Los dos hombres que se disputan la presidencia de Brasil apuran las horas de mitin en mitin mientras mllones de seguidores de uno y otro hacen campaña en la calle y en las redes en busca de los votos que decidan este reñido duelo, que los brasileños resolverán el domingo en las urnas. Luiz Inácio Lula da Silva, de 80 años, presidente de la república, y Flávio Bolsonaro, de 45 años, senador, están empatados con el 50% de los votos válidos cada uno, según la encuesta de Datafolha divulgada este jueves por la noche. Un empate técnico, y también numérico en el sprint final, que convierte el debate de este viernes por la noche un momento de enorme expectación y potencialmente decisivo. Y anticipa un recuento de infarto.
El empate numérico implica que Lula, líder del Partido de los Trabajadores, va recortando distancia en el empate técnico, pero siempre dentro del margen de error, de dos puntos para arriba o para abajo. Tras el susto de la primera vuelta, la izquierda está embarcada en una movilización generalizada e inédita desde su traumática expulsión del poder, en 2016.
El domingo pasado Lula lanzó un órdago al hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro. El izquierdista prometió que levantará el secreto sobre su patrimonio, sus declaraciones de hacienda y las conversaciones telefónicas de sí mismo, las de su esposa y sus hijos si Bolsonaro aceptaba hacer lo mismo. El ultra se tomó su tiempo, pero recogió el guante. Ahora queda por ver cómo es divulgada la información y cuál es el contenido concreto, dado que ambos se han cruzado agrias acusaciones de corrupción personales y sobre sus familias. El Tribunal Superior Electoral acaba de advertir que atañe a los candidatos difundir la información, no a la corte.
La campaña electoral de Brasil entra en la recta final sin perder el rasgo que la ha marcado, el empate técnico entre los favoritos se mantiene ocho meses después de que el pasado febrero Lula y Bolsonaro quedarán igualados por primera vez.
El ultraderechista fue el más votado en primera vuelta, al quedar dos por delante de su rival, Lula, que busca la reelección. Cuatro años atrás, el actual presidente ganó a Bolsonaro padre por 1,8 puntos, la elección más ajustada de la historia de Brasil. Si los sondeos aciertan, la del domingo será aún más reñida.








