Una goleada 5 a 0 ante Níger el viernes pasado en Rabat convirtió a Marruecos, cuarto en la Copa del Mundo Qatar 2022, en el primer seleccionado africano en asegurar su clasificación al Mundial 2026 que se disputará en Canadá, México y Estados Unidos. Para algunos, quizás todavía resulte sorpresivo el andar de los Leones del Atlas. Sin embargo, los resultados tienen como telón de fondo un trabajo de tres lustros que demandó decisión, método y dinero, y que no solo muestra sus frutos con el combinado masculino mayor.
El corazón del balompié marroquí está en el distrito Hssain de Salé, una ciudad lindante con Rabat, de la que solo la separa el río Bu Regreg. Allí se encuentra el Complejo de Fútbol Mohammed VI, que fue inaugurado el 9 de diciembre de 2019 por el rey tras un trabajo de remodelación del antiguo Centro Nacional de Fútbol de Maamoura, que duró más de tres años y requirió una inversión de 75 millones de dólares.
Este predio de 35 hectáreas es la casa de los 27 seleccionados nacionales masculinos y femeninos de fútbol, futsal y fútbol-playa desde la categoría sub-13 hasta la mayor. Su ubicación es estratégica, ya que se encuentra a solo tres kilómetros del aeropuerto de la capital, lo que facilita los viajes de cualquier delegación. Ese, por ejemplo, fue uno de los aspectos que Carlos Bilardo tuvo en cuenta en 1987 al elegir el terreno que luego se convertiría en el predio de la Asociación del Fútbol Argentino y que está a cinco kilómetros de la terminal aeroportuaria de Ezeiza.
El Complejo Mohammed VI, en el que trabajan 200 personas, tiene 11 canchas de pasto natural, artificial e híbrido, entre ellas un deslumbrante terreno cubierto de césped sintético con certificación de la FIFA. Además cuenta con cinco edificios para alojamiento (uno es utilizado exclusivamente por los seleccionados mayores masculino y femenino) con una capacidad total de 510 camas, un restaurante, un gimnasio, una pileta olímpica al aire libre, canchas de tenis y de pádel.
“El complejo está orientado a la excelencia, a los seleccionados nacionales en particular, pero también al ámbito de la formación”, explica a Clarín Hassan Kharbouch, el director del complejo. Y agrega: “Este es un espacio multidisciplinario. Se trabaja en la formación en medicina del fútbol, en el ámbito administrativo y en el técnico-futbolístico. El corazón del complejo es la unidad médico-deportiva, con una superficie de 7.500 metros cuadrados en tres niveles, con todo lo necesario para las tareas de rehabilitación, la exploración funcional y la investigación, y un área de consulta para los deportistas”.
Efectivamente, el Centro de Medicina Deportiva y Rendimiento es un espacio de última generación con áreas de fisioterapia, traumatología, radiología, ecografía, electroterapia, densitometría ósea, crioterapia, medicina nutricional, podología, odontología, oftalmología y psicología.
El gimnasio del Complejo Mohammed VI.Además, en este espacio en el que abunda el verde se procura entablar un vínculo armónico con el entorno natural. “La Federación Real Marroquí de Fútbol (FRMF) ha sido muy insistente en el respeto al medio ambiente. Recogemos las aguas pluviales, hacemos tratamientos de aguas residuales, no tenemos tanques de gas, solo utilizamos paneles solares y fotovoltaicos”, detalla Kharbouch.
En julio, Gianni Infantino estuvo aquí para inaugurar la oficina de FIFA África, que también funciona en el complejo. El día de su visita, el presidente del organismo rector del fútbol mundial describió al predio como “una infraestructura increíble y magnífica” y lo ubicó como uno de los tres mejores del mundo en su tipo. En 2023, Real Madrid lo utilizó como su base de operaciones durante el Mundial de Clubes.
El Complejo Mohammed VI cuenta con 11 canchas de césped natural, artificial e híbrido.El complejo tiene también, a través de la FRMF, asociaciones con más de 45 federaciones de distintas partes del mundo que le permiten brindar talleres y realizar otras actividades aquí. Y además gestiona encuentros internacionales. “Este año hemos organizado 173 partidos con asociaciones de África, de América Latina, de Japón y de algunos países de Europa como Francia, España, Portugal, Rusia y Suiza”, precisa Kharbouch.
Al referirse a la exitosa estructura del fútbol marroquí, el director del Complejo Mohammed VI hace especial hincapié en el concepto de pirámide y sostiene que la construcción del espacio que tiene a cargo fue la acción más visible, pero no la única, de un programa nacional de desarrollo y modernización de la infraestructura vinculada al fútbol que comenzó hace 15 años.
El alojamiento principal del Complejo Mohammed VI, destinado a los seleccionados mayores masculino y femenino.“En la base de la pirámide, se construyeron 145 canchas para niños y jóvenes en distintas regiones del país porque para expandir el fútbol, se necesitan instalaciones. En el centro (de la pirámide), se brindó apoyo a varios clubes para que edificaran sus centros de entrenamiento y se establecieron 13 academias regionales donde convergen los mejores talentos de las academias de los clubes. Finalmente, los mejores terminan acá, que es la cima de la pirámide”, explica.
Como parte de este programa de desarrollo, 155 integrantes de los seleccionados juveniles se forman bajo la modalidad deporte-estudio. Lo hacen en la Academia Mohammed VI, que se encuentra en las cercanías del complejo, en la que se combina la educación convencional con un entrenamiento futbolístico intensivo. Por ese espacio, puesto en marcha en 2009, pasaron futbolistas que hoy integran el seleccionado mayor como el zaguero Nayef Aguerd, el mediocampista Azzedine Ounahi y el delantero Youssef En-Nesyri.
El Complejo Mohammed VI es el corazón del fútbol marroquí desde hace seis años.En paralelo con ello, el fútbol marroquí desarrolló una estructura profesional plena en su competencia doméstica, algo con lo que no contaba hasta hace menos de tres lustros. La temporada 2011/12 fue la primera en que se disputaron certámenes rentados en la primera y en la segunda división, luego de un extenso proceso que había comenzado en 2000 y del que participaron los clubes, la FRMF, el Gobierno nacional y las administraciones locales.
Este cambio general de paradigma se ha visto recompensado con importantes resultados deportivos en los últimos años. El más vistoso, sin dudas, ha sido el cuarto puesto en el Mundial Qatar 2022. Pero no el único. El seleccionado sub-23 fue campeón de la Copa Africana de Naciones 2023 y obtuvo la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos París 2024. El combinado sub-17 ganó la Copa Africana en 2025 y terminó segundo en 2023, y el sub-20 fue subcampeón en 2025.
El seleccionado masculino sub-17 de Marruecos se consagró campeón de la Copa Africana de Naciones en abril.Además, Marruecos logró hace menos de dos semanas el Campeonato Africano de Naciones, del que participan seleccionados integrados por futbolistas que se desempeñan en las ligas locales: derrotó 3 a 2 a Madagascar en la final que se disputó en el Estadio Internacional Moi de Nairobi, la capital de Kenia.
Los éxitos no se circunscriben a los hombres. El seleccionado mayor femenino fue subcampeón de las últimas dos ediciones de la Copa Africana de Naciones, en 2022 y 2024, y compitió por primera vez en un Mundial en el certamen que se llevó a cabo en 2023 en Australia y Nueva Zelanda (llegó hasta los octavos de final). Además, el sub-20 disputó por primera vez un Mundial en Colombia 2024 y el sub-17, en India 2022.
El seleccionado femenino de Marruecos participó por primera vez en un Mundial en 2023 y avanzó hasta los octavos de final.Como si ello fuera poco, Marruecos también ha alcanzado un importante desarrollo en el futsal. El seleccionado masculino es bicampeón africano de la disciplina y terminó octavo y séptimo en los últimos dos Mundiales. Y el femenino se consagró campeón de la primera edición de la Copa Africana de Naciones en abril en Rabat y así se clasificó al primer Mundial de la especialidad que se disputará en noviembre en Filipinas.







