el apoyo del numeroso clan Alvarez y por qué Scaloni lo considera fundamental en la Selección Argentina

el apoyo del numeroso clan Alvarez y por qué Scaloni lo considera fundamental en la Selección Argentina

A Julián Alvarez lo esperaban con ansias. No solo Argentina, sino también su familia y sus amigos. El clan Alvarez se hace sentir cada vez que llega a uno de los estadios de Estados Unidos: son más de 30 personas, encabezadas por su compañera, Emilia, y su pequeño hijo Amadeo. Algunos viajan en avión y otros recorren cientos de kilómetros por ruta. A todos los moviliza el mismo deseo: alentar al Araña. “De esas noches que quedan para siempre. De esas que algún día vamos a contarle a Amadeo. Nuestro orgullo siempre. Te amamos”, publicó Emilia en su cuenta de Instagram junto a un carrete de fotos de la victoria sobre Suiza, con el cordobés como gran figura.

Decidí que vinieran todos mis seres queridos para que pudieran vivir estos momentos especiales, que por ahí no se repiten tantas veces. Me genera mucho orgullo. Son los que están en las buenas y en las malas“, contó Julián con una sonrisa en la cara. Y también se sinceró: “En el Mundial venía de menos a más. Este gol me da confianza y fue importante para el equipo. No me siento el peor cuando las cosas no salen bien, ni el mejor cuando convierto. Sigo siendo Julián, intentando dar el máximo“.

Y eso fue exactamente lo que hizo frente a Suiza. Antes de protagonizar una recuperación que quedará en la memoria de este Mundial, Alvarez había marcado un golazo que ya se anota entre los mejores del torneo. En el segundo tiempo suplementario, hamacó el cuerpo, dejó desairado a su marcador y clavó la pelota en el ángulo izquierdo de Gregor Kobel. Un gol de crack.

“Hubo mucho desahogo. Estoy muy contento. Intentamos hasta el final, más allá de que teníamos un jugador más. ¿Sobre lo que se habló después de Egipto? Siempre se habla mucho, pero nosotros tenemos que enfocar la energía en nuestras cosas y no prestarle atención a lo que se dice en las redes”, explicó.

Cuando Lautaro Martínez marcó el 3-1 definitivo, todos salieron a buscar a Julián. El cordobés había quedado tendido, extenuado, en la mitad de la cancha después de recuperar una pelota imposible en el minuto 120 frente a Granit Xhaka. Hasta allí corrieron la mayoría de los suplentes para abrazarlo. Esa imagen explicó mejor que cualquier estadística por qué Lionel Scaloni lo considera un futbolista indispensable. El Araña hace goles, pero también corre, presiona y pelea cada pelota como si fuera la última.

Su actuación también despertó la admiración de Lionel Messi. “No se vistió de nadie; se vistió de él”, respondió el capitán cuando le sugirieron que el gol de Álvarez había tenido el sello del rosarino. Y completó: “Hizo un golazo, pero no es la primera vez que lo hace. Ya tiene varios así en su carrera. Tiene un golpeo muy bueno y lo viene demostrando desde hace muchísimo tiempo. En el Atlético de Madrid lleva muchísimos goles similares”.

“El grupo está muy unido, muy fuerte. Ahora toca descansar y pensar en el próximo partido. Quedan dos más y vamos a ir con todo. Estoy muy orgulloso de estar entre los cuatro mejores”, afirmó Julián. También empezó a mirar el duelo con Inglaterra: “Sabemos que tiene jugadores impresionantes y que es una gran selección. Nosotros tenemos que recuperarnos y preparar nuestro partido”.

Como era de esperar, la actuación del Araña volvió a disparar las especulaciones sobre su futuro. En España aseguran que Barcelona mantiene el interés y está dispuesto a realizar una ingeniería financiera para contratarlo, mientras que Atlético de Madrid se aferra a una cláusula de rescisión de 500 millones de dólares y Diego Simeone lo considera intransferible. Arsenal, mientras tanto, sigue cada movimiento. Pero esa discusión quedará para después del Mundial.

En Kansas City, entonces, Julián volvió a ser Julián. Ya no quedan huellas de la lesión en el tobillo izquierdo con la que llegó al torneo. El golazo es una de las mejores señales. La otra es que corrió y presionó tanto como siempre. “Mi objetivo es ayudar al equipo en todo lo que puedo”, resumió.

La noche en Kansas terminó como había empezado: con Julián Álvarez rodeado de los suyos. Primero, de sus compañeros, que fueron a buscarlo en el medio de la cancha para reconocerle una actuación descomunal. Después, de su familia, que volvió a emocionarse en una tribuna teñida de celeste y blanco. El Araña recuperó el gol, retomó la confianza y apareció cuando Argentina más lo necesitaba. Y eso, a esta altura del Mundial, vale mucho más que cualquier rumor de mercado.