La novena audiencia del juicio por la muerte de Diego Armando Maradona (60) contó con las declaraciones de un médico clínico y el cardiólogo del Sanatorio Ipensa de La Plata, donde el ex astro futbolístico se realizó análisis donde le detectaron un hematoma subdural, y en la cual se hizo hincapié a sus antecedentes cardíacos.
La jornada comenzó con un inconveniente técnico que hizo demorar el inicio al menos dos horas. Es que el sistema de sonido de la sala no funcionaba debido a un problema en la potencia de la consola donde están conectados los micrófonos.
En la audiencia en la cual declaró como testigo Verónica Ojeda hubo también un problema con la grabación de la audiencia. “Es el fantasma Makintach”, alcanzaron a decir, en broma y entre risas, algunas de las partes, en referencia a la ex jueza, protagonista de un escándalo judicial que derivó en la nulidad del primer debate.
Luego de superada esta instancia comenzó la declaración del primer testigo del día: Marcos Correa, médico clínico del Sanatorio Ipensa, adonde fue llevado Maradona el 2 de noviembre del 2020 para una serie de estudios generales.
Correa declaró que el neurocirujano Leopoldo Luque (45) fue con quien coordinó una serie de estudios generales y una tomografía, en la cual se descubrió el hematoma subdural del que fue operado días después en Clínica Olivos.
“Tuve una conversación con Luque, que era su medico de confianza, y me dice que (Maradona) era un paciente con cambio en su conducta, depresivo, poca ingesta de liquido y que estaban preocupados por su salud, por eso el motivo de la internación. Llevaba varios días así”, recordó el médico ante los jueces del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N° 7 de San isidro, Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón.
El clínico contó que en un diálogo con el “Diez” éste le dijo: “Estoy cansado de hacerme estudios médicos, siempre me sacan sangre”, previo al chequeo general que le realizaron.
Corra sostuvo que al día siguiente, luego de controlarlo, el paciente se encontraba mejor orientado y en tiempo y espacio. El testigo relató que se le descubrió el hematoma subdural crónico, por lo que dieron aviso a Luque, experto en la materia.
El neurocirujano de Ipensa, Guillermo Burry, controló el estudio y afirmó que para él debía tomarse una “conducta expectante”, es decir, que no tenía que operarlo al paciente.
“Luque pensaba distinto, decía que era quirúrgico. Burry no lo veía como una cirugía de urgencia. No era una urgencia porque no había un foco neurológico como dificultad en la motricidad o una cardioinsuficiencia. Además llevaba unos días, no era reciente”, indicó.
Tras una reunión se decidió que el 4 de noviembre Maradona fuera trasladado en una ambulancia a la Clínica Olivos, donde fue operado esa misma noche.
“¿Luque fundamentó la operación?”, preguntó Gaig al testigo, quien respondió que el neurocirujano sostuvo que era “por el cambio de actitud” y agregó: “Luque se ocupaba del paciente”.
Ante la consulta de Roberto Rallin, uno de los defensores de Luque, si observó en los estudios elementos de una insuficiencia cardíaca, el testigo respondió que no. “Puede haber síntomas que no aparecen en el examen físico”, aclaró.
El cardiólogo
El siguiente testigo fue el cardiólogo de Ipensa Oscar Franco, quien aclaró que solo conoció los antecedentes cardiológicos de Maradona a través del conocimiento público de los eventos que padeció, como por ejemplo en Uruguay, en enero de 2000.
Los jueces del TOC N° 7 de San Isidro Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón.Franco expresó que solicitó un ecocardiograma, una ecografía de tórax y un electrocardiograma “para descartar una enfermedad coronaria”. También sostuvo que no vio al paciente, sino que analizó los estudios una vez realizados.
“A él la vez pasada le hicieron un Eco Doppler, un vaso de cuello y un electrocardiograma y los cardiólogos de la Clínica Olivos le dijeron que estaba bien. En principio sería eso, hacer esos estudios básicos. Estudio de percusión me parece demasiado. La idea es hacer algo general y rápido, por el tema del coronavirus. Y a él no le simpatiza mucho estar en sanatorios rodeado de médicos”, fue el audio que le envió Luque contándole los resultados a los estudios realizados en septiembre, también en un control llevado a cabo en Ipensa.
En enero de ese mismo año Maradona se realizó un estudio cardiológico en la Clínica Olivos. Ese control fue también puesto en discusión durante el interrogatorio del testigo, quien afirmó que lo que más le llamó la atención fue la disfunción diastólica, que trabaja sobre el ventrículo izquierdo del corazón, el cual no se relaja y provoca la circulación de sangre durante el reposo.
“¿Puede derivar en insuficiencia cardíaca manifiesta?”, preguntó Fabián Améndola, abogado de Gianinna y Dalma Maradona. “Si”, respondió el testigo.
En el estudio de septiembre se determinó que Maradona tomaba una medicación antihipertensiva, que para noviembre ya no le era suministrada al paciente, según le dijo Luque. Ante la consulta si generaba cambios, expresó que sí, “a nivel arterial y miocardio”.
“En etapas avanzadas se dan fallas cardíacas“, completó el testigo.
El punto más álgido de la declaración ocurrió durante el interrogatorio por parte de Francisco Oneto, otro de los defensores de Luque, quien a base de bibliografía buscó contradecir al testigo sobre las razones que produce una miocardía dilatada.
Le muestra los estudios de enero de la Clínica Olivos indicaron que “estaba todo normal, sin insuficiencia cardíaca”, aseguró y agregó: “No fui consultado para dar ninguna medicación”.
“Puede estar asintomático y con altas sospechas de una enfermedad cardíaca”, remarcó.
Pedido de la fiscalía
La jornada finalizó con la exhibición de una serie de conversaciones entre la psiquiatra Agustina Cosachov (41) y el psicólogo Carlos Díaz (34), donde hacían referencia a Luque como médico de Maradona y que el paciente murió por un problema cardíaco.
La psiquiatra Agustina Cosachov (41), otra de las imputadas en el juicio. Foto: Xinhua/Martín Zabala.La segunda solicitud de parte de la fiscalía fue la de incorporar por lectura el testimonio de Carlos Álvarez, un cardiólogo que atendió a Maradona en Uruguay, en enero de 2000. Hoy, el testigo tiene 85 años, vive en su país y está imposibilitado de viajar por una arritmia, aseguró la acusación pública.
Los jueces definieron un cuarto intermedio hasta el próximo jueves para decidir si hacen lugar al pedido de la fiscalía.
Antes de levantarse la audiencia se confirmó que declararán nuevamente el psicólogo Díaz y Luque.







