La rebelión de Fernando Espinoza no es antojadiza. El viernes, en su regreso al Ascenso, el árbitro mendocino fue desafiante con Federico Beligoy. “No me llevo bien con mi jefe”, declaró previo a Chaco For Ever-Central Norte. Aseguró que pidió dirigir en la Primera Nacional para “escapar del ruido” y poder “disfrutar de nuestro país”.
Terminó cobrando un córner para el equipo visitante con la regla de los 5 segundos en un saque de arco y, de ese tiro de esquina, llegó el gol de Leonardo Felissia. Después, expulsó a Alan Luque, jugador local, por una infracción que podría haber resuelto con una tarjeta amarilla. Y en el final, los salteños lograron un triunfo clave en la lucha por la permanencia. Los chaqueños estallaron con insultos.
Hasta ahí, otro bochornoso arbitraje, como tantos de los que fue protagonista Espinoza a lo largo de su carrera con el silbato, que tiene 12 años en Primera y 11 como internacional hasta que le quitaron la chapa de FIFA. Aunque el propio referí aseguró que se trató de una decisión suya para enfocarse en su especialización de VAR, tuvo que ver con los cortocircuitos internos. Nunca se lo perdonó a Beligoy. Pero hay más razones que motivan los dardos que el polémico juez le disparó al director Nacional de Arbitraje.
Hace dos meses, Beligoy lo apartó por un sorteo que buscó ser viral. Llevó una moneda con los escudos de Belgrano y Defensa y Justicia, que se enfrentaron en ocasión de la 6ª fecha, y les dijo a los capitanes: “El que sale, saca. Porque elegimos así. ¿O quieren hacer una competencia de farmear aura?”. Nadie se rio. A raíz de esta situación, el jefe de los referís lo paró a la siguiente jornada por romper el protocolo. Como consecuencia de este castigo, envió dos audios de WhatsApp con críticas a la conducción. Trató de “imbéciles” a los que tomaron la decisión de no designarlo y dijo que la ocurrencia tuvo que ver con una dedicatoria para sus hijos.
Hay algo más, está claro, en esta distancia que tomó con Beligoy. Espinoza tiene apetencias de poder. Nació en San Martín, a 45 kilómetros de Mendoza capital, y su deseo es corporizarse en el presidente del club para después pegar el salto a la conducción de la Liga mendocina, hoy intervenida por Diego Reyes, un marplatense que tiene vínculos con Pablo Toviggino. Andrés Merlos lo logró. Es el presidente de la Liga Alvearense, también rodeado de escándalos.
Actualmente, Espinoza es el mandamás de ACAMA (Asociación Civil Árbitros Mendocinos Asociados) y forma parte del directorio de UADA (Unión de Árbitros Deportivo de Argentina), donde tiene el cargo de secretario de Cultura y Deportes.
UADA funciona desde agosto de 2023, cuando se formalizó con el impulso de los árbitros del interior que decidieron romper filas con SADRA (Sindicato de Árbitros de la República Argentina), el gremio que maneja Guillermo Marconi. Está dirigido por el rosarino Sergio Pezzotta y apadrinado por Toviggino, que tejió sus lazos en el fútbol a través del Consejo Federal. Espinoza responde al tesorero de la AFA.
En Mendoza, recibió una denuncia por “monopolizar” los partidos de la Liga mendocina. La hizo Paolo Conde, titular de la Unión Mendocina de Árbitros (UMA). Entonces, acusó a Espinoza de “limpiar” a sus jueces en beneficio de los propios a partir de la llegada de Omar Sperdutti, presidente de Maipú, a la conducción del organismo local. En febrero de este año, dicho está, hubo una intervención y Reyes quedó al frente, pero el referí de 42 años no perdió influencia.
Durante un tiempo, Espinoza estuvo viviendo en San Luis, donde tuvo la concesión de una distribuidora de bebidas y café. No le fue bien y tuvo que cerrar los negocios. Es más rentable el arbitraje. Sin ir más lejos, Clarín reveló en abril que el juez en cuestión apareció en dos investigaciones.
Primero, en un chat en el que le confesaba a Juan Pablo Beacon -ex mano derecha de Toviggino- que había cobrado un córner inexistente a favor de Arsenal para darle una mano ante Racing; después, trascendió que recibió una transferencia de Malte SRL por 1.400 dólares. El recibo data del 4 de diciembre de 2020.
La empresa es la misma que en 2021 fue contratada por la AFA para la implementación del VAR, que en 2023 compró la famosa mansión de Pilar que pertenecía a Carlos Tevez y que en 2024 fue vendida a Luciano Pantano y su madre Ana Conte, de quienes la Justicia cree que son testaferros del tesorero de la casa madre del fútbol.









