Belén Succi con Olé: de defender el arco de Las Leonas a acercar a los chicos al deporte y que “no estén en la calle” :: Olé

Belén Succi con Olé: de defender el arco de Las Leonas a acercar a los chicos al deporte y que “no estén en la calle” :: Olé


Algunos deportistas son recordados por lo que hicieron en la cancha. Otros, por su humanidad. Belén Succi cumple con ambas. No contenta con ser una de las mejores arqueras de la historia de Las Leonas, con un título mundial (2010) y dos medallas olímpicas (bronce en Pekín 2008 y plata en Tokio 2020), Goofy afronta uno de los retos más especiales de su vida: dirigir los campos deportivos de San Isidro, su localidad, donde espera que la juventud se acerque al deporte y se aleje de las calles. En el campo N°1 -de nueve que gestiona- recibió a Olé, habló de la importancia de los predios en el barrio y de la faceta deportiva que aún no dejó de lado y sigue explotando en el CASI.

La entrevista completa de Belén Succi con Olé

-Arrancaste como coordinadora de hockey, fuiste responsable de un campo y ahora sos la directora de todo San Isidro. Qué historia…

-Me apasiona el deporte y educar a través de él, ya sea dando clases o desde la gestión. Es algo hermoso seguir haciendo lo que más me gusta, soy profesora de educación física, estudié gestión deportiva y coaching, y poder trabajar donde me formé es muy especial. Es un municipio donde hay mucho por hacer. Venimos con muchas obras: canchas sintéticas, mejoras en distintos campos. La prioridad siempre son los chicos. Que estén contenidos dentro de un campo municipal, practicando deporte, y no en la calle. Jugando a la pelota, al vóley, al hockey… Eso para mí es todo.

-¿Qué es lo que más te gusta de este nuevo rol?

-El momento de las 5 ó 6 de la tarde, después de estar mucho con la infraestructura y tantas otras cosas. Cuando termina esa parte, ver que realmente la gente disfruta de todo el trabajo inmenso que hay atrás. La realidad es que falta muchísimo por hacer, pero a mí me pone feliz que haya cada vez más chicos. Eso no se compara con nada. Soy feliz dando clases como soy feliz haciendo esta parte.

Belén Succi en el Campo Deportivo N°1 de San Isidro.

-¿Qué valores aprendiste en el CASI que hoy buscás transmitir?

-El deporte te enseña todo: el compañerismo, la solidaridad, el respeto. Hacer una fila atrás de un cono es educación. Aprendés que después para esperar el colectivo hay que respetar un orden. Juntar los materiales implica que todos colaboramos. Cada detalle que un profe propone tiene algo de educación atrás. El deporte tiene mucho de la vida real. Cuando estás jugando y el árbitro cobra mal y hay enojo, eso es la vida misma. Cómo frenás eso, cómo manejás la frustración cuando perdés… Todo eso después lo llevás a la vida y esos valores siempre vienen desde el docente.

-Volviste al CASI después de cuatro años. ¿Qué te motivó a regresar?

-El CASI me dio todo. Siempre jugué acá en San Isidro y es el club de mi vida. Si no hubiese sido por la oportunidad que me dio, no hubiese llegado adonde llegué. Hoy está atravesando un momento complicado, con un descenso y arrancando el año sin arquera. Quería ayudar. Es un esfuerzo inmenso, pero mientras pueda colaborar lo voy a hacer porque me debo al club.

La ex arquera de las Leonas, campeona del Mundo y subcampeona Olímpica explicó por qué decidió regresar de su retiro para atajar en el Club Atlético San Isidro, luego de que el equipo descendiera al Torneo Metropolitano “C”

-¿Es sencillo combinar el rol de dirigente con el de jugadora?

-Es muy complicado. No solo eso, sino que mi hijo juega al básquet, entonces es llevarlo, traerlo, los campos, desde si se rompe una lamparita hasta cualquier situación… Estoy presente con los jefes de campo, tratando de ayudar a todos. Soy obsesiva, como lo era como jugadora. No descanso nunca, estoy 24/7 con el celular. Tiene pros y contras, pero me apasiona tanto como cuando jugaba.

-Lo único que te hizo parar en tu carrera fue tu hijo…

-Bauti es todo. Es mi vida. Con él aprendimos a formarnos como familia, entendiendo que cada uno tiene sus sueños. Cuando él toma una decisión, todos acompañamos. Cuando yo decidí volver a jugar, fue una decisión familiar. Somos una familia muy unida. Él creció con una mamá que viajaba mucho, entendió eso y hoy nos acompañamos en lo que cada uno quiere hacer.

-¿Intentaste llevarlo al hockey?

-Sí, cuando era chico. Él quería ser arquero, pero no me parecía por la edad. Probó de todo: rugby, handball, BMX, tenis. Cuando ya no quedaban deportes, eligió básquet y no lo dejó más.

-Solías ser una gran referente en el seleccionado. ¿Hoy tomás ese rol en el CASI?

-No tanto. Soy muy respetuosa. No creo que por haber estado muchos años en el seleccionado tenga que volver a imponerme. Hay capitanas que lideran muy bien y mi rol es otro: aportar experiencia, ordenar el sistema defensivo, ser positiva y contener a las más chicas. Ellas son el futuro del club.

Belén y Bauti en 2015. Belén y Bauti en 2015.

-¿Cuánto crecieron estos predios desde que asumiste?

-Muchísimo. Se hicieron canchas, mejoras en piletas, infraestructura. También trabajamos en los barrios, acercando el deporte. Hay una competencia muy importante con muchos clubes y queremos que los chicos tengan las mejores condiciones. Es cansador, no te voy a mentir. Vivo todo al 100%, con autocrítica y presión como cuando jugaba.

-¿Cuáles eran esos momentos de presión?

-Los cuartos de final. Los odiaba. Era ganar o perder todo. Entrenás cuatro años para unos Juegos Olímpicos y un partido te deja afuera de todo o te lleva a tener la posibilidad de traer una medalla al país.Nunca me gustaron, habría que erradicarlos, ja.

Succi defendiendo el arco de Las Leonas. Succi defendiendo el arco de Las Leonas.

-¿Y qué decís de los penales australianos?

-No me gustaban nada, ja. Mido 1,77, tenía que esforzarme muchísimo. Me iba bien, pero no era algo que deseaba. Prefería ganar antes. Igual los disfrutaba, dependiendo la instancia. Hoy el hockey lo vivo más relajada.

-¡Pero esas tandas te dejaron momentos únicos!

-Sí, el chupete para Bauti… Me acuerdo también cuando se retiró Luciana Aymar, el festejo ahí las dos juntas. Cambia todo con los penales australianos porque ya es un 50 y 50, tenés que pensar muchísimo. Son 8 segundos y esa adrenalina es inexplicable.

-Ya que hablás de Lucha, ¿qué significó compartir tanto con ella?

-Fui una afortunada. Es como haber jugado con Messi o Maradona. Se me dio todo para hacer parte de mi carrera junto a la mejor jugadora de la historia. Además, vivir el Mundial 2010 en Argentina fue algo único: que sea en tu país, un estadio lleno, recorrer la ciudad en el micro como si fuésemos jugadoras de fútbol… Es muy difícil que eso se vuelva a repetir. Creo que fui tocada con la varita.

El histórico abrazo de Succi y Aymar en 2014.El histórico abrazo de Succi y Aymar en 2014.

-Recordando esas experiencias, ¿no te pica el bichito de jugar el Mundial de este año?

-No, no hay chance. No es compatible con mi trabajo. Creo que hay que saber retirarse a tiempo. Por más que por ahí hubiese podido jugar unos Juegos Olímpicos más, creo que lo más correcto a veces es pensar en el equipo y asumir cuando uno ya no tiene más para dar. Lo di todo y es momento de dejar lugar a nuevas jugadoras.

-Sin embargo, volviste al CASI en un momento difícil. ¿Cómo es ese último baile?

-Lo vivo desde otro lado. Mi aporte hoy es desde la experiencia, el liderazgo y el amor por la camiseta. Tengo problemas físicos y el cuerpo también marca límites. Quiero ayudar al club en este proceso y cerrar esta etapa de la mejor manera.

La arquera que fue campeona del Mundo y sub campeona Olímpica con Las Leonas se refirió a su retiro y explicó que “cuando uno ya dio todo, tiene que saber retirarse a tiempo”