Un país parece un poema si lo narra Diego Luna. Entonces las realidades más duras: su gente, sus muertos, sus desastres naturales o el autoritarismo de sus dirigentes se convierten en una pieza literaria y artística capaz de fusionar lo mejor de los grandes trovadores de México: Monsiváis, Bolaños, Estrada, Poniatowska, Blanche Petrich…









