Pasaron un día y medio de los aberrantes hechos de violencia que se vivieron en la noche del miércoles, durante el partido entre Independiente y Universidad de Chile, pero la violencia continúa en Avellaneda. Ahora, el conflicto se originó cuando el centenar de hinchas chilenos que se encontraba detenido desde el miércoles en la Comisaría 1ra, comenzó a recuperar su libertad y permanecieron un buen rato por sus calles.
Un grupo de ellos, miembros de la barra “Los de Abajo”, agredió a un móvil de TV que se encontraba transmitiendo imágenes en vivo mientras los simpatizantes de la U iban saliendo de la jurisdicción policial. Los cronistas de América TV denunciaron al aire que recibieron insultos, golpes y escupitajos de los hinchas, que no parecían dispuestos a hablar con medios argentinos sobre lo que les tocó vivir en las últimas horas. Eran los barrrabravas los que los amedrentaban.
En el ciclo Lape Club Social, conducido por Sergio Lapegüe, condenaron la actitud de los hinchas chilenos contra su equipo periodístico, a la vez que mencionaron que los chilenos actuaban de esa manera en protesta porque exigían que la policía les devolviera las pertenencias que llevaban al momento en que fueron aprehendidos, especialemente sus teléfonos celulares y billeteras.
Según el relato, los barras de la U. les advertían a los hinchas que no hablen con los medios de prensa, una situación que ya se había vivido el jueves en los hospitales donde se recuperaban los heridos.
🔴 AHORA: HINCHAS CHILENOS ATACARON EL MÓVIL DE “LAPE CLUB SOCIAL”#LapeClubSocial @sergiolapegue pic.twitter.com/e471f3RF3Y
— América TV (@AmericaTV) August 22, 2025
Mientras todo esto pasaba, en las redes sociales comenzó a circular que el colegio de Independiente estaba suspendiendo sus clases porque estaban arrojando piedras, información que fue rápidamente desmentida por la institución. Sin embargo, según se informó, reforzaron la seguridad por precaución y muchos padres decidieron retirar a sus hijos antes del horario establecido.
Más temprano, el ministro del Interior de Chile, Alvaro Elizalde, visitó el Hospital Fiorito para ver cómo se encontraban los dos pacientes más comprometidos tras los incidentes. Gonzalo Alfaro, de 33 años, el joven que fue arrojado desde la tribuna, se mantiene en terapia intensiva después de una operación por traumatismo de cráneo grave. “Está con respiración mecánica y analgésicos. Debería evolucionar de forma favorable en lo que respecta a la patología por la que ingresó”, dijo el director del centro médico, Luis López.
Por otro lado, Jaime Mora, el otro simpatizante de la U, “se encuentra en el servio de Neurocirugía, evolucionando favorablemente”. López aclaró que Mora “está lúcido” y pronosticó su alta “en las próximas 72 horas” si no se complica su cuadro.








