Fue a la madrugada, en un hospital de Vicente López. San Pedro lo vio venir, caminando despacio. Lo relojeó de arriba a abajo. El pelo largo, la barba canosa, la cara seria como siempre. Le pidió el Boletín de Calificaciones. Lo revisó. Ningún aplazo. Ni siquiera un 4 o un 5. Todas las notas de la Vida de 8 para arriba. Tuvo que disculparse: “Perdone, Maestro, va a tener que quedarse., ¿Sabe que pasa?…Dios se tomó una semana de vacaciones”. Y eso nos preguntamos, ¿donde estaba Dios cuando te fuiste, Walter Saavedra?
Poeta, narrador, recitador pero, sobre todo, relator de fútbol. De los mejores. “Cantame, cantame Walter, cantame un gol”. Y el tipo lo cantaba como nadie. En la cancha, porque se resistía a transmitir viendo el partido desde la tele. “Eso es como hacer karaoke”, decía en tantas noches de charlas, vinos y amigos. Un tumor cerebral fulminante e indetenible se llevó a Saavedra cuando le faltaba poco más de un mes para cumplir 69 años. La pena es infinita, como si te anularan un gol sobre la hora.
Quiso ser arquero en su Mar del Plata natal. Las rodillas le dijeron que no. Y buscó otros caminos. La literatura fue uno. Con su amigo el Turco Cherep escribió el libro de cuentos de fútbol “Hambre de gol” que incluye el poema “Nunca jamás” y que concluye “Cómo vas a saber lo que es la vida, si nunca, jamás, jugaste al fútbol”.
El Mundo, Splendid, Colonia, Radio Buenos Aires, Rivadavia, Nacional, Belgrano, Mitre, Atlántica y sobre todo radios de Santa Fe en las que siguió las campañas de Colón y Unión le dieron aire en su trayectoria de más de 40 años.
El Walter relator era una mezcla de precisión y emoción. Acostumbrado a presupuestos breves, se las arreglaba para relatar igual. Una vez, sin tener acreditación, se ató a un palo de la luz de la vereda y contó el partido desde la calle. No hay dolor más grande que el silencio de una voz amiga. De eso se trata.
“Nunca jamás”, el poema al fútbol de Walter Saavedra. pic.twitter.com/5rcSSbycAp
— Roberto Parrottino (@rparrottino) September 18, 2025








