En diálogo con Canal E, la economista Carolina Manucci aseguró que la baja de la inflación responde a una combinación de factores fiscales y cambiarios, aunque planteó interrogantes sobre la sustentabilidad del proceso. Según explicó, el principal desafío es determinar cuánto de la desinflación proviene del equilibrio fiscal y cuánto de un tipo de cambio apreciado.
“Para seguir bajando la inflación necesitan un dólar estable, pero para sostener la competitividad necesitan un dólar un poquito más alto“, afirmó. En ese sentido, remarcó que el Gobierno aún enfrenta una tensión sin resolver entre la estabilidad de precios y la competitividad de la economía.
Crecimiento concentrado y pérdida de competitividad
Manucci señaló que la recuperación económica no se distribuye de manera homogénea entre los distintos sectores. “La expansión es altamente concentrada“, sostuvo, al destacar que actividades como minería y energía muestran avances mientras que el comercio minorista, la construcción privada, la industria y el consumo masivo continúan rezagados.
La economista consideró que el debate actual ya no gira exclusivamente en torno al equilibrio fiscal, sino sobre la capacidad de convertir esa estabilidad en desarrollo económico. “Estabilizar no es lo mismo que desarrollar la economía“, enfatizó.
Además, advirtió sobre el deterioro de la competitividad cambiaria y el creciente peso de la cuenta corriente. “Lo que uno se pregunta es si Argentina está construyendo un modelo basado en productividad o basado simplemente en mantener un dólar barato a como dé lugar y a cualquier precio“, planteó.
También se refirió a las dudas que comienzan a surgir sobre el mercado cambiario. “El carry trade ya no es tan atractivo como antes, porque hay muchas dudas en cuanto al sostenimiento del valor del dólar“, explicó.
Inflación, consumo y economía real
Consultada sobre la posibilidad de reducir la inflación sin afectar el consumo, Manucci defendió la necesidad de equilibrar las variables macroeconómicas con la actividad económica cotidiana. “Vos tenés que llevar la economía real y financiera a la par“, afirmó. Según explicó, un ajuste excesivo sobre el consumo puede derivar en una caída de la recaudación, menor actividad y pérdida de empleo.
economista insistió en que el desafío de la política económica consiste en administrar simultáneamente todas las variables relevantes. “No podés destrozar toda una economía para decir: bueno, pero la inflación no se me dispara“, sostuvo.
Finalmente, cuestionó la estrategia oficial y manifestó preocupación por la falta de herramientas para impulsar la actividad. “Hoy por hoy no se ve salida. El gobierno no tiene intenciones de mejorar el consumo“, concluyó.








