El calor merma el bolsillo de las trabajadoras informales de Monterrey: “Lo que ganas, lo terminas perdiendo” | América Futura

El calor merma el bolsillo de las trabajadoras informales de Monterrey: “Lo que ganas, lo terminas perdiendo” | América Futura


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Sarahi no olvida aquel golpe de calor que la arrastró al hospital tiempo atrás, mientras conducía un autobús por las calles de Monterrey, la capital del norteño Estado de Nuevo León. “Me empezó a salir sangre por la nariz. Luego me dolía la cabeza, el estómago, tenía muchísima sed y me sentía muy débil. Apenas terminé la ruta porque no podía detener el sangrado”, recuerda. Los médicos lograron estabilizarla aquella vez, pero el susto sigue presente. El testimonio de Sarahi (32 años) es uno de los recopilados por la organización climática liderada por mujeres HERA para alertar de los peligros del calor extremo en ciudades como Monterrey. La organización apunta que el calor genera pérdidas del 0,9% de la producción anual de la capital regia, algo así como 100 dólares al año en el bolsillo de las mujeres.

Desde las alturas, las calles de Monterrey pintan un paisaje de cemento y hormigón. El factor urbano se une al calor asfixiante y a la sequía que padece el territorio norteño, condiciones propicias para el clima extremo. En mayo de 2024, apunta el análisis, una ola de calor prolongada elevó las temperaturas a casi 50 grados, lo que provocó al menos 125 muertes en la región. “Estudios posteriores de atribución concluyeron que este evento fue 35 veces más probable debido al cambio climático”, subraya este informe. Las proyecciones recogidas por HERA apuntan a que esas olas de calor serán más frecuentes en el futuro, como también ocurre en lugares como la Ciudad de México: “Para 2050, bajo un escenario de calentamiento con emisiones sin cambios significativos, se espera que el número de días con olas de calor en Monterrey se triplique”.

Sarahi tiene diabetes e hipertensión arterial, lo que complica algo más el día a día bajo el sol. En Nuevo León, un territorio de alrededor de seis millones de personas, cerca del 13% de los adultos viven con diabetes tipo 2; y Monterrey registra unas 2.000 hospitalizaciones adicionales al año relacionadas con el calor, gran parte de ellas vinculadas a complicaciones por la diabetes. “Nuestro análisis muestra que, en un año promedio, casi 160 personas mueren en Monterrey por causas relacionadas con el calor”, expone HERA, que recoge que sin medidas urgentes de adaptación, “esta cifra podría alcanzar cerca de 800 muertes anuales para 2050″.

El revés al sector informal

El resultado de todo ello es esa pérdida del 0,9% de la producción anual de la ciudad, una cifra que para ese límite del 2050 podría aumentar hasta el 1,5% de la producción total. El PIB total de Nuevo León en 2024 fue de unos 2,7 billones de pesos, según el INEGI, donde Monterrey asume un papel clave. “Una menor actividad económica se traduce en una reducción de la recaudación fiscal, lo que limita los recursos públicos disponibles para financiar servicios de salud, infraestructura y programas de desarrollo”, advierte el análisis. Aunque los 100 dólares (1.800 pesos) al año de pérdida en el bolsillo de las mujeres podrían parecer una pérdida superflua, el dato se agrava poniéndolo en contexto. El salario mínimo en gran parte de México es de unos 9.580 pesos mensuales (unos 550 dólares), una cifra que no siempre se cumple en los trabajos informales.

Sarahi, recoge HERA, llega a realizar jornadas laborales de 12 horas, a las que también se suma el cuidado de sus dos hijos. Esos desafíos se agravan cuando las olas de calor de la ciudad se vuelven más largas y asfixiantes. “El calor te puede tumbar: te sientes agotada, irritable y con muchísima sed“, declara a la organización climática. Son esas largas jornadas, la exposición al calor en empleos como el de Sarahi o la acumulación de gastos (”lo que ganas, lo terminas perdiendo por culpa del calor“) lo que lleva a que las mujeres sean uno de los sectores más afectados en la capital regia.

De Bangkok a Monterrey: ciudades bajo el foco

Pese a las dificultades, la capital regia está “en una etapa inicial de fortalecimiento de su resiliencia frente al calor extremo”, lo que la ha llevado a dar ya pasos importantes frente a la amenaza. “Aunque la ciudad aún no cuenta con un Plan de Acción contra el Calor específico, está desarrollando un Plan de Acción Climática más amplio y una estrategia integral de resiliencia urbana a través de la Red de Ciudades Resilientes”, asegura el análisis. También aparecen otros actores privados como el Tecnológico de Monterrey, que está implementando un plan de regeneración de su campus que incorpora elementos para reducir el calor, como estacionamientos subterráneos para disminuir la temperatura de las superficies.

La organización HERA analizó junto a Monterrey a otras tres ciudades por sus climas y perfiles de calor, Ahmedabad (en la India), Bangkok (Tailandia) y Freetown (Sierra Leona). El conjunto de las cuatro ciudades ya pierde entre el 4% y el 8% de su PIB en un año promedio por las altas temperaturas, que provocan más de 1.000 muertes anuales. “A escala mundial, las mujeres que trabajan en el sector informal —quienes soportan una carga desproporcionada de estos impactos— pierden 57.000 millones de dólares en ingresos cada año como consecuencia del calor extremo”, concluye la organización climática.