“Prefiero a Benedetto y a Cavani antes que traer, con todo respeto, al 9 de Qatar, que no sé quién es”. La frase salió de la boca de Juan Román Riquelme el 23 de noviembre de 2023, en plena disputa política con Mauricio Macri por las elecciones en Boca.
Aquella noche, tras la eliminación ante Estudiantes en la Copa Argentina, el entonces vicepresidente xeneize reveló que el ex mandatario de la Nación le había sugerido incorporar al delantero de la selección qatarí para sostener el vínculo comercial con el principal sponsor del club. Y en el medio de esa batalla diplomática y futbolera apareció un nombre desconocido para el fútbol argentino: Almoez Ali.
Con el correr de los días, pese a jamás haber tenido vínculo con el Xeneize o el fútbol argentino, Ali quedó instalado en la conversación pública como “el 9 de Qatar”. Incluso Macri reconoció públicamente haber acercado su nombre para no perder el patrocinio: “Le dije (a Riquelme) que no tenía idea si (Ali) jugaba bien o no, pero que por educación podría tener una oportunidad“.
El desenlace ya es conocido: Román dijo que no, Boca se quedó sin alianza estratégica y el delantero pasó a convertirse en un personaje extrañamente familiar para el hincha argentino.
Ahora, Ali aparecerá nuevamente en escena, pero siendo protagonista en la cancha. Participará de la Copa del Mundo 2026 haciendo honor al apodo con el público albiceleste aprendió a conocerlo: oficiará como “el 9 de Qatar”.
Aunque esta vez lo hará desde otro lugar: siendo la máxima figura futbolística del seleccionado y el referente ofensivo de un equipo que intentará competir en el Grupo B junto a Canadá, Suiza y Bosnia y Herzegovina.
“9 de Qatar”:
Por las declaraciones de Juan Román Riquelme pic.twitter.com/AVxOLZ90R2— ¿Por qué es tendencia? (@porquetendencia) November 23, 2023
Sí, porque detrás de ese personaje mencionado durante semanas en una discusión política existe uno de los futbolistas más importantes en la historia moderna del fútbol asiático. Ali no es solamente el delantero que rechazó Riquelme, sino que también es el máximo goleador histórico de Qatar y dueño récords que ni Lionel Messi consiguió.
Nacido en 1996 en Sudán, emigró a Qatar siendo niño junto a su familia, en busca de estabilidad económica.
Fue gracias a sus dotes futbolísticos la manera en la que Ali encontró la solución: ingresó en la Aspire Academy, un centro de alto rendimiento financiado por el estado qatarí, y se convirtió en uno de los talentos más prometedores. Así, terminó siendo cuestión de tiempo para que el profesionalismo toque su puerta.
Durante su proceso de formación, tuvo experiencias en fútbol austríaco y el ascenso español, aunque sin demasiado protagonismo. Sin embargo, aquellos pasos terminaron moldeando a un delantero potente físicamente que explotaría tras regresar a Qatar para defender la camiseta del Al-Duhail, donde se transformó en capitán y referente.
El salto definitivo lo dio bajo entrenadores como Hernán Crespo y Christophe Galtier, ex DT de PSG en la estadía de Messi, quienes potenciaron su perfil ofensivo.
Ese crecimiento coincidió con la etapa en la que Qatar comenzó a disputar torneos de distintas confederaciones, como preparación para el Mundial 2022, contexto que Ali aprovechó al máximo: convertió goles en la Copa Asiática (marcó nueve tantos, fue campeón y elegido MVP del torneo), la Copa América y la Copa Oro de Concacaf.
¿El resultado? Transformarse en el único futbolista de la historia en anotar en tres competencias continentales, un registro que ni Messi ni Cristiano Ronaldo pudieron alcanzar, claro, porque nunca tuvieron la oportunidad de hacerlo.
Pero cuando todo era color de rosas, llegó el Mundial 2022. Qatar perdió sus tres partidos y Ali no logró convertir. Fue la gran frustración de su carrera. La imagen competitiva que el país había intentado construir se derrumbó rápidamente y el delantero debió marcharse en silencio, asumiendo uno de los pocos puntos flacos de su currículum y los cuestionamientos de hinchas que lo catalogaron como la decepción del equipo.
Lejos de derrumbarse, el jugador utilizó ese golpe como combustible. Mientras al año siguiente su nombre se veía ligado a la política en Boca, situación que tal vez nunca llegó a sus oídos, Ali se enfocó en su país y cumplió: firmó el mejor ciclo internacional de su carrera en las Eliminatorias rumbo al Mundial 2026, convirtiendo 12 goles y liderando la clasificación directa de Qatar, esta vez sin privilegios de anfitrión.
Hoy, con de 55 goles internacionales y cerca de 120 partidos con la camiseta qatarí a sus 29 años, atraviesa la Copa del Mundo como capitán futbolístico y referencia ofensiva del equipo de Julen Lopetegui. Y aunque probablemente para gran parte del público argentino siga siendo el 9 de Qatar que sonó en el Boca de Riquelme, Almoez Ali tiene la chance de ratificar que hace tiempo dejó de ser solamente un ofrecimiento marketinero.








