Vivimos tiempos en los que conceptos como “Lo mejor” y “Lo peor” acaban por no poder diferenciarse de lo mucho que se han aproximado sus extremos. Podemos ser testigos de un acto de heroicidad que asombre y, seguidamente, de otro de crueldad que nos devuelva a ese mutismo inicial. Podemos quedar anonadados con la colección de una firma en un desfile y sorprendidos por las condiciones laborales detrás de los cortinones. ¿Cómo contar, entonces, aquellas historias que han conocido de primera mano el paso de un aspecto a otro? Sencillamente, dándoles la palabra.
De “¿eres mantero?" a “¿eres modelo?“: la historia de Cheikh, de una patera a las pasarelas








