Delcy Rodríguez ha oficializado en Nueva York la entrega del régimen chavista a los Estados Unidos de Donald Trump. Ha sido una ceremonia en dos partes. La primera fue el martes, en el hotel Lotte New York Palace. La presidenta encargada de Venezuela se reunió allí con su antigua némesis, el presidente del país al que en el pasado acusó de clavar sus “garras imperiales”.
El segundo acto ha tenido lugar este miércoles en la sede de Naciones Unidas. “Quiero agradecer al presidente Trump por su disposición a tomar el camino de las relaciones diplomáticas y la cooperación”, ha dicho Rodríguez. Y lo ha hecho desde el mismo podio en el que Hugo Chávez afirmó que olía a azufre después de que en 2006 hablara ante la Asamblea General el presidente estadounidense George W. Bush. La entrega ya es total.
En un discurso de menos de 20 minutos, Rodríguez ha hablado de generalidades como el apego a la paz, el rechazo a la violencia, el respeto a los derechos de la naturaleza y la seguridad energética. Y ha dejado para final el anuncio más relevante: “En Venezuela habrá elecciones. En esa dirección, hemos iniciado un diálogo político”, ha afirmado. Aunque no ha puesto fecha; se ha limitado a decir que el pueblo venezolano determinará “el momento correcto”.
El anuncio llama la atención porque rompe con la tradición del régimen chavista. Ante la crítica de distintos sectores de que no se celebraban elecciones libres, sus líderes respondían que Venezuela era el país del mundo que más llamaba a los suyos a las urnas. Hoy ese principio ya no rige. Sobre el pacto firmado con Trump, por el que cede a Estados Unidos el 20% de sus reservas petrolíferas, Rodríguez ha asegurado que es uno de los más importantes alcanzados nunca. “Venezuela renace”, ha concluido la líder del país.
El tono de este miércoles ha sido muy distinto a sus palabras en este mismo foro de 2019. “Vengo en nombre de la única Venezuela, de la Venezuela digna, la valiente, la que no se arrodilla ante poder imperial alguno. Traigo el saludo del presidente Nicolás Maduro Moros y del pueblo venezolano”, decía entonces Rodríguez. La entonces vicepresidenta arremetió contra el “odio supremacista” de Trump. Han pasado siete años y los nombres de los tres protagonistas se mantienen, pero sus circunstancias han cambiado mucho.
Maduro, el presidente al que entonces alababa Rodríguez, duerme en una cárcel de Brooklyn, a unos 14 kilómetros de la sede de la ONU. Su antigua vicepresidenta ha vuelto a pronunciar un discurso en la Naciones Unidas, pero ahora lo hace como estrecha aliada del presidente republicano. La opinión de Maduro sobre este giro de 180 grados de su antigua protegida es un secreto muy bien guardado.
Rodríguez no ha mencionado en ningún momento a su antiguo jefe, capturado el 3 de enero por el Ejército estadounidense en Caracas y a la espera, junto a su esposa, Cilia Flores, de un juicio por narcotráfico, entre otros cargos. Antes de su intervención en la ONU, circulaban vídeos en redes sociales en los que ella se negaba a responder a la pregunta de si pensaba visitar a Maduro en el Centro de Detención de Brooklyn, al que le separa un trayecto en coche de unos 20 o 30 minutos desde la sede de Naciones Unidas.
La frustración de Machado
Además de Rodríguez, Maduro y Trump, esta historia tiene una cuarta protagonista: María Corina Machado. La líder opositora al régimen chavista creyó tener su oportunidad con la operación militar de Estados Unidos del pasado enero que acabó con Maduro. Pero ahora ve cómo su antiguo aliado, el mandatario republicano al que llegó a regalar su premio Nobel de la Paz, se fotografía sonriente con su archienemiga y hace todo lo posible para torpedear su vuelta a Venezuela, tras años exiliada.
Machado intentó llegar a su país desde Panamá este martes por tercera vez en 24 horas. Ninguno de los tres intentos funcionó. “Atención. Impiden a María Corina regresar a Venezuela. En las últimas horas han sido tres los intentos, por vía marítima y aérea, desde Panamá, sin éxito. Suman siete intentos —sí, siete— en las últimas semanas. NO la dejan regresar a su propio país”, publicó en X su asesor de relaciones internacionales Pedro Urruchurtu. Distintos opositores en Venezuela han condenado el bloqueo a Machado.
Estados Unidos asegura desear que el país avance hacia la democracia, pero es evidente que ahora mismo no tiene ningún interés en que la líder del movimiento que ganó las últimas elecciones entre en Venezuela y ponga en riesgo el plan de Washington.
Según Axios, Trump metió prisa a Rodríguez para llamar a los venezolanos a las urnas en la reunión de ambos del martes. “Al final, vas a tener que convocar elecciones”, dijo el republicano, según este medio, a la líder que se sigue definiendo a sí misma como chavista. La exclusiva de Axios cita fuentes de la Casa Blanca y no ha sido confirmada por ninguno de los participantes.
Marco Rubio, jefe de la diplomacia de Estados Unidos, lo explicó de una forma más alambicada en una rueda de prensa este miércoles. El secretario de Estado aseguró que el objetivo final son unas “elecciones libres y justas”. Pero para llegar a ese punto, dijo Rubio, hay que trabajar para que la economía no se hunda.
“Si se produce un colapso social o una crisis económica en Venezuela, no solo se ponen en peligro las elecciones, sino también la supervivencia de la democracia en el país; y eso es, en última instancia, lo que queremos ver en Venezuela: una democracia estable con una economía funcional”, aseguró el hombre al que se tiene por el auténtico poder en la sombra en la nueva Venezuela, entregada por el chavismo a Estados Unidos.








