del Barcelona de Cruyff al sueño mundialista

del Barcelona de Cruyff al sueño mundialista


No es una figura mundialmente conocida, pero la historia de Thomas Christiansen es una montaña rusa de emociones teñidas por la dualidad de sus orígenes y la predominancia que el fútbol tiene en su vida.

En su sangre conviven la disciplina escandinava de su padre danés y la vehemencia típica de su madre española, que se combinó con haber vivido entre los 2 y los 4 años en Panamá para conocer un poco de la idiosincrasia latina. En el mismo país donde varias décadas más tarde se haría como entrenador el nombre que no pudo alcanzar como futbolista.

Los comienzos

Su carrera comenzó de forma meteórica. Se destacó en las categorías juveniles de distintos equipos de las afueras de Copenhague a tal punto que fue contratado a los 18 años por el Barcelona B, en buena parte amparado por su doble nacionalidad.

Allí tuvo una temporada muy buena en un equipo en el que tenía como compañero a Pep Guardiola. Tanto se destacaron ambos que al catalán lo ascendieron al primer equipo y Christiansen fue convocado a la selección absoluta de España por el entrenador Javier Clemente, llegando incluso a jugar dos partidos contra México y Lituania, a quien le convirtió un gol en la goleada 5-0 en febrero de 1993.

Una respetable carrera como futbolista

Johan Cruyff, por entonces entrenador del Barcelona, se vio forzado a darle una oportunidad en el primer equipo luego de semejante aparición mediática. Fueron dos los partidos que disputó con la camiseta culé, donde volvió a compartir terreno de juego con Guardiola, aparte de figuras de la talla del búlgaro Hristo Stoichkov, el legendario arquero español Andoni Zubizarreta o el hoy también entrenador mundialista Ronald Koeman.

“Era un visionario. Era increíble, siempre estaba un paso por delante de lo que yo podía pensar en ese momento, con 19 años”, contó Christiansen sobre Cruyff en una entrevista publicada por Los Angeles Times.

A pesar de eso, su fútbol no terminó de convencer al entrenador neerlandés y allí comenzó una larga secuencia de préstamos por seis equipos españoles de diversas categorías y, posteriormente, pasos por el fútbol griego, danés y finalmente recaló en Alemania.

Precisamente en tierras teutonas alcanzó su máximo futbolístico siendo jugador del Bochum, donde se erigió como máximo goleador de la Bundesliga en la temporada 2002/3 antes de colgar los botines tres años más tarde como jugador del Hannover con tan solo 33 años.

Las camisetas que Christiansen que más estima de su paso por la Bundesliga.
Foto: Instagram @thomaschristiansen9

Su transición a entrenador

Si fue un trotamundos como jugador, cuando decidió seguir vinculado al fútbol desde la dirección técnica explotó esa faceta aún más.

Comenzó siendo ayudante de campo de Víctor Muñoz en el Neuchatel suizo y luego de Luis Milla en Emiratos Árabes. Tras eso tuvo su primera oportunidad como cabeza de grupo en el AEK Larnaca de Chipre.

Dos buenos años allí lo catapultaron al equipo más importante del país, el APOEL, donde ganó el campeonato de 2016/17 que continuó empujando hacia arriba una carrera que parecía muy prometedora.

Recaló en un Leeds que acababa de cambiar de dueños y decidieron comenzar con él la reestructuración que terminaría devolviéndolos a la Premier League años más tarde, pero que no pudo encontrar el rumbo con el hispano-danés y terminó quedándose con un decepcionante décimo puesto que hizo que su periplo por la segunda categoría inglesa terminara tras un año.

La imagen del entrenador en su paso por Leeds. 
Foto: Instagram @thomaschristiansen9

Su nuevo destino fue Union Saint-Gilloise que, si bien salió campeón de Bélgica en la temporada 2024/25, cuando llegó en 2019 todavía estaba en la segunda división. Su proceso estuvo marcado por la utilización de la “Big data” para detectar jugadores, lo que cimentó el ascenso del club el año siguiente. Christiansen no fue el que logró ese hito porque la pandemia dio por terminado el campeonato y con él, la excursión del entrenador por Bélgica.

Thomas Christiansen pidiéndole calma a su equipo.
Foto: AP

La revolución canalera

“Cuando me llegó la posibilidad y me dijeron que había una posibilidad de ir a la Selección de Panamá, respondí que de niño había vivido aquí. Puede ser que sea el destino”, contó hace unos meses en una entrevista con The Associated Press.

Su misión no era fácil: Panamá había clasificado al Mundial 2018 por primera vez y asumió su cargo en medio de una crisis económica causada por el Covid-19 que ocasionó la salida del técnico argentino Américo “Tolo” Gallego.

Christiansen intentó combinar la disciplina propia de los países escandinavos con el paladar futbolístico que supo aprender en el Barcelona, pero el comienzo no fue nada fácil.

Christiansen preparado para ser entrevistado.
Foto: EFE

Panamá ya no festeja empates

La dolorosa eliminación en las eliminatorias rumbo a Qatar bien podría haber terminado con el proceso de cualquier entrenador. Sin embargo, los dirigentes entendieron que había una evolución y que se había realizado una transición generacional que permitía mirar hacia el futuro.

Con el danés, ya no se buscaba el pelotazo ni se refugiaba atrás, ahora se buscaba protagonizar los partidos, dominar el ritmo y se dejó de jugar con miedo ante las potencias.

Así surgió la frase de cabecera que Christiansen no se cansa de repetir ni ante la prensa ni dentro del vestuario: “Panamá ya no festeja empates”.

La recompensa por haber vuelto a confiar en él no tardó en llegar. Clasificó a Panamá sin atenuantes a la segunda Copa del Mundo de su historia y ahora continúa buscando su primera victoria en la máxima competencia tras haber caído en su debut contra Ghana por 1-0 en Toronto.

La celebración tras haber clasificado a Panamá a su segunda Copa del Mundo. 
Foto: EFE

Presente, futuro y legado

El futuro se vislumbra complicado para los canaleros teniendo que enfrentar a Croacia en la segunda jornada y cerrará la fase de grupos contra Inglaterra, pero la postura sigue siendo la misma: “El objetivo no es participar, queremos hacer historia”, dijo en la conferencia de prensa posterior a la derrota contra los africanos.

Independientemente de los resultados, el paso de Thomas Christiansen ya hizo historia en Panamá: no solo los clasificó a su segunda Copa del Mundo, ya es el entrenador con más partidos disputados y logró cambiar la mentalidad para que una camada de jugadores jóvenes crea que pueden lograr grandes objetivos por más lejanos que parezcan.