Y un día, el deseo de Rodolfo Arruabarrena se cumplió. En medio del alivio que dejó la convincente victoria frente a Estudiantes, el entrenador de Boca recibió otra noticia que esperaba desde hacía semanas. Después de insistir en reiteradas conferencias de prensa sobre la necesidad de incorporar un centrodelantero y de convivir con la falta de eficacia ofensiva en el arranque del semestre, el Xeneize confirmó la llegada de Enner Valencia, el ‘9’ elegido para satisfacer uno de los principales pedidos del Vasco.
El delantero ecuatoriano de 36 años llegará este viernes por la tarde al país para someterse el sábado a la revisión médica y, si no surgen inconvenientes, firmará contrato hasta diciembre de 2027. Así lo confirmó @estoesboca_ok, la cuenta oficial del club destinada a informar las altas y bajas del plantel profesional, que anunció que el atacante se convertirá en futbolista xeneize.
Enner Valencia llegará mañana por la tarde al país y el sábado por la mañana se realizará los estudios médicos correspondientes. De no surgir inconvenientes, será jugador de Boca. pic.twitter.com/ZTNEiSVghW
— Esto es Boca (@estoesboca_ok) August 6, 2026
Valencia desembarca en la Ribera como jugador libre tras su paso por Pachuca de México, donde marcó ocho goles en 22 partidos. Ese último ciclo se suma a una de las trayectorias más destacadas del fútbol sudamericano de la última década. Surgido en Emelec, también vistió las camisetas de West Ham, Everton, Tigres, Fenerbahce e Internacional, antes de regresar al conjunto mexicano. A lo largo de su carrera disputó 699 partidos oficiales y convirtió 236 goles, además de transformarse en el máximo goleador histórico de la selección de Ecuador con 49 tantos.
Curiosamente, el mejor tramo de la carrera de Valencia llegó después de los 30 años. Entre 2020 y el Mundial de Qatar 2022 atravesó su punto más alto al marcar 59 goles en 116 partidos con Fenerbahce de Turquía, consolidarse como capitán de Ecuador y convertirse en una de las grandes figuras de la Copa del Mundo.
Después de la cita mundialista, sin embargo, comenzó un leve declive estadístico. Aunque siguió siendo un delantero confiable, sus números dejaron de tener la contundencia de su mejor versión. En las últimas tres temporadas y media, entre Internacional, Pachuca y la selección ecuatoriana, acumuló 50 goles en 179 presentaciones, registros que Boca intentará potenciar.
Lo cierto es que el tiempo apremia en el Xeneize. La búsqueda de un centrodelantero se aceleró por la discopatía lumbar que mantiene a Adam Bareiro sin fecha de regreso y por la falta de contundencia ofensiva que arrastra el equipo. Miguel Merentiel, obligado a desempeñarse como referencia de área, nunca terminó de sentirse cómodo en esa función y apenas convirtió un gol en la segunda parte del año, frente a O’Higgins por los playoffs de la Copa Sudamericana.
Detrás suyo, Milton Giménez todavía espera por una mayor continuidad para pelear el puesto, mientras que Ángel Romero parece partir desde más atrás en la consideración del entrenador para esa posición. Con ese escenario, Arruabarrena insistió en la necesidad de incorporar un ‘9’ y finalmente tendrá la pieza que tanto reclamaba.
Todo indica que Valencia tendrá el domingo su primer entrenamiento con sus nuevos compañeros y comenzará una carrera contrarreloj para ponerse a disposición del cuerpo técnico. Su debut dependerá de cómo lo vea el Vasco, pero si considera que la necesidad de contar con un centrodelantero es tan urgente como manifestó en las últimas semanas, no sería descabellado que el integre la convocatoria del martes frente a Recoleta, por la ida de los octavos de final de la Copa Sudamericana, con apenas dos prácticas encima.
Antes, Boca tendrá otro examen de peso. El sábado volverá a ser local en el estadio de Huracán, debido al mal estado del campo de juego de La Bombonera, para recibir a Vélez, líder de la Zona B con puntaje ideal y dueño del tercer puesto de la tabla anual, apenas tres puntos por encima del Xeneize. Una victoria no solo le serviría al Xeneize para ratificar la imagen que dejó frente a Estudiantes, sino también para descontar terreno en la pelea por la clasificación a la próxima Copa Libertadores.
Ese encuentro será apenas el comienzo de una seguidilla exigente. Después de Recoleta llegarán Platense, la revancha en Paraguay, Racing en Avellaneda y Lanús, en un agosto con seis compromisos que obligará al cuerpo técnico a administrar las cargas sin resignar competitividad.
Ahí aparecerá uno de los principales desafíos del Vasco: decidir si sostiene la base que venció a Estudiantes o empieza a administrar cargas. Los antecedentes recientes pueden pesar: la última vez que decidió rotar de manera masiva, con siete modificaciones en la previa del desquite ante O’Higgins, Boca cayó 3-0 frente a Deportivo Riestra.
Aun así, el entrenador se mostró confiado en las alternativas si decide apostar por un mix ante el Fortín. “Sé que ponga a quien ponga me siento confiado“, aseguró. Y también dejó en claro cuál es su prioridad: “Queremos encontrar un buen funcionamiento más allá de los nombres y sumar. Acostumbrarnos a ganar, como impone este club“. En ese contexto, Valencia aparece como la pieza que faltaba para completar el rompecabezas ofensivo. Ahora será Arruabarrena quien deba decidir cuándo mover cada ficha.








