Boca estiró su agonía hasta el alargue, pero por sus fallas, Huracán lo eliminó

Boca estiró su agonía hasta el alargue, pero por sus fallas, Huracán lo eliminó

Por estos partidos es que quienes odian o critican este formato de torneo tienen argumentos de sobra para sostener que son injustos, que no premian al mejor y que finalmente lo que se impone no es el mérito, sino el azar. Por estos partidos como el de anoche en la Bombonera, en que Huracán se encontró con un gol en el inicio del juego por un error infantil de la defensa de Boca –en realidad no fue un error de la defensa, sino un error de Milton Delgado, que intentó salir jugando y se la robaron– y luego sostuvo el resultado por las atajadas de Galíndez, porque Boca nunca acertaba al arco y porque la suerte ya estaba echada.

Los pases de Paredes estuvieron –en el segundo tiempo le da uno exquisito al Changuito Zeballos, que no convierte porque Pereyra le tapa el remate sobre el final–, la presencia ofensiva de Merentiel también, pero lo que no estuvo anoche en la Bombonera fue una idea clara de juego, un sistema de asociación o algo por el estilo. Boca volvió al Boca de principios de años. Retrocedió, justo en las semanas en que se decide casi todo.

Del otro lado tampoco es que hubo una máquina ni mucho menos. Huracán salía rápido y encontraba espacios obvios, sobre todo en el segundo tiempo.

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Hasta que llegó la jugada que parecía que cambiaba todo: un centro de Paredes, un mal despeje de Galíndez –sí, justo Galíndez, el mejor de Huracán– y un gol de “pavota” de Milton Giménez, al que le pegó de manera involuntaria en el inicio del brazo, algo que para el VAR fue hombro.

El empate llevó el partido al alargue, y en el alargue pasó de todo: dos penales a favor del Globo que convirtió Oscar Romero, dos rojas para Huracán y un estadio en llamas.

La localía en la Bombonera puede ser un arma de doble filo: porque puede funcionar como presión al rival, pero también como una gran fuente de nerviosismo generalizado que alcanza a casi todos los jugadores.

La maldición de los playoffs

Desde que la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) instauró este formato de torneo, Boca la pasa mal cada vez que juega partidos de eliminación directa en la Bombonera.

Hace un año, con Mariano Herrón como técnico en el banco de suplentes, el Xeneize quedó eliminado del Torneo Apertura 2025 tras perder 1-0 ante Independiente en los cuartos de final. Con gol de Álvaro Angulo, el Rojo avanzó a semifinales y provocó una crisis que generó la salida de ese entrenador y el regreso de Miguel Ángel Russo al club.

Meses más tarde, ya sobre el final del 2025, Boca volvió a perder como local en la Bombonera, esta vez ante Racing, por las semifinales del Torneo Clausura. Ya con Claudio Úbeda como entrenador, un cabezazo letal de Sergio “Maravilla” Martínez tras un centro quirúrgico de Gabriel Rojas dejó eliminado nuevamente al Xeneize.

Con esta nueva eliminación, ahora ante Huracán, la Bombonera volvió a exhibir su fastidio. Boca ya superó los tres años sin ganar torneos locales: el último fue en 2022.