Cuba nunca fue “la próxima”: Estados Unidos apuesta por una asfixia lenta del castrismo para el 2029

Cuba nunca fue “la próxima”: Estados Unidos apuesta por una asfixia lenta del castrismo para el 2029

Cuando Estados Unidos capturó a Nicolás Maduro en su habitación de Fuerte Tiuna, en Caracas, mucha gente sacó una cuenta aparentemente sencilla: en la política, como en la medicina, el mal se corta de raíz, y si primero fueron contra en el chavismo, lo segundo era ir contra el castrismo. Pero no ha sucedido, al menos no en esos términos. Cuando se han avistado buques de la Armada estadounidense rondando las aguas del Caribe, esa misma gente ha pensado que ahora sí, que en el tiempo de un suspiro se desactiva la cúpula habanera. Cuando imputaron a Raúl Castro por los delitos de asesinato, los mismos concluyeron que, así como la Casa Blanca acusó formalmente a Maduro para darle su última estocada, esto era lo que faltaba para comenzar a liberar a Cuba. Todo, desde inicios de año, ha sido una señal: la visita de la CIA a la isla, las decenas de sanciones, las amenazas reposadas y risueñas de Donald Trump desde el Air Force One, las reuniones a escondidas con el nieto de Castro. El único que no le ha vendido señales de humo a nadie ha sido el secretario de Estado, Marco Rubio. Enfático y sin estridencias, en sus últimas declaraciones dejó saber que, si Cuba cae, caerá por el propio peso del ahogamiento, y eso será tan lejano como en el año 2029, cuando se ponga punto final a la segunda Administración de Trump.

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