El Betis frena al Madrid feliz de Mourinho | Fútbol | Deportes

El Betis frena al Madrid feliz de Mourinho | Fútbol | Deportes


La vida feliz del nuevo Real Madrid del nuevo Mourinho se evaporó de manera impensada en Sevilla, donde el Betis frenó el comienzo arrollador con un generoso despliegue coral y la inspiración de un portero iluminado. Álvaro Valles frenó de todas las formas al hasta ahora imparable Kylian Mbappé, hasta detenerle un penalti en el tiempo añadido. Después de sobrevivir a una nutrida colección de ocasiones del Real, el Betis encontró un gol en un córner y aguantó un poco más en un territorio donde el Madrid suele acabar con cualquiera.

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Álvaro Valles, Héctor Bellerín, Diego Llorente (Marc Bartra, min. 38), Fran García, Natan, Pablo Fornals, Marc Roca, Facundo Bernal (Nelson Deossa, min. 67), Isco (Álvaro Fidalgo, min. 59), Antony (Rodrigo Riquelme, min. 76) y Cucho Hernández (Troy Parrott, min. 67)

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Thibaut Courtois, Marc Cucurella (Álvaro Carreras, min. 87), Denzel Dumfries (Trent Alexander-Arnold, min. 63), Ibrahima Konaté, Dean Huijsen, Federico Valverde (Carlos Espí, min. 81), Jude Bellingham, Vinícius Júnior, Eduardo Camavinga (Bernardo Silva, min. 63), Arda Güler (Yan Diomande, min. 63) y Kylian Mbappé

Goles 1-0 min. 80: Troy Parrott

Arbitro Alejandro José Hernández Hernández

Tarjetas amarillas Güler (min. 47), Ibrahima Konate (min. 53), dos Santos Mourinho Félix (min. 53), Camavinga (min. 60), Facundo Bernal (min. 63), Marc Roca (min. 82), Souza (min. 92), Vinicius Junior (min. 98)

El equipo de Mourinho apretó como suele en las situaciones desesperadas, cuando se tambalea sobre el límite y estuvo muy cerca de volver a encontrar una remontada en la zona Cesarini, a la que podría incluso sustituirle el nombre de acuerdo a la historia reciente. Pero el guardameta y el VAR anularon el empeño. El vídeo encontró a Espí adelantado en el comienzo de la jugada que culminó varios pases después con una chilena maravillosa. El portero atrapó el penalti provocado por Vinicius que ejecutó sin acierto Mbappé. Como toda la noche, que fue rara.

Ya desde el principio, bajo una tropa de libélulas que perseguían futbolistas a través de la asfixiante noche sevillana de principios de septiembre. El calor parecía fuera de lugar, tan fuera de punto como los balones. Los jugadores descartaron cinco o seis en los primeros minutos, que con tanta exploración del material, dejaban una impresión de provisionalidad en un duelo que se anunciaba de altura, con dos equipos a cuatro días de estrenarse en la Champions. La aparición de balones con la presión ajustada coincidió con otro deslumbramiento de Arda Güler.

El turco ha empezado el curso a un nivel soberbio. Mientras la mayoría de los futbolistas alargaban la fase de tanteo, Güler comenzó a encontrar salidas. Primero abrió una vía de escape lanzando por la banda a Dumfries. Su zurda es un arma de precisión formidable. Casi desde la banda avistó una carrera al área de Huijsen, que se saltó el fuera de juego, alargó la pierna derecha y se encontró con la primera gran parada de Álvaro Valles. Enseguida ligó con Dumfries y Mbappé y cruzó un pase que Vinicius remató al palo.

El equipo de Mourinho había agarrado el duelo con firmeza. Monopolizaba el balón y percutía con insistente empeño vertical. Al de Pellegrini le costó coger aire, hasta que se juntaron en el medio Bernal, Roca y Fornals para empezar a encontrar a Isco y Antony. Con más pelota, consiguieron hacer retroceder al Madrid . Crecían, ocupaban más campo, empequeñecían a un Real de notable energía, pero un choque accidental entre compañeros, Roca y Llorente, dejó al central fuera de combate con la nariz reventada y abrió otro capítulo del recital de Güler.

Solo la inspiración de Valles, parada a parada, tres veces los palos y el desacierto de Mbappé evitaron que el Madrid encaminara otra victoria. Vinicius dejó al francés solo con generosidad pero se topó primero con el portero y en el segundo intento, con el pecho de un defensa. Luego el turco depositó sendos córners en las cabezas de Bellingham y Huijsen. El primer remate lo desactivó también Valles. El otro terminó en el larguero. Había sido la segunda ocasión clara del central, que se ha transformado con la llegada de Mourinho. Huijsen exhibió energía, autoridad defensiva, atención, despliegue territorial y destreza élite con el pase: todo lo que le había reclamado el técnico.

Tras aquel buen tramo del Betis, el Madrid había recuperado el mando, volvía a golpear, pero no terminaba de vencer la resistencia. Entre la entrega de los locales y el bochorno veraniego, le bajaron las revoluciones al pelotón de Mourinho, que maniobró desde la banda. Retiró a Camavinga, Güler y Dumfries, e introdujo a Bernardo Silva, Diomande y Trent. Los refrescos no amortiguaron el desgaste. El duelo se descosía mientras esperaba a Bellingham, el solucionador habitual, y a Vinicius, que no descifraba a Bellerín.

Los cambios le funcionaron mejor a Pellegrini. Deossa y Parrot encontraron el tesoro imposible del gol. El centrocampista cabeceó un córner al que respondió Courtois con una estirada imposibles, y el delantero acertó a depositar en la red el rechace. Pese al golpe, el Madrid tuvo oportunidades para darle la vuelta, pero ahí seguían Valles y el desacierto de Mbappé para propinarles la primera derrota de la nueva era.