A pesar de los anuncios, el salario mínimo en Venezuela ha quedado intacto. El incremento prometido hace semanas terminó concentrándose en un aumento de las bonificaciones, el mecanismo con el que el Gobierno chavista ha venido compensando años de depreciación del salario base. El llamado “aumento responsable” se ha traducido en 50 dólares adicionales en el principal bono que reciben los trabajadores activos y 10 dólares más para los pensionados.







