“Alguien les tiró una bola de fuego”

“Alguien les tiró una bola de fuego”

“Una de ellas dijo que alguien abrió la puerta y les tiró una bola de fuego”, declaró el inspector Julio César Alarcore ante el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) Nº 5. El policía, junto al oficial Jeremías Ezequiel Retamar, reconstruyó los primeros momentos posteriores al ataque contra Pamela Cobbas (52), Roxana Figueroa (43), Andrea Amarante (42) y Sofía Castro Riglos (41), las víctimas del triple lesbicidio de Barracas. Solo la última de las mujeres logró sobrevivir y alcanzó a relatar lo sucedido.

Mientras tanto, Justo Fernando Barrientos (69), el único acusado, siguió esta segunda jornada del juicio aislado desde una sala contigua.

El debate comenzó este lunes a dos años del ataque cometido en la madrugada del 6 de mayo de 2024 en el hotel familiar de la calle Olavarría 1621, en Barracas. La acusación sostiene que Barrientos ingresó a la habitación donde dormían las mujeres y arrojó un artefacto incendiario casero que provocó un incendio. Como consecuencia del ataque Pamela, Roxana y Andrea murieron, mientras que Castro Riglos sobrevivió con graves heridas.

Durante la audiencia, los primeros efectivos en llegar al hotel de la calle Olavarría contaron que había una fuerte presencia de humo dentro del lugar y que varias personas pedían ayuda desde las habitaciones del primer piso tras el ataque.

Alarcore inicialmente no recordaba el nombre de la víctima con la que habló, pero luego las actas confirmaron que se trataba de Castro Riglos, la menos afectada físicamente en ese momento. “Una de ellas me dijo que estaban descansando cuando alguien abrió la puerta y les tiró una bola de fuego“, declaró el inspector frente al micrófono que el juez le pedía acercar una y otra vez para que la transmisión no perdiera el hilo.

A lo largo de la investigación, distintos testigos también señalaron que el ataque había estado precedido por episodios de hostigamiento y discriminación dentro del hotel. Según incorporó el expediente, Barrientos solía insultar a las mujeres y mantener conflictos frecuentes con ellas.

Mientras declaraba, Alarcore explicó que los bomberos encontraron en el piso superior a Barrientos, quien estaba en un baño, lúcido pero nervioso, con una herida en el cuello que él mismo se había provocado.

El segundo policía en declarar fue el oficial Jeremías Retamar, quien se encontraba patrullando por avenida Montes de Oca, a una cuadra del lugar. Según relató, un vecino se le acercó corriendo para alertarlo de que su casa se estaba incendiando.

Retamar fue el encargado de custodiar a Barrientos en el Hospital Argerich y notó que, a pesar de la herida en el cuello, el estado de shock y de “no querer hablar”, el acusado pudo dictarle su número de DNI de memoria al personal médico, sin errores.

Alarcore también recordó que los vecinos Leonardo César Araujo (padre) y Sergio Gustavo Araujo (hijo) mencionaron que el imputado “las molestaba todo el día” y que “había intentado abusar de una de ellas”, aunque dijeron no saber de cuál se trataba.

Barrientos está siendo juzgado por el delito de “homicidio agravado por odio a la orientación sexual, mediando violencia de género, alevosía y el uso de un medio idóneo para crear un peligro común” en tres hechos, sumado al intento de homicidio de Castro Riglos.

Las querellas impulsan, además, que el caso sea reconocido como un crimen motivado por el odio y el prejuicio hacia la orientación sexual de las víctimas.

Para la próxima audiencia del lunes 8 de junio declararán Florencia Cobbas, hija de Pamela, y vecinos Araujo, al tiempo que el tribunal resolvió que no se transmitirán en vivo para evitar que los testimonios se contaminen entre sí.