Hay una máxima política que dice que gobernar es elegir y el primer ministro británico, Andy Burnham, ha escogido “no aceptar que es imposible hacer más” para evitar la puesta en libertad anticipada de delincuentes peligrosos y responsables de crímenes que han sacudido la conciencia colectiva. Su primera encrucijada desde que asumió el cargo hace poco más de tres semanas es un problema heredado, fruto de la saturación del sistema penitenciario en Inglaterra y Gales, que había obligado ya al Gobierno de su antecesor a decretar la salida anticipada de miles de presos. Entre los beneficiarios figuraban dos de los tres condenados por la brutal muerte del policía Andrew Harper en 2019 y ante la controversia generada, Burnham ha decidido intervenir. Este martes, se ha mostrado “cada vez más confiado” en una solución.
Burnham interviene para evitar la liberación anticipada de dos condenados por la muerte de un policía









