Quedan pocas horas de sol pleno. Sobre la barcaza, todavía están las últimas vacas rescatadas del día. Estas correrán el mismo destino de las otras 30 que ya fueron bajadas: serán enviadas a alguno de los campos que Horacio Chamorro tiene en Bella Vista, Corrientes.
La semana pasada, Horacio empezó a trasladar su hacienda desde la isla Tragadero do Sur hasta esta ciudad ribereña cruzando el río Paraná. Un viaje arduo, que le lleva a él y a su equipo de trabajo toda la mañana y buena parte de la tarde.
Esta barcaza se cargó a las once de la mañana en la isla, pero el trabajo comenzó a las 6, cuando el sol salió. En la isla de Horacio el agua ya empezó a subir y a entrar en la cabaña que tiene allí, por lo que la decisión de mover sus más de 700 cabezas de ganado vacuno le parece la mejor.
Ahora, sobre la costa, la última carga de vacas aguarda en la barcaza al tiempo en que desde el río Paraná asoman dos lanchas más que vienen desde otras islas del Litoral. En una viene Hugo Encina, dueño de la isla Mortero, y en otra su peón. Entre ambos, traen 35 chivitos amarrados que pudieron rescatar por la mañana.
Además, Hugo tiene vacas en su isla. Y todavía tiene que sacar chanchos y búfalos de allí también.
Pero por ahora se concentra en lo que tiene que hacer. Baja a los chivitos de la lancha con ayuda de sus peones y los de Horacio, que deciden darles una mano.
Un camión acaba de llegar y abre sus compuertas para recibir a los animales que, entre balidos, se van acomodando uno al lado del otro dentro del camión. Desde ahí tendrán que viajar hasta un potrero que está en la zona.
“El agua está viniendo, no nos queda nada de tierra. Nosotros tenemos una cabaña que se va a llenar de agua. Estamos viniendo obligados para afuera”, comenta a Clarín, mientras se prepara para hacer marchar la última carga del día.
Unos minutos después, un segundo camión aparece en el arenal. Viene a buscar las cabezas de ganado de Horacio que todavía están sobre la barcaza.
Sus peones colaboran para mover a los animales de forma segura. Una vez cumplido el traslado, las vacas se van en el camión mientras que las lanchas y la barcaza deben volver a la isla y prepararse para salir con una nueva carga a la mañana temprano.
En estos días, si sigue de la forma en que está trabajando, Horacio calcula que podrá “desagotar” la isla de animales.
“Los voy a tener que llevar a un campo mío. Allá me quedan 200 animales más o menos, pero tenía como 700. Hay mucha agua, pero todavía estamos lejos de estar mal”, comenta Chamorro a Clarín. Aunque reconoce que la situación se está volviendo crítica, y que las semanas siguientes serán muy importantes para los productores ganaderos.
No solo rescatan ganado vacuno, sino también chivitos. Foto: Fernando de la Orden/enviado especial.Cómo él, la mayoría se está esmerando por trasladar de las islas a sus animales. Pero aclara que hay algunos que se muestran todavía reticentes o incrédulos de las previsiones climáticas y de la crecida del caudal del Paraná.
Niveles de agua en aumento
Pese a que en otros puntos de la provincia, como Paso de los Libres (ubicado sobre el río Uruguay), el agua ya superó el nivel de alerta y evacuación, en Bella Vista todavía está lejos; el nivel de agua está en 5,22 metros, le falta más de un metro para alcanzar los 6,40 de nivel de evacuación.
Pero los productores no esperan. Y están tomando esta precaución porque para ellos hay algo claro: la semana que viene puede ser muy tarde.
Según los últimos datos de SENASA, en Bella Vista hay 1.511 cabezas de ganado aún en islas, y otras 950 ya se movilizaron. Dentro de la región hay otros afectados como Goya, que tenía hasta ayer 37.446 cabezas en islas y solo 150 que habían logrado movilizar.
Fabián Gotardo, presidente de la Sociedad Rural de Bella Vista, explica a Clarín sobre lo que ocurre en torno a la crecida del río y la situación con los productores locales.
“Para la semana que viene el tema de la crecida es mayor, por eso la gente está desesperada de sacar todo. El productor espera hasta lo último porque hay que pagar todo, pero ahora con esta crecida que dicen es otra cosa. Si decidís quedarte y El agua sube y pensás aguantar una semana, pero no baja, qué le das de comer a los animales. Se te mueren”, dice.
Y distingue entre dos situaciones que ocurren en Bella Vista: sacar animales de los carrizales y sacarlos de las islas. Lo primero puede ser más sencillo que lo segundo.
Estiman que la crecida del río irá en aumento en los próximos días. Foto: Fernando de la Orden/enviado especial.“Esto ocurre toda la vida, pero lo que pasa ahora es que nos está jugando en contra el factor Niño, con las lluvias que vienen de Brasil”, añade Gotardo.
Ya en plena oscuridad, a unos kilómetros del arenal de la costanera, en una reserva llamada Toropí, una nueva barcaza con ganado vacuno llega desde una isla. Estas vacas son arriadas y llevadas por el campo hasta su próxima estancia.
Hubo vacas que estuvieron tres días perdidas en el agua. Foto: Fernando de la Orden/enviado especial.“Estas vacas estaban todas perdidas, tres días se habían desbandado por la crecida. Se habían puesto en lugares altos y se nos hacía difícil encontrarlas. Con lanchas de cuatro o cinco personas, nos bajamos y caminamos en el agua para encontrarlas”, dice a Clarín Sergio Rivero, productor de la isla Carayá.
Su pronóstico respecto a lo que puede pasar en las semanas siguientes es contundente: “En tres días El agua nos va a tapar todo. A mí me quedaron como 10 animales más allá. Hay que sacar todo porque los animales ya están desorientados”.
Corrientes. Enviada especial.









