El esloveno Tadej Pogacar se impuso este martes en la 10ª etapa del Tour de Francia, que unió con un recorrido de 166,6 kilómetros las localidades de Aurillac y Le Lioran y que reanudó la competencia de la tradicional prueba francesa, tras una jornada de descanso esperada y necesaria para todos los equipos. Es que los primeros nueve días de acción de la Grande Boucle estuvieron marcados por la sofocante ola de calor que azota a Europa y que generó quejas y reclamos en el pelotón y forzó a la organización a improvisar cambios en el reglamento de una de las pruebas más importantes del mundo del ciclismo.
Las temperaturas de más de 40 grados, el cielo despejado y un sol implacable fueron constantes postales de la primera semana el Tour, que apenas había completado tres etapas cuando las extremas condiciones llevaron a la Unión Ciclista Internacional (UCI) a introducir un cambio significativo en la dinámica de la competencia. Con el objetivo de reducir el riesgo de deshidratación y los golpes de calor en una de las carreras más exigentes de este deporte, flexibilizó “de forma excepcional las normas de avituallamiento para proteger la salud de los corredores”.
La medida autorizó el uso de bolsas de provisiones (agua, víveres o líquidos hidratantes) en zonas que normalmente están reservadas únicamente para la entrega de bidones de agua. La medida afectó a puntos situados dentro de subidas, donde hasta entonces la distribución estaba más limitada, para facilitar la entrega simultánea de varios bidones a cada corredor y asegurar así una hidratación adecuada a las condiciones meteorológicas.
“Desde el coche repartimos 320 bidones. Nunca en mi vida había dado tantos. Y posiblemente, no más de 20 llevaban alimentos. El resto eran todos de agua”, contó Joxean Fernández Matxin, director deportivo del equipo UAE Team, uno de los más fuertes del pelotón.
💦 Water bottles for everyone in the breakaway!
💦 Bidons pour tout le monde dans l’échappée ! Merci à la moto fraicheur ! #TDF2026 pic.twitter.com/fdKvTj7DEu
— Tour de France™ (@LeTour) July 12, 2026
Normalmente, en una prueba como esta, los autos que acompañan a los corredores durante las etapas suelen salir provistos con unos 120 bidones. En esta edición del Tour, se los puede ver cargados muchos más y también con heladeras portátiles llenas de hielo y chalecos refrigerantes. Mientras que en las metas, los auxiliares se encargan de tener listas bañeras para que los ciclistas puedan enfriar el cuerpo una vez que se bajan de las bicicletas.
“Llevamos varios días sufriendo. Si estás en una escapada tenés el coche cerca todo el tiempo, eso facilita las cosas para refrescarte. Pero, ¿es suficiente? El calor, acentuado por el asfalto, genera fatiga mental…”, reflexionó tras esa primera medida el danés Mads Pedersen, del Lidl-Trek.
“Siempre ha hecho calor en el Tour, pero las últimas olas de calor son realmente diferentes, ya no refresca por la noche. El cambio climático está ahí, ya ha llegado. Tenemos que poner todo esto encima de la mesa y pensarlo: quizás comenzar a mediodía a pleno sol no es una gran idea”, comentó el italiano Matteo Trentin, del Tudor Pro Cycling.
La idea de adelantar los horarios de largada se propuso tras completarse la octava etapa el sábado y será estudiada por el Asociación de Ciclistas Profesionales (CPA, por sus siglas en inglés) y por la UCI, aunque de cara a la próxima edición. Ya que para este 2026 es “prácticamente inviable desde el punto de vista logístico”, explicaron desde el sindicato. Aunque no todos los ciclistas creen que esa modificación será para mejor.
👀 The sometimes chaotic feed zones, as seen from within the peloton.
👀 Les parfois chaotiques zones de ravitaillement vues de l’intérieur du peloton. #TDF2026 pic.twitter.com/MfwlrOD8AK
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“Para mí empezar a las 10 de la mañana no cambia nada, porque igual terminas a pleno calor; estaríamos en meta en el momento más caluroso del día. Y si además nos tenemos que levantar a las cinco de la mañana, no me parece ideal”, analizó Pogacar, que se afianzó este martes como líder de la general y es uno de los favoritos al título.
El esloveno, figura central del UAE, propuso, en cambio, una modificación radical. “Si yo pudiera cambiar cosas, cambiaría el calendario y no pondría carreras en julio en lugares calurosos”, aseguró.
El español Carlos Verona, del Lidl-Trek, aplaudió la idea de tomar “medidas claras y contundentes” para combatir el calor, pero sin llevar los cambios al extremo. “Tenemos medios para combatir las altas temperaturas y estamos acostumbrados al calor. Aunque estemos muy expuestos al sol, el cuerpo se adapta. Tampoco nos podemos cargar este deporte, esto forma parte de él”, comentó.
El día con las peores condiciones fue el domingo, cuando se completó la 9ª etapa entre Malemort y Ussel, localidades ubicadas en el departamento de Corrèze. Con la región bajo alerta roja, la organización decidió recortar el recorrido y suprimir “30 kilómetros en la parte inicial, con parte neutralizada siendo el inicio real de la etapa en Lanteuil“. La decisión fue celebrada por buena parte del pelotón, peor el calor se sufrió igual.
“Ir al podio de salida fue como abrir un horno, mirar dentro y sentir el calor de lleno en la cara. Pero después cuando empezamos a pedalear no fue tan malo”, afirmó el británico Tom Pidcock, del Q36.5.
🧊🧊 Another hot day on the saddle!
🧊🧊 Une nouvelle journée très chaude qui s’annonce pour le peloton !#TDF2026 pic.twitter.com/Cbb1Kjtnae
— Tour de France™ (@LeTour) July 8, 2026
El belga Jonas Rickaert, del Alpecin, reveló que entre las dos últimas etapas perdió nueve kilos de líquido. “Hoy bajé 4,5 kilos y ayer unos 5 kilos. Es bastante, pero creo que es normal para alguien con sobrepeso”, contó quien es uno de los ciclistas más “corpulentos” de la prueba, con 1,88 metros y unos 84 kilos. “Cada noche intentamos recuperar la mayor cantidad posible de líquidos para asegurarnos de que la pérdida neta sea la menor posible”.
Tras nueve días de calor sofocante en la ruta, el pelotón pudo descansar el lunes en Cantal. Aunque algunos siguieron sufriendo las altas temperaturas aún en esa jornada sin competencia. Porque hubo un par de equipos, entre ellos el UAE de Pogacar, que se encontraron con que sus hoteles no tenían aire acondicionado. Y la instalación eléctrica tampoco soportaba el funcionamiento de los equipos de refrigeración que llevaron las formaciones.
“Es un hotel viejo y, no es ninguna queja contra el hotel, pero hace 39 o 40 grados y tenemos que poner el aire acondicionado. Se sobrecargaba el sistema y saltaba continuamente la corriente eléctrica porque no aguantaba. Sin aire, con este calor y teniendo que preservar a los chicos, fue difícil”, comentó Fernández Matxin. Y agregó: “Puede servir como llamamiento para mejorar la calidad de los hoteles para todos, no solo para el UAE”.
Los ciclistas igual se las ingeniaron para reponer energías, descansar y estar listos para volver a la ruta, con la ilusión de que en las próximas jornadas el calor de una tregua y las condiciones sean más benévolas.









