“Le mando una corona de muerto o la hago re cagar a balazos”. Estás eran las dos opciones que evaluó un preso para amenazar a una fiscal de San Isidro que había dispuesto su detención en una causa por robos bajo la modalidad de entradera.
La destinataria de la amenaza fue la fiscal de Boulogne Paula Hertrig y su familia. Según consta en el expediente a cargo del fiscal general adjunto de San Isidro, Patricio Ferrari, a amenaza fue descubierta en una conversación de WhatsApp entre los detenidos Martín Darío Rettori y Ariel Ernesto Libertini.
Rettori y Libertini son dos apellidos conocidos por la fiscal Hertrig, ya que están presos por liderar desde la cárcel una organización criminal que cometían entraderas a propiedades de zona norte.
En el marco de esta investigación, cuando se abrieron los teléfonos celulares de los imputados se encontraron imágenes vinculadas al frente del domicilio de la fiscal, una foto de su esposo -un importante comisario de la zona- e información sobre su padre.
Cuando abrieron la aplicación de WhatsApp encontraron una serie de conversaciones entre Rettori -agendado como ‘Gordo’- y Libertini cuyo contenido estaba vinculado a la representante del Ministerio Público.
“Ahora voy por esta, es la hija de puta de la fiscal”, “tengo dos opciones, o le mando una corona a la casa, una corona de muerto, o cuando sale la hago re cagar a balazos”, son algunos de los fragmentos de las amenazas en la charla entre los dos delincuentes.
Otra de las pruebas aportadas por la fiscalía es una conversación telefónica entre Rettori con otro hombre (aún no identificado):
—Martín Rettori: Preguntame. Le mando a cagar a balazos a la casa. Un peruano también me saltó.
—NN masculino: Aparte boludo, nosotros somos mafia y en la calle te agarramos a recontra tiro, boludo.
Además, los investigadores acreditaron que los detenidos utilizaron aplicación de Inteligencia Artificial ChatGPT para buscar datos vinculados con la fiscal, puntualmente una fotografía de ella.
Según la denuncia de la propia fiscal, “la conducta presuntamente delictiva a investigarse debería ser calificada como instigación para cometer un homicidio calificado por la utilización de armas de fuego”.
También mencionó que Rettori aseguró que “haría una masacre” si declaraba que trabajaba para la fiscal, a quien destituirían del cargo.
“En este sentido, cobra especial relevancia la ´estrategia´ trazada por Martín Dario Rettori que consistía, en caso de ser detenido, que no podría declarar ante mi persona, puesto que pensaba exponer ante la juez de Garantías que él trabajaba para ‘el rata’ (otro detenido de apellido Mouso), que este, a su vez, lo hacía para los jefes de calle de San Isidro y que estos reportaban a mí económicamente”, indicó Hertrig.
En su expediente, el fiscal Ferrari solicitó “ahondar en la modalidad de ejecución; determinar la identidad de otros partícipes o colaboradores, así como también identificar aquellos sujetos que hubieran proporcionado la información privada de la víctima y neutralizar eventuales riesgos para la fiscal y su entorno familiar”.
Es que la información recabada por los imputados, que incluyen fotografías y datos personales de la fiscal y su familia, surgen de bases de datos oficiales.
Con el aval del juez de garantías 1 de San Isidro, Ricardo Costas, este viernes se allanó la Unidad 31 de Florencio Varela y la 21 de Campana.
En el pabellón de máxima seguridad del Módulo B de la cárcel de Florencio Varela, donde está detenido Rettori, se secuestró un teléfono celular, mientras que en la celda 5 del pabellón 4 de Campana, se encontraron dos aparatos vinculados a Libertini.
Los procedimientos fueron llevados adelante por policías la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) de San Isidro.









