Tiendas cerradas y grandes calles comerciales casi desiertas. La imagen sorprende a los turistas que visitan ciudades como Berlín o Múnich. La vida comercial se pausa por un día, el domingo. Una jornada destinada al descanso en la que tampoco se puede hacer ruido. Ahora, una reforma del Gobierno alemán que abre la puerta a una mayor flexibilidad para abrir en domingo reaviva el debate sobre una tradición centenaria que cada vez cuenta con menos apoyo y sobre la que numerosas voces señalan que fomenta una competencia desleal, ya que por internet sí se puede comprar el domingo.
Abrir en domingo, el tabú de los comercios en Alemania que el Gobierno quiere romper








