Con discursos elogiosos, se concretó ayer por la tarde en el auditorio de arteba un homenaje a Julio Le Parc, pionero del arte cinético recientemente fallecido. El acto, impulsado por la Fundación Corporación América, representada por Juliana Del Aguila Eurnekian, presidenta de una de las empresas del Grupo, y Lucas Kokogian, curador de la Colección de la Fundación del grupo empresario, contó con el acompañamiento de la presidenta de arteba, Larisa Andreani.
Julio Le Parc (Mendoza, Argentina, 1928-París, Francia, 2026) supo mostrar una sensibilidad poética que incorpora el movimiento, los reflejos y la precisión geométrica para dar forma a obras cinéticas que han dejado huella en muchas ciudades del mundo.
Si bien en la pared que contiene al auditorio hay emplazada una de las obras de este artista, en el interior se proyectaba el video que narra el paso a paso del traslado y armado de la gran pieza “SOL”, ideada por el artista desde su residencia en París y emplazada en la nueva Terminal de Partidas del Aeropuerto Internacional de Ezeiza al poco tiempo de inaugurada.
Se trata de un móvil esférico creado especialmente y realizado durante 2023 que representa un homenaje visual a la bandera argentina. “SOL” tiene 10 metros de diámetro y está compuesto por 2913 piezas de acero inoxidable espejado dorado comprado en Japón, de 33 x 33 centímetros, que contrasta con el cielo visible desde los grandes ventanales del edificio, componiendo la imagen de la bandera argentina. Tiene un peso total de 2100 kg, de los que 1550 kg corresponden solo a la esfera.
Está instalado a 19 metros de altura, al lado de la escalera mecánica que traslada a los pasajeros al área de controles migratorios y de seguridad, en la zona del preembarque, por la que pasan alrededor de 30.000 personas por día.
En la inauguración, su hijo Yamil transmitió el orgullo de su padre al ser convocado para este proyecto y afirmó que su deseo “es que este SOL los llene a todos de optimismo, alegría, imaginación y ¡ojalá!, a través de un pequeño destello de luz, un cambio positivo, una reflexión sobre el arte y lo importante de su presencia en nuestras vidas para una sociedad mejor y ávida de cultura como es la nuestra”.
La Corporación América, fundada en 1998 por Eduardo Eurnekian, tiene actividades en diversos sectores productivos y de servicios. De allí se desprende la Fundación, que se enfoca principalmente en el desarrollo de iniciativas vinculadas a la salud, la educación y, más recientemente, el apoyo a la cultura y las artes contemporáneas.
De hecho, en coordinación con Lucas Kokogian, de la Casa de Subastas de la Galería Azur –en quien también descansa la curaduría general de la Fundación Corporación América–, ya cuenta con un importante acervo que se incrementa paulatinamente con la incorporación de nuevas adquisiciones.
El emplazamiento de obras en las terminales aeroportuarias nacionales tiene mucho peso y, además de la gran pieza de Le Parc, la Fundación se ha comprometido a restaurar y volver a emplazar la obra de Marta Minujín, que actualmente se puede ver en el hall de arribos de la Terminal A del Aeropuerto Internacional de Ezeiza.
Se trata de “Rompecabezas Filosófico“, un grupo escultórico en relieve creado en 1987 que pertenece a su célebre serie “La caída de los mitos universales”.
Las obras de la colección están distribuidas en varios edificios corporativos, pero sobre todo ocupan lugares destacados en el nuevo edificio radicado en el partido de Vicente López.
Destacan nombres de distintas generaciones, desde Benito Quinquela Martín hasta una escultura de Marie Orensanz, una obra pictórica de Antonio Seguí, un objeto de León Ferrari y, del recordado Luis Wels, una pintura con relieve de 1961.
Entre los artistas de la generación más joven figuran, en pintura, Santiago Poggio y Florencia Rodríguez Giles, así como dos obras de Carla Grunauer incorporadas a partir del premio instituido en 2023 por la Fundación para artistas de mediana carrera. Se suman dos piezas de Luciana Lamothe, una instalación de Mariela Vita, una fotografía de Alexis Minkiewicz y una pintura de Florencia Böhtlingk, entre otras.








