Hay fuego en su mirada/Y un poco de insatisfacción (de insatisfacción)/Por una mujer que siempre quiso/Y nunca pudo amar, jamás, jamás./Inútil es que trates de entender/O interpretar quizás sus actos/Él es un rey extraño/Un rey del pelo largo
“El extraño de pelo largo”, canción del grupo La Joven Guardia
Esto no les gusta a los autoritarios
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De boliche en boliche,/Me gusta la noche,/Me gusta el bochinche, /Soy un caso perdido,/Me meto en el ruido,/Y no puedo parar.
“De boliche en boliche”, canción del grupo Los Náugrafos
1. “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”. El texto, del gran escritor guatemalteco Augusto Monterroso es conocido como el mejor cuento corto del mundo. Hay otros textos que son aún más breves, cuentos de una sola palabra incluso, pero el efecto del texto de Monterroso es tan poderoso como sorpresivo. Quizás la explicación esté en el hiato entre el sueño y la vigilia: ¿qué nos pasa cuando despertamos y tomamos conciencia? Javier Milei lo contestó desde su perspectiva personal: “No pasa nada, volvemos a casa”. Para la sociedad, las cosas son más complejas. Vale la pena la reflexión al respecto, luego de una semana en la que muchos parecen haber despertado de un letargo. Despiertan a Milei y lo ven tal como es, ni más ni menos. Se ve más claro su enojo: aparecen tanto los tics como los habituales exabruptos.
2. La caída de la popularidad del Presidente es un dato consensuado entre analistas de opinión. Un dato que lo enoja más y lo preocupa. La imagen negativa está en sus pisos históricos, y esto, sumado a los niveles de insatisfacción, lo pone en un escenario complejo de cara a una reelección. Hoy por hoy, el jefe de Estado ronda apenas un 37% de imagen positiva. Incluso hay quienes lo ven –en la foto de hoy– más abajo. El enojo social, junto con la situación económica, reflejan a una sociedad que se aleja de aquello que votó hace poco más de dos años.
3. Sin embargo, vale la pena prestar atención a algunos detalles: en la encuesta de Intel Bloomberg (de la misma empresa que en su momento predijo el triunfo del hoy presidente), casi el 40% de las personas se muestran dispuestas a continuar “el rumbo” marcado por la gestión actual. O sea, digamos: si las opciones de una posible oposición no superasen un 30%, el Presidente no está tan mal frente a una posible reelección en primera vuelta; frente a un balotaje, las cosas pueden ser diferentes. Con lo cual, el desafío de romper la fragmentación pasa del otro lado. Y muchos de los que manifiestan frustración ante la realidad que viven argumentan que “no votarían a nadie” si las elecciones fueran mañana.
4. Cabe entonces preguntarse por la otra cara del espejo de la política: la sociedad que vota a Milei. Aquella sociedad que se fascinó (recordemos que fascinus implica también miedo y tentación) con los gritos del Presidente. El personaje sacado que vimos la última semana tuvo efectividad en 2023: consiguió representar algo que trasciende lo institucional tal como lo conocemos. Cuestiones más de la índole de la pasión que de la razón. Lo cual sigue siendo un desafío para la política. Especialmente para los opositores. Y también para el círculo rojo, acostumbrado a otras formas de hacer política.
5. Continuamente se señalan cómo conviven dos aspectos en el “estilo Milei”: por un lado, las formas extremas, la ira concentrada; y por el otro, lo ideológico. Lo que en el último manifiesto de la empresa palantir se definió como una nueva guardia global, de la que nuestro gobierno sería parte. Curiosamente, en los años 70 dos bandas del pop tuvieron nombres que resuenan hoy: Los Iracundos y la Joven Guardia. También Los Náufragos. Revisar sus letras puede sugerirnos que había un germen que se cocinaba.
6. La filósofa Martha Nussbaum explicó con claridad qué significa la ira en materia de vínculos y de política. Autora de un texto muy estudiado sobre la ira y el perdón, comentó en una entrevista: “Los griegos y los romanos tenían razón: la ira es un veneno para la política democrática, y es aún peor, especialmente creo que hoy, cuando está alimentada por un miedo al acecho y una sensación de impotencia”.
7. Esa mezcla de ira e impotencia parecería describir a muchos de los votantes del actual gobierno. La insatisfacción no es solo económica: también hay algo en la vida de los votantes jóvenes que no termina de realizarse. Y que incide también a la hora de votar.
8. Ese magma que hace espejo en la representación que muestra la institucionalidad en la Argentina tiene muchos contenidos. El psicólogo y escritor italiano Luigi Zoja lo inscribe dentro del espacio complejo de la paranoia. Si la revolución de los 70, Gilles Deleuze mediante tenía algo esquizo y proponía el camino de las “máquinas deseantes”, hoy estamos bajo otro diagnóstico, otro paradigma. Dijo Zoja: “El razonamiento paranoico puede contener muchos elementos de verdad, pero se miente a sí mismo al negar al adversario político la calidad de hombre o de ciudadano”. Cualquier asociación con la cantidad de insultos proferidos por día por el Presidente durante su gestión, tal como indicó Fopea, no es mera coincidencia.
9. Quizás, el despertar de la sociedad ante lo que es manifiesto desde que Milei era un panelista televisivo haga prestar atención a los detalles. El Presidente habla mucho (seguramente, siguiendo a aquello de “llenar de mierda” el discurso público, tal como indicaba el primer asesor de Trump, Steve Bannon), y eso hace que a veces se torne hipnótico en algún sentido. La decisión de ir junto a Manuel Adorni a Diputados, las agresiones a periodistas y políticos del primer magistrado durante la interpelación se inscriben en esa lógica. Milei no es el primer líder político con esa capacidad. Pero vale la pena la atención sobre sus palabras.
10. Antes de pensar los síntomas de Milei –que son muchos y manifiestos–, quizás cabría detenerse en Milei como síntoma.








