En una entrevista con Crónica, la investigadora explicó que la zona geográfica de ambas, sumada a las posibles sudestadas, las hacen factibles de verse amenazadas por el aumento del caudal de agua en las costas del Río de la Plata o sus afluentes. En un escenario de sudestada, los vientos empujan el agua hacia la costa y dificultan el drenaje de ríos y arroyos, lo que puede derivar en crecidas. “Los pronósticos de a tres meses te dan más lluvias en toda la provincia de Buenos Aires, en la Ciudad, en el centro del país y el noreste”, sostuvo.








