el conflicto de Lisandro Martínez revivió una vieja maldición de los argentinos en Manchester United

el conflicto de Lisandro Martínez revivió una vieja maldición de los argentinos en Manchester United

Cuando Lisandro Martínez aterrizó en Manchester United en julio de 2022, muchos creyeron que el defensor entrerriano estaba destinado a romper una vieja tendencia. Campeón del mundo con Argentina, líder dentro de la cancha y querido por los hinchas, parecía reunir todos los ingredientes para transformarse en un símbolo de Manchester United. Cuatro años después, su presente es mucho más complejo.

Las recientes diferencias públicas con la dirigencia y el clima de tensión que atraviesa el club volvieron a poner el foco sobre una historia que se repite desde hace décadas: la dificultad de los argentinos para triunfar plenamente en Old Trafford.

El primer gran nombre fue Juan Sebastián Verón. Llegó en 2001 procedente de Lazio por una cifra récord para la época y con el respaldo absoluto de Alex Ferguson. Sin embargo, nunca logró adaptarse al ritmo de la Premier League y apenas dos temporadas después fue transferido al Chelsea.

El legendario entrenador inglés siempre destacó el talento de la Bruja, pero también reconoció las complicaciones que afrontó al dirigirlo. Lo hizo en su autobiografía, publicada en 2013: “Debo confesar que se me hizo muy difícil trabajar con jugadores argentinos, había mucho patriotismo hacia Argentina, siempre tenían la bandera cerca de ellos. No tenía problemas con eso, pero a los que entrené no les interesó especialmente hablar inglés. (Juan Sebastián) Verón apenas me decía ‘Mister’”, escribió Sir Alex, quien afirmaba preferir a los brasileños.

Más exitoso resultó el paso de Gabriel Heinze, que desembarcó en 2004 desde el PSG. El defensor se ganó rápidamente el cariño de la hinchada, pero una grave lesión frenó su progresión y terminó protagonizando una salida conflictiva cuando intentó marcharse al Liverpool antes de ser vendido al Real Madrid.

Luego llegó el argentino que probablemente más huella dejó en el siglo XXI: Carlos Tevez. Entre 2007 y 2009 ganó dos Premier League, una Liga de Campeones y un Mundial de Clubes. Sin embargo, la relación terminó deteriorándose y su posterior transferencia al Manchester City lo convirtió en uno de los personajes más controvertidos de la historia moderna del club. En esos días, cuando el City todavía no era el gigante en que se terminó convirtiendo, los hinchas del United hablaron de traición y un camión de la basura se paseaba por la ciudad para que los hinchas del Manchester rojo tiraran sus camisetas con el nombre de Tevez.

El caso de Ángel Di María fue mucho más silencioso pero terminó siendo un fracaso. En 2014 llegó como una superestrella tras conquistar la Champions League con el Real Madrid. Su pase costó más de 60 millones de dólares, y apenas duró 32 partidos. Comenzó muy bien, pero una sucesión de lesiones, problemas de adaptación y un episodio traumático fuera de la cancha, un intento de robo a su mansión, con su familia presente, aceleraron su salida apenas un año después. “La vida allí era muy diferente. Anochecía muy pronto y luego empezó a hacer frío. Todo se fue complicando cada vez más”, contó Fideo. El otro factor fue una guerra con quien era su DT, el temible Louis van Gaal, con quien todavía dura la bronca.

Tampoco logró afianzarse completamente Marcos Rojo, incorporado ese mismo año. Aunque permaneció varias temporadas en el club y llegó a ganar la Europa League y la Copa de la Liga, las lesiones marcaron gran parte de su ciclo y le impidieron alcanzar continuidad.

En toda regla hay excepciones, y el nombre que puede confirmarlo es Sergio Romero. El exarquero que era una garantía en la Selección Argentina, se aguantó ser suplente en Inglaterra durante casi seis años, aceptando su trabajo como reserva cada vez que se lo solicitó. Según cuentan en Inglaterra, Chiquito es el único de los argentinos que dejó un buen recuerdo en Old Trafford.

Más cerca en el tiempo apareció Alejandro Garnacho, nacido en España pero considerado argentino por todos en Europa. Se formó en ese club, soñaba ser el próximo Cristiano Ronaldo, a quien tenía como ídolo, por encima de Messi, y tuvo su chance en la Selección de Lionel Scaloni. Cuando debutó tuvo momentos muy auspiciosos, aunque no consiguió consolidarse, y tuvo que buscar minutos primero en Chelsea y ahora en Aston Villa.

Por eso, el caso de Licha Martínez tiene un significado especial. Desde su llegada procedente del Ajax, el defensor fue uno de los pocos futbolistas que consiguió conectar de inmediato con la afición. Su intensidad, personalidad y nivel de juego lo transformaron en un referente de la nueva generación del United. Sin embargo, la crisis deportiva que arrastra la institución vuelve a ponerlo bajo presión.