Newport. Vengo de una comunidad muy pequeña, un pueblecito de unas 200 personas. Así que, cuando surgió la oportunidad de hacer algo en Cwmbran con gente de orígenes muy similares, básicamente no pude decir que no”, explica Cuppers en una videollamada con EL PAÍS.

El Cwmbran Celtic, no confundir con el de Glasgow, es un conjunto semiprofesional de fútbol, fundado en 1925, y que tiene en sus filas a unos 500 jugadores que comprenden edades que van desde los cuatro a los 84 años, de categorías infantiles a sénior y con sección femenina. Todo en este club de esta ciudad galesa de 48.000 personas, que fue en su día un bastión laborista e industrial, se gestiona por voluntarios.

Pero a pesar de que ir a verlos no cuesta más que cinco libras para el primer equipo masculino y cuatro para el femenino, algo así como una pinta de cerveza en cualquier pub de la zona, no ha sido una experiencia muy agradable en los últimos tiempos. “Es un equipo que tiene altibajos, y francamente, estamos es caída ahora”, reconoce el promotor y directivo voluntario.

El Celtic descendió a tercera división galesa tras una larguísima temporada que concluyó con diez puntos, una sola victoria en 30 partidos y un 56 goles de diferencia negativa, 26 a favor y 82 en contra. Entonces, hartos de las sugerencias de cómo modernizar el equipo y buscar acercarlo a los jóvenes ‘cwmbranites’, a Cuppers y sus amigos se les invitó a hablar menos y hacer más.

Y se puso manos a la obra. Junto a Matt Jarrett, un propietario de una tienda de discos de la ciudad vecina de Newport, le buscó un lavado de imagen al club. Con nueva web, diseños de camisetas llamativos y una idea que no se le había ocurrido al club en más de 100 años: vender camisetas. También tiró de agenda de contactos, y les pidió a varias bandas permisos para que figurasen como patrocinadores.

“Queríamos un grupo escocés por las rayas verdes y blancas. Hablamos con un amigo músico nuestro, Martin Carr —miembro de The Boo Radleys —que era amigo de unas cuantas bandas y conocía a Mogwai. Y, básicamente, nos tiramos un triple y dijeron: ‘Sí, hagámoslo’. Esto es increíble. Hemos tenido mucha, mucha suerte. Son bandas que nos encantan, pero con las que también teníamos una conexión personal. Todos han sido increíbles y han apoyado al club”, reconoce Cuppers.

El vocalista de la banda irlandesa Fontaines D.C., Grian Chatten, actúa en el Festival de Reading con la camiseta visitante del Cwmbran Celtic. Imagen cedida por Patrick Gunning.

Fue entonces cuando a través de unos amigos, técnicos de sonido de la banda irlandesa Fontaines D.C., una de los grupos de rock actuales más importantes del panorama internacional, les hizo llegar un ejemplar de la camiseta visitante.

“Le ha gustado”, le contestaron por mensaje al móvil. Las esperanzas de Jarrett y Cupper se emplazaron entonces a alguna publicación en sus redes sociales, como alguna historia subida en sus redes sociales desde el backstage, pero lo que no se esperaban fue el siguiente mensaje de sus amigos: “Se la va a poner”. Antes de poder preguntar dónde, no paraban de llegarle notificaciones.

Eran de sus propios jugadores, jóvenes y veteranos. Estaban alucinando porque su cantante favorito, el que encabezaba uno de los festivales más importantes del país, el de Reading, había salido a cantar con la camiseta que defendían cada domingo. Cupper encendió la televisión, puso la BBC y allí estaba: el Cwmbran Celtic, orgulloso colista de la segunda división galesa en la pasada temporada, en lo más alto del panorama cultural del Reino Unido. Los irlandeses han anunciado gira del que será su nuevo disco Dopamine Chamber, y actuarán en en Madrid y el Barcelona, los días 22 y 24 de octubre, respectivamente.

Un ‘boom’ de merchandising: de no haber vendido una camiseta a enviarlas a 33 países

El efecto llamada de su momento de gloria en Reading ha tenido efecto. Del centenar de personas que suelen acudir a ver al equipo, han pasado a acoger a unos 600. Cuando se reunieron con los veteranos de la dirección, les hicieron una pregunta: “¿Cuántas camisetas creéis que hemos vendido? Dijeron cifras: 24, 30, 32… Cuando les dijimos que llevábamos más de 450, les voló la mente. Ahora hemos doblado las últimas cifras y en las últimas semanas, habremos vendido 1.200“. Los beneficios van íntegramente al club y el 10% de la recaudación se enviará a un fondo de salas de conciertos del Reino Unido. Los miembros del club tienen prohibido cobrar por su labor.

“Hay que tener en cuenta que nuestros miembros de la directiva tienen más de 80 años, y que muchos de ellos llevan entre 60 y 70 de ellos siendo voluntarios. Son los que llevan las cuentas, fijan los objetivos y preparan el día del partido. Así que llevar el nombre del club a escala global no es algo que hubiesen imaginado, pero están increíblemente agradecidos”, añade Cuppers.

Su mayor éxito, la camiseta visitante, es un homenaje al legendario Celtic de Glasgow, con la banda de postrock escocesa Mogwai como patrocinio. También hay otra en la línea de las franjas blancas y verdes, que recuerda más a una camiseta de rugby, de las mancunianas Loose Articles. La madre de una de ellas es de Cwmbran.

La camiseta local, que recuerda al Al-Nassr de Arabia Saudí, luce, en verdad, los colores del escudo. No hay ninguna relación, aseguran, pero “si Cristiano Ronaldo quiere hacer una foto posando con ella no tengo ningún problema”, se ríe Cuppers. Tienen dos versiones de bandas: Panic Shack, una banda punk de mujeres con muchísimo tirón en Gales, y que presentaron su disco en Madrid y Barcelona el pasado año y Super Flurry Animals, banda de culto de Cardiff de la década de los noventa.

Para la pareja de voluntarios, todo ha superado sus expectativas, querían hacer ruido y tratar de movilizar a su parroquia, pero no esperaban esta repercusión: “Estamos vendiendo camisetas en 33 países, hasta en Nueva Zelanda. Hay gente alrededor del mundo que va a llevar nuestro escudo que jamás ha puesto un pie en Cwmbran o que no sabría señalar dónde está en un mapa. Hay mucha emoción la ciudad ahora, y queremos que se expanda y, si jugamos fuera, siempre animamos a ver a nuestros rivales, el Cwmbran Town, que juegan a 41 metros de nosotros. Puede que sea el derbi más cercano del mundo”, sentencia Cuppers.