Boca sufrió hasta el final pero pasó con justicia a San Pablo en Brasil y es semifinalista de la Copa Sudamericana 2026

Boca sufrió hasta el final pero pasó con justicia a San Pablo en Brasil y es semifinalista de la Copa Sudamericana 2026

Boca merece festejar a viva voz. Con los casi 2.000 hinchas que se hicieron sentir en el Morumbí. El equipo del Vasco Arruabarrena se clasificó a las semifinales de la Copa Sudamericana después de igualar 1-1 ante el San Pablo. En Brasil, en el estadio donde fue campeón de América dos veces. Y ahora tendrá otra revancha, pero en Río de Janeiro, donde en 2023 se quedó en puerta de la séptima Copa Libertadores. Allí lo recibirá el Vasco da Gama, otro duro rival. Pero ese será otro capítulo. Ahora Boca celebra porque dio otro paso clave y porque sigue en carrera en todos los torneos que disputa.

“El pasado es glorioso, el futuro es vencedor”, dice el trapo de la torcida paulista. Y la frase bien podría aplicarse para este Boca, que añora los tiempos en los que conquistaba el continente y ahora con Leandro Paredes como estandarte y un DT con el ADN Boca se metió entre los cuatro mejores del segundo torneo americano. “El futuro no está escrito”, es la reflexión en Terminator 2, que volvió a los cines a 35 años de su estreno. Y Boca empezó a escribirlo en San Pablo. Para esquivar ese destino al que por momentos pareces condenado tras cuatro años sin levantar un título en Argentina y 18 sin estrellas a nivel internacional.

No fue fácil. Tuvo que saber sufrir. Pero en la copa siempre se sufre, no hay llave ni serie sencilla a este nivel. Por eso cuando controlaba el juego en el primer tiempo, apareció la primera de sus figuras en la noche del Morumbí: el arquero Álvaro Montero. El colombiano, que en la semana sufrió la partida de su abuela y tuvo un viaje relámpago a su país para despedirla junto a su familia, volvió a tiempo para hacerse gigante. Iban 38 minutos cuando por primera vez lo desbordaron a Lautaro Blanco y el centro llegó al corazón del área. Por allí se filtró el joven Gustavo Santana para meter el cabezazo. Pero Montero sacó una mano salvadora y con ayuda del travesaño mantener el arco en cero.

Fue fundamental para el equipo del Vasco Arruabarrena sostener el empate antes del descanso. El gol de Merentiel en la Bombonera tenía cada vez más valor con el correr de los minutos. Pero en el inicio del complemento la pasó mal. Porque es lógico: San Pablo -de flojo presente en el Brasileirao- tuvo que ir a buscar el resultado y arrinconó a Boca. Mucho ruido y pocas emociones para el discreto equipo de Dorival Júnior (no contó con Jonathan Calleri, suspendido, y Luciano jugó lesionado). En ese momento el que puso la cara por el equipo fue Paredes. El capitán entendió que había que apretar los dientes, meter la cola un poco más atrás y meter.

Ascacibar y Milton Delgado -de gran regreso tras superar un desgarro- realizaban el trabajo sucio. Di Lollo y Jagger Herrera -se quedó con el puesto y ya nadie lo discute- controlaron bien cada centro y a todos los grandotes que San Pablo mandó a la cancha (Djhordney, Sá, Ryan y Ferreira). En el centro de ese cuadrado se paró Paredes y se convirtió en un muro.

Y para coronar la noche, Leandro Lozano (que tuvo un partido muy emocional y recordó a Juan Izquierdo, su compañero en Nacional de Montevideo que falleció sobre el campo de juego del Morumbí) aprovechó la siesta de Domingos Duarte, se filtró solo en el área y definió con un zurdazo certero para batir a Rafael. El estadio se silenció y el grito del lateral uruguayo resonó en las tribunas. Pero todavía quedaba media hora por delante.

Boca contó esta vez con el guiño del VAR. Porque tras una pelota que quedó perdida en la puerta del área salió el pase rápido para Djhordney que habilitó a Ryan que hundió la pelota en el arco de Montero. El línea levantó rápido la bandera, pero el VAR se tomó varios minutos para corroborar que Djhordney estaba adelantado por apenas la costura del hombro de su camiseta. Todavía faltaban 20 minutos más. Pero con el gol anulado y la llegada del cooling break, Boca descansó en su ventaja de dos goles y empezó a saborear la clasificación. Más si entraba la volea de Ascacibar tras un centro preciso de Villa.

Sobre el final, cuando el Vasco Arruabarrena había quemado los cambios (primero ingresó Villa, después Belmonte y Ángel Romero, por último Valencia) el equipo se notó fuera de forma y perdió la concentración. El descuento de Domingos Duarte de cabeza después de una pelota parada que cayó desde la izquierda tras una falta innecesaria del paraguayo Romero, le puso suspenso al final. Llovieron centros al área de Boca. Pero entre Montero, Di Lollo y Jagger Herrera desactivaron el peligro. También Lozano y Blanco, que cerraron sus laterales. No le alcanzó al San Pablo, muy presionado por su público. Y más allá de un final caliente con algunas discusiones sobre el campo de juego, Boca se quedó con la clasificación y vuelve de Brasil con el corazón en las semifinales de la Copa Sudamericana.