Gloria (39) está haciendo la fila para ingresar a darle el último adiós a Carlos “Indio” Solari. Junto a ella están dos de sus hijas, Ludmila y Ainara, de 15 y 8 años. Estaba hablando con un matrimonio que conoció allí hasta que escuchó sonar la canción Había una vez…, de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, y comenzó a llorar desconsoladamente.
“Con los puños en alto / deseando al final hacer la revolución / con una canción de amor”, escuchó y se emocionó.
Tuvo que sentarse sobre el boulevard de la avenida y abrazar a su hija mayor. Sus anteojos se empañaron. Gloria no podía dejar de llorar. Hombres y mujeres desconocidos para ella -hasta ese momento- fueron y la abrazaron, la contuvieron, como si fuesen parte de su familia.
La que sabía únicamente lo que le pasaba y qué sentía Gloria era ella misma. Esa canción, del disco Pajaritos, bravos muchachitos, la llevó a una sola persona: José, su marido y padre de sus tres hijos, quien murió hace dos años de cáncer.
“Mi marido era ricotero de muy chiquito. Cuando tenía 13 años se quería tatuar la tapa del disco Oktubre, pero la mamá no lo dejó. Él fue y se lo hizo en un brazo. También se tatuó la cara del Indio en la espalda. La vida nos juntó por el mismo amor al Indio”, dice a Clarín Gloria, aún con la cara roja de haber llorado.
Ella llegó junto con dos de sus hijas desde San Vicente. Fue su hija menor, de 8 años, que el viernes, cuando se enteró de la muerte del Indio, le dijo una frase que le sirvió de consuelo.
“Mami, nos dejó su música”, le expresó la niña, que “es ricotera” como su madre y su padre.
“El ‘Indio’ es todo para mí. Fue mi compañero. Con mi marido éramos muy fanáticos. El ‘Indio’ es todo, nos enseñó todo. Fue nuestra voz, me acompañó en momentos de muchas tristezas y alegrías. Me duele que él se haya ido. Él no se tendría que haber ido. Me duele un montón”, expresa Gloria.
Para ella no hay duda, “el Indio es familia”, y por esa razón llegó bien temprano el sábado hasta Villa Domínico para despedirse.
“El ‘Indio’ es sinónimo del compañerismo que nos daba a través de sus canciones, metáforas e ideales que nunca los cambió y que los defendió hasta el último momento. Nos enseñó a cuidarnos entre nosotros. Es una familia que viene a despedirlo. Tenemos el corazón roto, pero hoy había que estar acá”, dijo Gloria, quien en pocos minutos cambió las lágrimas por risas.
Una carta que alivió el peor momento
“Mito” tiene 36 años y se llama Miguel Ángel Tabares, pero quiere que lo llamen “Mito”. Llegó a despedir al Indio junto con su esposa Romina y su hija Catalina, cuyo primera misa ricotera fue el show que Los Fundamentalistas del Aires Acondicionado dieron en Gualeguaychú, en 2014.
Un año y medio después, en noviembre de 2015, “Mito” sufrió una de las peores tragedias que puede vivir una persona. Un incendio en su casa de Del Viso causó la muerte de sus padres y de cuatro hermanos de 15, 10, 5 y 2 años.
Este acontecimiento hizo que un grupo de amigos, conociendo el fanatismo del joven por Solari, le enviara un mail al músico contándole la situación que había vivido.
El mail del Indio a “Mito” después de la tragedia familiar que sufrió. Foto: Cristina Sille El Indio tomó acuse de ese mensaje y se lo respondió con otro mail, que “Mito” lo tiene impreso y firmado por el propio Solari, quien en la dedicatoria le escribió “renuevo el abrazo”, como símbolo de reafirmar cada palabra que le dedicó.
“Mito querido amigo (aunque nunca nos hemos encontrado). Lo primero que quiero decirte es que en la tristeza que te hace sentir penas profundas no estás solo. Todos los que pasamos por esta vida en algún momento somos atravesados por circunstancias muy tristes. Nadie pasa por aquí sin sufrir angustias similares”.
“No fue el mejor momento de mi vida para recibirla. Yo la guardé para mí. Hoy, 10 años después, la traje como agradecimiento. Él me habla de sus padres, me cuenta como él recuerda y como vive con sus padres”, dice a Clarín “Mito”, mientras sostiene el cuadro con el mail impreso y un recorte del periódico Pilar a diario, con la noticia de su familia.
“Ya hace mucho que mis padres me están acompañando desde lo más profundo de mi ser y por eso no los extraño. Están a mi disposición para aconsejarme cuando los necesito. Además tenemos la suerte de poder recordarlos siempre lindos y jóvenes porque el tiempo no los envejece en nuestra memoria”.
“Esta carta no tiene una definición propia, es algo más elevado. Esta carta toca sus fibras familiares, habla de sus padres y al tiempo saca el disco (El ruiseñor, el amor y la muerte) con una foto de ellos en la tapa. En la carta se nota que influyó la perdida de mis padres que él tampoco los tenía, y que podemos sanar y recuperarnos”, sintetizó Miguel.
Hoy, “Mito” dice que carga en la espalda con los tatuajes de sus padres y cuatro hermanos, pero que también lleva impreso en su piel al Indio y a Skay Bellinson, el corazón de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.
Pero la muerte de sus padres no fue la única situación adversa que debió vivir. Su esposa estaba haciendo un tratamiento en marzo del 2017 cuando los Fundamentalistas tocaron en Olavarría, en lo que luego sería la última presentación del Indio ante su gente, debido al avance de Mr. Parkinson, como el músico decía.
Romina no podía ir, pero le pidió a su pareja que vaya que él esté en representación de ellos y de su hija, como familia.
“Uno se recibe de hombre cuando le presenta batalla a los miedos, los dolores y las injusticias. Sólo hay que tener paciencia y dejar que trabaje el tiempo y pueda hacer que la calma regrese a tu corazón. Seguramente no será fácil pero siempre sucede así”.
“Uno se recibe de hombre cuando enfrenta las dificultades. Todos tomaremos esa frase hoy, porque el Indio es algo único, no se va a volver a repetir”, concluyó “Mito”, también, con un sonrisa.







