cuántas medallas puede ganar Argentina y el desafío de mantenerse en el podio

cuántas medallas puede ganar Argentina y el desafío de mantenerse en el podio

En aquel febrero de 2012, cuando el ENARD ya llevaba un año de trabajo, la gerencia Técnico Deportiva presentó un plan que se llamó “Desarrollo del Alto Rendimiento” e introdujo por primera vez en nuestro país el término “percentil 90”, por el cual, en los tres Juegos -Suramericanos, Panamericanos y Olímpicos-, Argentina debía terminar en el lote del 10 por ciento de los mejores. De esa manera, por ejemplo, si en los Juegos Olímpicos hay 206 naciones participantes, el objetivo era terminar entre las posiciones 20ª y 25ª. Y la misma relación había que hacer en los Panamericanos y en los Suramericanos para finalizar entre los cuatro o cinco primeros y entre los dos primeros del medallero, respectivamente. Eran otros tiempos, claro, y esa meta se cumplió en los Panamericanos de Lima 2019, cuando la misión argentina finalizó quinta con 33 medallas de oro, y estuvo cerca de alcanzarse en Río de Janeiro 2016, cuando en aquellos Juegos Olímpicos los tres oros de Los Leones, Lange-Carranza y Pareto permitieron terminar en la 27ª posición, la mejor en los últimos 64 años.

No fue casualidad, entonces, que Argentina haya tenido muy buenos resultados en el cuatrienio 2016-2019, cuando brilló en Río de Janeiro 2016, los Juegos Olímpicos de la Juventud de Buenos Aires 2018 y Lima 2019. Ese período de tiempo, coronado con 47 medallas de oro y 141 podios en total, cerró un ciclo de ocho años de trabajo que hoy se extraña. Porque la realidad es otra y el desfinanciamiento que vive el deporte, con el Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo incluido, lleva a anticipar unos Suramericanos 2026 alejados de aquellos propósitos.

Antes del comienzo de lo que sucederá durante dos semanas en Rosario como sede y Santa Fe y Rafaela como subsedes principales, es necesario destacar que solo los Juegos Olímpicos permiten comparaciones transversales (deportes que compiten al mismo tiempo) y longitudinales (diacrónicas entre cada edición). Entonces allí, a partir de la presencia mayoritaria de los mejores atletas del mundo y la estabilidad en los calendarios deportivos para no superponer fechas, pueden establecerse estudios serios sobre la evolución de los deportistas de elite y de sus países. Y eso no ocurre con los Panamericanos y, menos aún, con los Suramericanos.

Esta competencia, además, se caracterizó siempre por su inestabilidad. A lo largo de sus 13 ediciones cambiaron los países participantes, el nivel de los atletas, las especialidades deportivas, las modalidades competitivas, los sistemas de premiación, la regulación etaria y hasta las fechas de celebración. Esas modificaciones constantes dificultan la consideración del rendimiento como una variable de estudio para establecer hipótesis serias y definir los caminos a seguir. Pero hay que organizarlos y competir, obviamente.

Con su presente, Argentina necesita al menos igualar la actuación de Asunción 2022. Hace cuatro años resultó discreta en líneas generales y acorde a su historia en los Suramericanos. Terminó tercera en el medallero detrás de Brasil -que en la mayoría de los deportes presentó equipos B y C- y Colombia y superó el cuarto puesto de Cochabamba 2018. Ese fue un punto positivo, claro. Pero no alcanzó. Ahora, más allá del plus de la localía, el temor es caerse del podio.

Las predicciones indican que la misión nacional terminará con 76 medallas de oro y 250 podios en total. Si la comparación es con lo que sucedió hace cuatro años en la capital paraguaya, cuantitativamente será mejor la actuación (fueron 58 oros y 197 medallas totales en Asunción 2022), pero hay que tener en cuenta que habrá seis deportes más en el programa y que nuestros compatriotas participarán en todos ellos.

El canotaje de velocidad, que tiene como líder al olavarriense Agustín Vernice, debería quedar en lo más alto del medallero del deporte nacional con seis oros en 16 regatas (siete masculinas, siete femeninas y dos mixtas) y 10 podios en total. Apenas por debajo estará la natación, que sufrirá con la ausencia de Agostina Hein, de quien se esperaban cuatro oros seguros y otras cuatro medallas por lo menos; de todos modos, la expectativa indica que habrá cinco títulos y 27 medallas en la suma general en las 41 pruebas del calendario. Y el tercer lugar debería ser para el atletismo: en 46 competencias hay ilusión de cuatro oros y 17 podios.

De la gimnasia artística, la disciplina que completa la mesa de las más importantes en un programa multideportivo como el que ofrecen los Juegos, se aguardan 15 medallas (ocho de la rama femenina y siete de la masculina) y cuatro oros (dos y dos). También hay que aguardar buenas señales de la vela (tres oros), la esgrima (tres) y el tiro (tres), mientras los deportes de conjunto, como el sóftbol, el polo acuático, el fútbol, el handball, el hockey, el rugby y el vóleibol, aportarán lo suyo, como siempre. Más: en el caso del hockey y el rugby es imposible no pensar en que ambos seleccionados suban a lo más alto del podio.

Los Suramericanos serán el primer test serio de la globalidad del deporte argentino rumbo a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. Servirán para sacar conclusiones y, también, para ratificar que el secreto no está en el dinero porque solo con él no alcanza. Es vital contar con una orientación técnica global. Con un rumbo. Y con una política de Estado para el deporte, en definitiva. Para que Argentina vuelva a ser lo que alguna vez fue. Si eso no se recupera, todo podría ser aún más difícil.