Confirman que una droga usada para otra enfermedad sirve contra el hantavirus y ahora se abre una esperanza

Confirman que una droga usada para otra enfermedad sirve contra el hantavirus y ahora se abre una esperanza

Un grupo de científicas hizo un descubrimiento pocas veces tan oportuno. Cuando el crucero con pasajeros contagiados de hantavirus se aproxima a las costas españolas para realizar finalmente un desembarco controlado este domingo, llegaron a la conclusión de que una droga que se usó contra el Covid también sirve para frenar este virus que comúnmente transmiten los roedores pero también circula de persona a persona.

Una primera parte la investigación ya se había presentado a fines del año pasado en el Congreso de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria y ahora en pocos días los nuevos datos alentadores serán expuestos en el Congreso Argentino de Virología. El experimento se desarrolló en el Servicio de Biología Molecular del Laboratorio Nacional de Referencia de Hantavirus del Departamento de Virología del INEI-ANLIS “Dr. Carlos G. Malbrán”.

La droga en cuestión es la carragenina, que en el pasado ya había mostrado su eficacia para prevenir los resfríos, la gripe y el virus que provocó la última pandemia, el SARS-CoV-2. Ahora, la nueva investigación se centró en la cepa Epuyén del virus Andes del hantavirus y las primeras conclusiones son promisorias, ya que lograron bajar la carga viral in vitro de células del epitelio respiratorio infectadas.

Es el mismo camino que transitó la investigación sobre la carragenina para el Covid en plena pandemia. Luego del experimento en laboratorio, se realizó un estudio multicéntrico con personal hospitalario, en una gran cantidad de centros de salud de diferentes puntos del país, y los resultados publicados confirmaron una reducción de los contagios en un 80 por ciento.

Ahora las investigadoras esperan poder validar de la misma manera la investigación para el hantavirus, en un contexto de brote. Se podría suponer que el barco MV Hondius es un escenario ideal para completar esa instancia: un “ensayo exprés” con una droga que ya ha demostrado seguridad -sin efectos adversos- en otros momentos de su historia. Pero la inminencia del desembarco y los protocolos que exige la burocracia relegaría esa posibilidad, a lo sumo, como guión de una película.

La carragenina es un compuesto natural derivado de algas rojas y según se ha descripto científicamente actúa de la siguiente manera: al ser en su carga eléctrica un polímero sulfatado -molécula muy grande formada por muchas partes pequeñas- de fuerte carga negativa, atrae las partículas virales que suelen tener zonas con carga positiva. Por pura atracción electrostática, el virus se “pega” a las moléculas de carragenina antes de llegar a la célula.

Luego, la carregenina rodea al virus y crea una capa que “enmascara” sus sitios de unión. Al estar encapsulado por este polímero, el virus no puede encastrar su proteína Spike en el receptor celular. De manera que una vez que el virus queda atrapado en esta red viscosa, es transportado por el moco y eventualmente deglutido o expulsado, lo que impide que la carga viral aumente en la mucosa nasofaríngea.

En síntesis, la carragenina impide que virus llegue a la célula y de esa manera impida el desarrollo del Síndrome Pulmonar por Hantavirus, patología con un 40 por ciento de letalidad. A favor del experimento in vitro de las investigadoras del Malbrán -cuya conclusión está disponible en el sitio ReseachGate- se suma que esta droga logró reducir la carga viral en células ya infectadas, a partir de dosificaciones de carragenina antes, durante y después de la infección, además de que los tratamientos “no fueron citotóxicos”.

Según pudo saber Clarín, la historia tiene un condimento extra, ya que una de las científicas que participó de este nuevo trabajo al parecer es la misma que había demostrado que Andes se puede transmitir de persona a persona, pese a la incredulidad y resistencia que provocó en su momento esa evidencia en la comunidad científica internacional.

La importancia de la investigación mereció ya en septiembre de 2024 un Subsidio Florencio Fiorini para la Investigación en Ciencias Biomédicas para el proyecto titulado: “Rol de la lota-carragenina y de las proteínas sufactantes en la replicación viral y en la respuesta inmune en la infección por hantavirus y SARS-CoV-2”. Ahora aguardan nuevo financiamiento para continuar con el ensayo clínico con el objetivo de que esta droga pueda finalmente ser utilizada en zonas de alta incidencia de hantavirus en la Patagonia argentina.

Según la literatura científica disponible, la carragenina vinculada al hantavirus registra un único antecedente, aunque algo lejano y enfocado de otra manera. En 2016 se realizó, también in vitro pero en células Vero -de riñón de mono verde africano-, que no son de epitelio respiratorio como en el desarrollo actual, un experimento sobre una cepa denominada Old World, que no está en Argentina y no se transmite entre humanos.