La cantidad de camisetas de Argelia casi que compiten con las de Argentina por las calles, casi siempre desérticas, de Kansas City. La ciudad se prepara para el primero de los seis partidos que tendrá en este Mundial 2026 que será, ni más ni menos, que el inicio de la defensa del título de los campeones del mundo, con Lionel Messi a la cabeza. Pero enfrente hay una ilusión grande, fundada en grandes rendimientos de jugadores captados de la diáspora como Ibrahim Maza y Anis Hadj Moussa, que se reflejan en leyendas del fútbol argentino como Diego Armando Maradona y el propio rosarino.
Los argelinos tienen una cultura futbolera muy parecida a la Argentina. Sus hinchas son ruidosos y no paran de alentar. Lo demostraron en el Mundial 2014, cuando consiguieron su mejor actuación al llegar a octavos de final y caer eliminados en suplementario por la posterior campeona Alemania. Lo anticiparon hace una semana en Rotterdam cuando más de 12.000 estuvieron en las tribunas viendo el triunfo 1-0 sobre Países Bajos. Y también quieren dejarlo en claro ahora, en Kansas City, donde desde este viernes empezaron a multiplicarse en las calles. Una prueba estuvo en el amistoso contra Bolivia, al que goleó 4-0 a 300 metros del hotel de la Selección Argentina y que tuvo público en la tribuna cuando era a puertas cerradas, producto de la fuerza que hicieron los fanáticos por estar.
La mesura no parece ser una característica del equipo dirigido por Vladimir Petkovic, el bosnio que creció en Sarajevo y dejó de ser trabajador social para convertirse en entrenador de fútbol, cuando su vida se traspapeló con la del “Gringo” de Pujato, ya que fue el último DT que tuvo como jugador profesional. “Le ganaremos a Messi, si Alá quiere. Tenemos que hacer un gran Mundial y el primer partido es clave. Ellos provocan mucho, pero tenemos que jugar con cabeza fría y tenemos que meterle ganas”, lanzó el propio Maza al pisar territorio estadounidense y asentarse en el búnker que montaron en Lawrence, a unos 65 kilómetros de Kansas City.
Y si la “casa” de la Selección Argentina se dijo que es tranquila, se podrá imaginar el contexto en el que se mueven los africanos. De hecho, una simple comparativa de lo que ocurrió en los entrenamientos abiertos de ambos planteles este viernes es una pintura perfecta: mientras en el Compass Mineral Center de la Albiceleste había más de 200 periodistas, en el de los Zorros del Desierto apenas fueron 16. Sí, dieciséis.
“Creemos que podemos ganar”, redobla el periodista Mounir Ouassel, director del diario argelino Compétition y que fue el responsable de “bautizar” a los dos futbolistas jóvenes más destacados del plantel.
Después del mencionado triunfo sobre Países Bajos, Ouassel no dudó y título su periódico con un “Hadj Messi” para Moussa -gracias a la fonética suenan similares-, autor de un golazo agónico para el 1-0. Zurdo natural, extremo encarador y devoto del potrero, se trata de otro producto de la “escuela (Riyad) Mahrez” que quiere recibir abierto, enganchar hacia adentro y buscar el segundo palo. Por su condición de perfil, es probable que juegue sobre la izquierda de la defensa de Argentina, la más resentida con la sobrecarga de Nicolás Tagliafico y donde tendrá que colocar a un futbolista que no está acostumbrado a ese rol.
Moussa nació en Francia en 2002, creció futbolísticamente en ese país, pasó por el ascenso de Bélgica y saltó a la fama en Países Bajos. Allí encontró continuidad, libertad y una versión mucho más desequilibrante de sí mismo. Bajo las órdenes de Robin van Persie -un notable goleador en su época como futbolista- potenció su creatividad hasta despertar el interés de varios gigantes europeos.
Más suelto, como mediapunta, se mueve Ibrahim Maza, o “Mazadona”. De padre argelino, madre vietnamita y criado en Berlín, conviven en él tres culturas distintas, aunque al momento de elegir selección nunca dudó demasiado, pese a que estuvo en alguna convocatoria juvenil para Alemania. Su gambeta de potrero y el talento que muchos comparan con el del Diego, inevitablemente lo ponen bajo la lupa. Dueño de una técnica exquisita y una facilidad notable para desequilibrar, hoy aparece como uno de los talentos más prometedores de la Bundesliga, donde juega en el Bayer Leverkusen. Tiene 20 años.
“Fue uno de los primeros recuerdos futbolísticos que me marcaron”, reconoció Maza sobre el citado encuentro contra Alemania en Brasil 2014. Doce años después, podría estar preparándose para vivir ese sueño en primera persona.
Los problemas de la zaga central en el duelo contra Bolivia fueron evidentes. No solo de desconexión. Según pudo saber Clarín, los motivos de esa situación es la ausencia de Ramy Bensebaini, el mejor defensor y goleador que tiene el conjunto africano, además de su club Borussia Dortmund de Alemania.
Se trata de un gran zaguero central, que rompe el molde clásico. Se convirtió en un futbolista capaz de intimidar en defensa y, al mismo tiempo, decidir partidos en el área contraria: tiene 50 goles y 20 asistencias en 400 encuentros oficiales. Juega con una intensidad tan reconocible que hasta en los videojuegos posee el rasgo de ‘entrada agresiva’. Hizo 14 conversiones en 14 intentos de penal. Un combo de cualidades que lo convierten en un defensor indispensable para Argelia.
Pero una inoportuna lesión en un tobillo, a fines de abril, lo tiene sin entrenar hace más de un mes. Lo más lógico sería que no juegue, pero se trata de un Mundial y la ilusión de todo un país (y de todo un pueblo).







