Ni siquiera la prisión estadounidense de mayor seguridad ha podido contener al narcotraficante mexicano Joaquín El Chapo Guzmán. Su afán por enviar mensajes relacionados con actividades criminales a sus hijos, herederos de una facción del Cartel de Sinaloa, terminó por vencer las duras restricciones para terroristas de su encierro en la cárcel de Colorado.








