Dueño de uno de los apodos más singulares en el universo del fútbol argentino, tuvo el privilegio de jugar en el equipo del que era hincha desde chiquito y convertir -sin ser delantero- nada menos que 81 goles en 195 partidos (0,42 de promedio), además de ser uno de los máximos verdugos del Superclásico, con 7 gritos. De notable pegada y eximio cabezazo, se destacó, además, por su inteligencia y panorama en una década, la del 70, en la que florecía un 10 de colección en cada esquina de nuestro bendito suelo futbolero.
Integrante de un Boca brillante, el de Rogelio Domínguez, que pasó a la historia por lo bien que jugaba y por su voracidad goleadora, se quedó con las ganas de gritar campeón, aunque pudo saldar en parte esa deuda pendiente dando la vuelta olímpica como ayudante de campo del Maestro Tabárez en 1992.
Jugó en la Selección, su carrera en Primera concluyó prematuramente a los 29 años y terminó dejando su sello en canchitas del interior de la provincia de Buenos Aires disputando regionales con San Lorenzo de Mar del Plata y Defensores de San Nicolás.
Poco propenso a las notas, alejado del ambiente del fútbol en parte por decisión propia y en parte por cierto desencanto, próximo a cumplir 75 años, hoy contesta las 100 preguntas con entusiasmo de adolescente durante casi tres horas Osvaldo Rubén Potente, Patota para propios y extraños.
1. -¿Se puede decir que tenés más trofeos que Messi?
-Por supuesto, siempre hago ese chiste: más trofeos que Messi y Maradona juntos, ja, ja. Si te acercás a “Trofeos Potente”, la fábrica que armó mi viejo y hoy llevamos adelante con mi hermano Ernesto, en la calle Puan, en Parque Chacabuco, los vas a comprobar.
2. -¿Quién es Osvaldo Rubén Potente?
-Una persona normal que cumplió el sueño de jugar en el equipo del que es hincha desde chiquito. Que se formó en Boca desde la Prenovena hasta debutar en Primera y que pudo meter muchos goles. Y que se encuentra alejado del fútbol desde hace bastante tiempo, pero que vive contento y feliz, juntándose con amigos y disfrutando de los nietos.
3. -¿Por qué el apodo Patota?
-Antes existían los potreros, y yo jugaba en uno que estaba cerca de casa, en Parque Chacabuco. Un día quise decir “mía la pelota” y me salió “mía patota”, alguno lo escuchó y como pasa siempre con estas cosas se corrió la bola y quedó Patota para siempre.
-Lo tomaba normal, sin problema, porque eran amigos y porque la verdad es que nunca me molestó. La mayoría, igual, siempre me llamó Cabezón. Las razones están a la vista, ¿no? (risas). Mis compañeros por lo general me decían así.
5. -¿A qué se dedicaban tus padres?
-Vicente, mi papá, era cincelador y armó la fábrica de trofeos. Era como Pallarols, el que hace el bastón presidencial, ¿viste? Con un martillito y un punzón les iba dando forma a las copas, placas y trofeos. Y Rosa, mi mamá, era ama de casa.
6. -¿Por qué te hiciste hincha de Boca?
-Por mi papá y por mi tío, que eran socios de Boca. Mi papá iba a la Bombonera, a la popular, y me dejaba a mí en la tribuna de chicos con otros pibes. Era un sector que estaba al lado de la platea de mujeres y que después desapareció. Yo tendría 10 años y me quedaba ahí con mis amigos.
7. -¿Quién era tu ídolo?
-Ángel Clemente Rojas. Una maravilla de jugador, con una cintura prodigiosa, te gambeteaba en una baldosa. Lo disfruté como hincha y después como compañero, porque tuve el privilegio de compartir cancha con él, incluso el día de mi debut metimos un gol cada uno. Hoy nos seguimos viendo con otros muchachos en algunas comidas.
-Increíble, de película. Ese Boca de comienzos de los 70 tenía un plantel con tipos legendarios, jugadores que se habían destacado en el club y en la selección, con muchos títulos. No sólo Rojitas, estaban también Silvio (Marzolini) y el Tano Roma. Cuando subí a Primera, el Tano tenía 39 años, y yo, 19. En esa época se trataba de usted a los mayores. El técnico era José María Silvero, correntino, y me acuerdo de que me preguntó con quién quería estar en la habitación.
9. -¿Te preguntó con quién preferías concentrar?
-Sí, y por supuesto que le dije que me daba lo mismo, mirá si iba a andar eligiendo. Al final me tocó con Raúl Savoy, Aníbal Tarabini y el peruano Meléndez, eran habitaciones de cuatro.
10. -¿Concentraban en La Candela?
-Correcto. ¡Qué lugar de lujo era en esa época! Una casona nueva, con un parque hermoso, escuchabas a los pajaritos. Hoy se concentran en un hotel y estás encerrado en una habitación solo con otra persona. En La Candela andábamos en grupo, jugábamos a las cartas, íbamos a tomar mate a la cocina, se daban otros vínculos. Yo no tenía auto, y había que ir hasta San Justo, Camino de Cintura, entonces me pasaban a buscar el Muñeco Madurga, o el Chapa Suñé, que vivían cerca.
11. -Hoy tienen auto propio antes de debutar.
-Es medio complejo el tema. A mí me pone contento que los futbolistas hoy ganen mucho dinero, pero también me duele que haya tantos jugadores de la década del 50 o 60, y es fea la palabra pero es la que me sale y creo que pinta la realidad, que tantos de esos jugadores hayan muerto pelados, que hayan terminado mal. Mirá: este departamento donde vivo lo compré en el año 1975 y lo pagué en cuotas, ni me acuerdo en cuántos años. Hoy, un pibe que empieza se compra diez departamentos en un año.
12. -¿Estabas muy asustado en esa primera concentración con la Primera?
-Asustado no, porque el trato era cordial. Sí me sorprendió que el Tano Roma te pegara una palmada en el pecho para ver si estabas fuerte. Te mataba el Tano con esa palmada, tenía la mano grande, te hundía el pecho.
13. -¿Cómo llegaste a Boca?
-Jugaba a dos cuadras de casa, en el potrero. Era lo único que hacíamos después del colegio, a partir de las 5 de la tarde. En unas vacaciones con la familia en Chapadmalal, donde íbamos siempre, me anoté en un campeonato, me vio una persona, se ve que le gusté y me dijo: “Cuando vuelvas a Buenos Aires, andá a ver a Juan Evaristo para que te pruebe en Boca”. Fui y me probaron atrás de la cancha de Barracas Central: había un montón de chicos y quedé. Estuve un año entrenando ahí porque aún no tenía edad de Novena, y al año siguiente ya pasé a practicar en La Candela. Siempre un golpe de suerte es importante en la vida. En mi caso, que me haya visto alguien de Boca en ese campeonato en Chapadmalal.
14. -¿Qué maestros de inferiores te marcaron?
-El Nano Gandulla fue el principal, sin dudas. Hasta la sexta división yo jugaba de ocho y el Nano me puso de diez. En esa época, el ocho era más de marca y el diez tenía más gol, jugaba más en ataque, sin tantas obligaciones defensivas. El Nano me cambió de puesto y no me moví más de ahí. Después, te agarraba en el entrenamiento, tiraba centros y te explicaba con qué parietal había que cabecear, a los defensores les decía que miraran la pelota, pero también de reojo al rival. Te explicaba las cosas y tenía un trato espectacular con los chicos. Yo no sé si hoy en inferiores los técnicos te enseñan a perfilarte o si tienen la paciencia para explicar o te corrigen el salto, como hacía Gandulla.
Patota Potente y un regalo que recibió con varias figuritas de su etapa como jugador. Foto: Maxi Failla15. -¿Qué compañeros te aconsejaron al comienzo?
-El Chapa (Suñé) me hablaba en el auto en los viajes a La Candela, Silvio (Marzolini) también. Ya el solo hecho de estar con gente que había sido campeón con Boca te llevaba a prestarle atención en cada cosa que te decían.
16. -¿Qué recordás de tu debut?
-Silvero me concentró para jugar contra San Lorenzo y fui al banco. En un momento la gente me empezó a pedir, porque ya me venían viendo en la Tercera. Esa es una ventaja que teníamos nosotros y ahora no existe, algo imperdonable de estos tiempos: el chico de la Reserva tiene que jugar los domingos, antes de la Primera, y en la cancha principal, porque ya empieza a hacerlo con público y se va habituando. El hincha también puede ir ilusionándose con los chicos. Al final va cambiando todo para peor, yo quiero otro fútbol, este no me gusta.
17. -¿Qué otras cosas no te gustan?
-No sé si te va a caer bien, porque son tus colegas, pero los partidos los miro con el volumen bajo. No puedo entender como un periodista al minuto de partido dice que es emotivo o movido o saca una conclusión. Otra cosa que no me gusta es que haya tantos cambios, esto va a terminar como el fútbol americano, que entran 15 y salen 15. Los técnicos se la pasan dando indicaciones desesperados, haciendo gestos y corriendo, eso quiere decir que o los jugadores no entendieron lo hecho en la semana o que el técnico no trabajó, no sé. Y con estas nuevas pausas de hidratación ya parecen partidos de básquet, con cuatro cuartos.
18. -¿Qué te parece el VAR?
-Pensaba que con el VAR iban a dejar de agarrarse en el área porque cobrarían muchos penales, pero veo que se abrazan como si fueran matrimonios, o incluso un defensor le saca la camiseta a un rival y no cobran nada.
19. -Volvamos a tu debut.
-La gente me pedía, íbamos perdiendo con San Lorenzo y Silvero me dijo: “No te voy a poner porque no te quiero quemar”. Renunció al otro día, agarró como interino Ernesto Grillo, que era el coordinador de inferiores, con Gandulla, y me pusieron de titular al siguiente partido, contra Banfield. Fue de noche, metí un gol y me colgué del alambrado porque sabía que atrás del arco, donde iba la hinchada de Boca, ahí estaban mi viejo y mi tío en la tribuna.
20. -¿No les conseguiste una platea?
-En los años que estuve en Boca nunca le regalé una entrada a mi familia, no me parecía correcto. Les decía: “Ustedes tienen que pagar para que yo cobre”. En esta época dirían: “¡Qué boludo este tipo!”. Pero así era, incluso por ir a la popular mi viejo y mi tío sufrieron un feo accidente en la cancha de San Lorenzo cuando les explotaron en la cara unos globos de helio que habían soltado los hinchas de San Lorenzo. Tuvieron quemaduras. Ellos no tendrían que haber estado ahí sino en una platea que no les conseguí, ahí me sentí mal.
21. -Contame algo de Ernesto Grillo.
-¡Qué persona sensacional, además de una leyenda como futbolista! A Coco (Grillo) lo conocí más a fondo cuando a fines de los ochenta dirigimos junto la Cuarta y Quinta de Boca. Y en un momento sacamos a los padres de La Candela, porque si iban para alentar era una cosa, pero que le gritaran al chico “pegale, trabalo, pateá” me parecía que no servía, entonces con Ernesto un día les pedimos que fueran a ver los partidos del otro lado del alambrado.
22. -¿Le dijiste alguna vez a Rojitas que era tu ídolo?
-En ese momento no, pero tengo el privilegio de seguir viéndolo y ya lo sabe. Ángel vive a seis cuadras de casa y tenemos un amigo en común, Juan Carlos Rama, que ha tenido su frigorífico en los años 60 y llevaba la carne a La Candela para los asados. Como lo hizo durante muchos años trabó amistad con jugadores de diferentes camadas. Cumplió 90 años el domingo y tiene la costumbre de invitarnos a comer a una parrilla en Ciudadela. El otro día estuvieron Brindisi, Alves, el Ruso Ribolzi, Toti Veglio, Rogel, Rojitas….
Epígrafe: Encuentro de hace unas semanas. Potente son Brindisi, Ribolzi y su ídolo, Rojitas. Foto: Gentileza23. -¿Enzo Ferrero fue uno de los compañeros con los que mejor te entendiste?
-Con Piqui ya jugábamos juntos en la Tercera. El siempre de wing izquierdo y yo de 10, y nos entendíamos muy bien. A propósito del conocimiento entre compañeros, otra cosa que no me gusta del fútbol actual es que parece que le estarían prohibiendo a los jugadores la inteligencia que pueden desarrollar en un partido. En nuestra época si jugábamos contra River yo ya sabía que me iba a marcar Merlo y conocía sus características y cómo evitarlo. En la charla técnica se recordaba quién iba a la barrera, quién marcaba en los córners y punto. Después, estaba en uno si gambeteaba o no, el circo actual no existía.
24. -¿Te costaba dar el peso?
-Jugaba con 72 kilos, el tema es que al ser petiso por ahí parecía gordo, pero en ningún momento me dijeron que tenía bajar de peso. Además no se usaba la balanza.
25. -Vos jugaste en los 70, una época de grandes 10: Maradona, Bochini, Alonso, Zanabria, Babington… ¿Por qué ahora escasean?
-También estaba Julio Ricardo Villa, Daniel Valencia… Pasa que van limitando a los 10, les piden que corran, que metan, que marquen, que peguen, así vas anulando al jugador que sabe. Como acá también anulan a los wines. ¿Hoy jugaría Houseman en un equipo?
Alonso y Potente, los 10 de River y Boca de comienzos de los 70. Puro talento. Foto: Archivo26. -Un crack como Houseman juega en todas las épocas.
-Y, no sé, porque la mayoría de los equipos juega sin wines, ¿entonces dónde lo ponés? Por ahí aparece uno como el Changuito Zeballos, pero son poquitos y el desborde y centro atrás que existía antes, casi no se ve ahora.
27. -¿Vos te sentías menos que esos grandes 10 de tu época?
-Hay cosas que me cuesta decir… Yo les escapaba siempre a las notas, no sé por qué, y eso también me jugó en contra, no se hablaba tanto de mí. Pero hace unos años, cuando Clarín hizo una fiesta y convocó a grandes 10 de la historia, me llamaron y estuve con Bochini, Alonso, Maradona, el cordobés Willington y varios más, así que más o menos a la altura habré estado.
Los 10 del fútbol argentino con Luciana Aymar en la fiesta de Clarín Deportes de 2010.28. -De los 10 que viste, ¿cuál fue el mejor?
-No me gustan las comparaciones porque son etapas diferentes. Diego fue un fenómeno en su momento, Messi lo es ahora y tuve la suerte de enfrentar al Santos de Pelé en una gira y si me apurás te digo que Pelé fue lo mejor que vi. Tenía todo: zurda, derecha, cabezazo, la bajaba de pecho, si le pegabas te devolvía con un codazo, era guapo de verdad.
29. -Maradona te nombró como uno de sus ídolos junto a Bochini.
-Me dio una pena muy grande lo de Diego, porque él tendría que haber sido un embajador del fútbol argentino después de retirado. Se lo dije en su momento. Mirá, ahí colgada (señala la pared) tengo una foto con Diego firmada por él. Es del 91, cuando yo era ayudante del Maestro Tabárez en Boca, Diego estaba suspendido en Nápoli y vino a entrenarse una semana con nosotros. Fue la primera vez que vi a alguien jugando con los cordones desatados.
El abrazo y la dedicatoria de Maradona a uno de sus ídolos de la infancia.30. -¿Te dijo Diego esa vez que eras su ídolo?
-No recuerdo, lo que sí me acuerdo bien es que en un Boca-Argentinos del año 74 o 75, en cancha de Vélez, vimos a un chico haciendo jueguito en el entretiempo con una habilidad impresionante. “¿Quién carajo es este?”, pensé. Era Diego, la verdad que me llamó la atención, y al poco tiempo debutó en Primera. En el 91 se dio ese encuentro y practicó con nosotros y peloteábamos a los arqueros.
31. -¡Pobre Navarro Montoya!
-Ja, ja, sí, el Mono la tenía que ir a buscar siempre adentro, Diego le daba de zurda y yo de derecha, lo volvíamos loco.
32. -Muchos te identifican con la época de los shorts bicolores: amarillo adelante, azul atrás. River tenía uno similar rojo y blanco.
-Eran raros, sí. El otro día, el de las marcas fue tema de conversación con los exjugadores que nos juntamos: a uno le da bronca, pero fue la época que nos tocó vivir. En ese momento, antes de los partidos, nosotros les sacábamos a los pantaloncitos las tres tiras con una gilette. Habíamos tenido una reunión con la gente de Adidas para que nos dieran vestimenta por fuera de los partidos y como nos contestaron que no, nos enojamos, les sacamos las tiras a los shorts y le pedíamos al utilero que pintara los botines de negro.
33. -¿Cuál de los campeonatos que jugaste en Boca estuviste más cerca de ganar?
-Con Rogelio Domínguez tuvimos tres años muy buenos, el equipo andaba bárbaro, metíamos muchísimos goles, ese equipo iba al ataque como loco. Goleamos 4-1 al Huracán campeón de Menotti, 5-2 a River, 6-0 a San Lorenzo en el Gasómetro, 5-1 a Vélez, 6-2 a Gimnasia, 7-1 a Argentinos y a muchos otros equipos. En el Metro 73 fuimos segundos de Huracán metiendo más goles que ellos. En el 74 estuvimos muy cerca en los dos campeonatos, clasificamos para el cuadrangular final en el Metro, recuerdo que nos ganó 1-0 Newell’s, el campeón, en cancha de Huracán, y no nos dieron un montón de penales. Y en el Nacional fuimos el equipo que más puntos sumó en la fase de grupos y después nos caímos en el octogonal final.
34. -¿Qué le faltó a ese gran Boca para ser campeón?
-Suerte, tan simple como eso. Soy un convencido de que en todas las profesiones necesitás algo de suerte. Después hay que acompañarla, por supuesto, pero la suerte es muy importante. Ese Boca no especulaba, atacaba continuamente, por ahí en esta época un equipo va 3-0 y mete dos defensores, y nosotros seguíamos atacando. Por ahí si defendíamos más en ciertos momentos hubiéramos sido campeones, no sé.
Patota Potente en acción, con los shorts bicolores característicos de la época. Foto: Archivo35. -¿Te pesa no haber salido campeón con Boca?
-Claro que me molesta y me hubiera encantado ser campeón con el club del que soy hincha. Cuando pasé a Central, igual, me puso muy contento que Boca saliera campeón con Lorenzo porque tenía muchos amigos en ese plantel.
36. -¿Te sentís querido por el hincha de Boca a pesar de no ser campeón?
-Sí, creo que sí, le metí siete goles a River, integré grandes equipos, me parece que sí.
37. -¿Con cuál de los siete goles a River te quedás?
-El que más se recuerda es el de tiro libre en el 75, porque además veníamos remontando la diferencia con River en la tabla. Más allá de mis goles, el Superclásico que más recuerdo es el del debut de García Cambón, que Carlitos metió cuatro goles, en la primera fecha del Metro 74, lo ganamos 5-2 en la Bombonera. Fue realmente increíble, todas las cosas que intentaba le salían. A tres cuadras de casa vive Perico Pérez, el exarquero de River, lo veo seguido en la puerta de la casa y recordamos aquellos clásicos, la mayoría de mis siete goles a River se los metí a él.
38. -¿En el gol de tiro libre te avisaron que no había que esperar el silbatazo?
-En ese momento no era obligatorio esperar la orden, Fillol estaba armando la barrera y pateé. Al año siguiente el Chapa hizo lo mismo en la final del Nacional y fuimos campeones, pero yo ya no estaba.
39. -El día de tu gol de tiro libre en el Monumental metieron un chanchito con la camiseta de Boca, ¿puede ser?
-Claro, sí, la camiseta de Boca tenía el número 10, o sea que el chanchito vendría a ser yo (risas). En el entretiempo lo vi en el vestuario al chanchito, pero al terminar el partido ya no estaba, se ve que alguien le sacó buen provecho (risas).
40. -¿Cuál era la clave para que metieras tantos goles de cabeza?
-Si era por mi estatura no podía ganar nunca, mido uno 63 (risas). Era muy importante anticiparme a la jugada, tener esa picardía, me refiero a la picardía bien entendida, no a la de ahora que es tirarse al piso sin que te toquen o la del arquero que agarra la pelota y se lanza al pasto. Yo sabía que Mané Ponce y Piqui Ferrero desbordaban y tiraban el centro y sabía a dónde iba a caer la pelota, entonces arrancaba un segundo antes que los defensores. Después, es importante tener timing para saltar y llegar justo a impactar la pelota.
Boca en el Monumental, año 1974. Desde la izquierda, parados: Rogel, Trobbiani, Sánchez, Tarantini, Pernía y Nicolau. Abajo: Ponce, Benítez, Cambón, Potente y Ferrero.41. -¿Y cuál era la clave para pegarle con tanta precisión la pelota?
-En La Candela había un paredón y yo me quedaba a darle y darle con zurda y con derecha. Y como te contaba, el Nano Gandulla me enseñó a perfilarme.
42. -Muchos dicen que tenías gran panorama, la cancha en la cabeza.
-Varias canchas me entraban en mi cabeza, ja, ja. Hay una gran diferencia con nuestra época: los planteles se mantenían durante años, entonces nos conocíamos de memoria, convivíamos mucho tiempo. Sólo cambiaba el equipo cuando se lesionaba alguno y yo tuve la suerte de no desgarrarme nunca, hoy se desgarran cada dos por tres. Tengo una teoría al respecto.
-Para mí se desgarran tanto por jugar en cancha mojada, porque usan tapones que son como los tacos aguja de los zapatos de mujer y en cancha mojada los tapones se meten y al girar se desgarran. En cancha seca no te puede pasar nunca, porque no te enterrás en el piso. Ojo, es mi opinión, es lo que veo.
44. -¿Puede ser que tu carrera no haya tenido una repercusión acorde a tu talento?
-Algún problema que me condicionó debió haber en mi historia. Yo tuve un conflicto por el contrato en Boca, cuando en 1975 el club estipuló tres categorías para los ingresos. En la A estaban Sánchez, Nicolau, Rogel, García Cambón, Ferrero y yo. Éramos los que más ganábamos. Después había una categoría B y otra C. Yo fui a pedir una plata, ponele 4 mil, y a los otros muchachos de mi categoría les daban 2 mil. Entonces, como nos obligaban a ganar lo mismo, yo decidí bajar lo mío a 3 mil para que le subieran al resto al mismo valor. Y por ese motivo me terminaron castigando y me tuve que ir del club el año siguiente.
45. -Pero vos eras muy importante en el equipo.
-Importante sí, pero no hay imprescindibles y te vuelan igual. También tuve un cruce con el profe Castelli, cuando llegó Lorenzo: fuimos a Necochea a hacer la pretemporada a comienzos del 76 y Castelli nos hacía subir los médanos con una goma de auxilio en la cabeza. A ver si me entendés: ¡con un neumático metido en la cabeza! Me pareció una locura y me quedé a un costado.
46. -¿Discutiste con Lorenzo?
-No, pero nos sancionaron y volvimos a Buenos Aires con Nicolau y Cambón. Enseguida me llamó Silvero para ir a Central y le dije que sí. A los pocos días también me habló Bilardo para ir a Estudiantes pero ya le había dado mi palabra a Silvero. Y en Central me recibieron muy bien, estaba Mario Kempes, el Negro González, Pascuttini, Aimar…
47. -¿Cómo te fue en Central?
-Jugué dos años, 76 y 77, después vino Basile, estábamos para salir campeones y me fracturé la tibia. En el 78 llegó Griguol y ahí me fui porque vi que no encajaba. Recibí una oferta para jugar la Copa Libertadores con The Strongest y arranqué para La Paz. Yo digo que Bolivia, con un equipo medianamente aceptable, debería clasificar a todos los Mundiales porque jugar en la altura hace mucha diferencia.
Patota Potente, al lado de Mario Kempes, en su paso por Rosario Central. Foto: Archivo48. -¿Te costó jugar en la altura?
-Mirá, para que te des una idea: llegué al hotel el primer día y había tubos de oxígeno en la habitación (risas), eso ya te deprime y te da un poquito de temor. Al principio me costó adaptarme, después me fui acomodando. Hay una muy buena historia. Estando allá, Oriente Petrolero contrató al Bambino Veira. Su equipo jugaba en el llano, pero vinieron a un partido en La Paz y pararon en el mismo hotel donde estaba yo. Lo fui a ver y me dijo: “Osvaldito, ¿dónde vinimos a jugar?”. Yo le sugerí que caminara despacio, con tranquilidad. En un momento del partido se cortó la luz y el Bambino le pedía al árbitro que por favor lo terminara. No le hizo caso, pero el Bambino igual no salió a jugar el segundo tiempo y renunció (risas).
49. -Varios años después agarró la selección de Bolivia como entrenador.
-Claro, pero entrenaba en Santa Cruz de la Sierra, no quería saber nada con la altura, se ve que le había quedado aquel mal recuerdo como jugador. Un gran error: como te decía, para mí, jugando en la altura con un equipo armadito, Bolivia debería ganar la mayoría de los puntos.
50. -Luego de jugar en The Strongest, volviste a Boca.
-Sí, Boca jugó un partido en La Paz, paró en el hotel donde estaba yo, tomamos un café con Lorenzo y me pidió que volviera. A los pocos días me llamó Rattín para decirme que tenía todo arreglado para que fuera a jugar al Sheffield de Inglaterra, pero como le había dado mi palabra a Lorenzo, le contesté que no y terminó yendo Sabella. Lo más extraño es que volví a Boca y casi no jugué en los siguientes dos años, apenas un par de partidos, nunca lo entendí. Después agarró como técnico Rattín, me dijo que quería que fuera el 10 de Boca y tampoco me puso nunca. Entonces decís: “Acá hubo una venganza”.
51. -¿Venganza de quién?
-Y… de Armando. Porque después de esa segunda etapa en Boca es extraño que teniendo 28 años no me haya llamado ningún equipo de Primera. Terminé en San Lorenzo de Mar del Plata jugando el Regional, me había llamado el Toscano Rendo. Después Silvero me llevó a Cambaceres y terminé la carrera en Defensores de San Nicolás, también en un Regional, íbamos a Ramallo, Chivilcoy, Alberti, viajábamos por toda la provincia de Buenos Aires.
Patota Potente, en San Lorenzo de Mar del Plata, jugando un Regional en los últimos años de su carrera. Foto: Archivo52. -¿Te hubiera gustado jugar en otro equipo de Primera después de Boca?
-Sí, claro, pareció que me hubieran hecho la cruz o algo así y prácticamente dejé el fútbol a los 30 años.
53. -¿No preguntaste por qué no te llamaban?
-No, nada, por mi forma de ser no lo hacía. Pero fíjate lo que me pasó también con la Selección, que siempre ocurrió algo en momentos decisivos.
-En el 71 me llevó Pizzuti y fuimos a jugar a Brasil no me acuerdo qué Copa y al final puso a todo el mediocampo de Independiente. En el 72 asumió Sívori y me mandó a buscar y después renunció para el Mundial, agarró el triunvirato del Polaco Cap, Víctor Rodríguez y Puchero Varacka, me ponían de titular, estuvimos un mes concentrados en Estancia Chica y me bajaron el día anterior a viajar al Mundial. A mí y a Tarantini.
-Con el tiempo me enteré de que hubo un periodista famoso, José María Muñoz, que no me quería e influyó para que me bajaran. No sé por qué no me quería, la verdad, pero fíjate qué loco fue todo, porque viajó Aldo Poy, que era 10 y estaba lesionado en la rodilla. En la gira previa al Mundial, Argentina perdió 4-1 con Holanda, y mandaron a buscar a otro 10, y lo llevaron a Babington. En fin, después jugué contra España en la cancha de River en el primer partido del ciclo de Menotti y ahí se terminó todo.
56. -En esa época no iban muchos jugadores de Boca a la Selección.
-Fue raro lo que pasó porque el Boca de Rogelio Domínguez era el mejor equipo de esos años y al Mundial 74 no fue ninguno de mis compañeros. Después siguió el Boca de Lorenzo que ganó un montón de títulos y tampoco hubo ningún jugador de ese equipo en el Mundial 78, como no lo hubo en el 82. Recién en el 86 llamaron a dos, a Tapia y Olarticoechea.
57. -Al menos ganaste un oro en lo Panamericanos del 71, en tus inicios.
-Con Rubén Bravo de técnico. Fuimos a Colombia y salimos campeones, metí tres goles. Estaban Vidallé y Leyes de arqueros, Batocletti, Rebottaro, Horacio Bongiovanni, la Chiva Di Meola, Berta, el Gringo Scotta. Fue una muy linda experiencia.
Lámina con el equipo que ganó los Panamericanos de Colombia en 1971. Potente metió 3 goles.58. -¿Estuviste cerca de jugar en el exterior?
-Me quisieron Juventus, Málaga y Atlético de Madrid, pero Armando no me quiso vender. Primero fue la Juventus, cuando Boca fue a jugar el campeonato de Viareggio. Armando me contó que hubo una oferta y no la aceptó. Algo similar cuando fuimos a jugar otro torneo a Málaga y me pidió Sebastián Viberti. En el 75 hicimos una gira por España, me quiso el Atlético de Madrid y otra vez Armando se negó.
59. -¿Vos te enojabas, discutías con él?
-No, no, al ser hincha de Boca no pensaba “¡Qué boludo que no fui a Europa!” o” “Tendría que haber hecho quilombo”, no, me quedaba en Boca y feliz.
60. -¿Aprovechabas para pedir aumento?
-Era medio boludo para discutir esas cosas, no existían los representantes como ahora. El tema es que en el 75 no me vendió al Atlético de Madrid y unos meses después me mandó a Central, por eso sospecho que hubo algo raro, no sé qué, si te digo te miento, pero algo hubo.
61. -¿Siempre fumaste siendo futbolista?
-Empecé a los 14 o 15 años, al principio a escondidas de mis viejos, metía el atado de cigarrillos arriba de un árbol antes de llegar a casa. Los técnicos sabían que fumaba, en realidad fumaba la mayoría de los jugadores. Con Central parábamos en un hotel en Constitución y una vez hubo fuego en una habitación, todos pensaban que era la mía pero no, y ahí se supo que fumaban casi todos.
62. -¿El cigarrillo no te quitaba aire?
-Nunca sentí que corría menos por el cigarrillo. Quizás mi defecto era que cuando venían a hacerme una nota, yo estaba con el pucho en la mano y salía así en la foto, y por ahí no quedaba bien, pero la realidad es que fumaban todos.
63. -¿Dónde trabajaste como entrenador?
-Hice el curso en AFA con Mostaza Merlo y Pedrito González, entre otros. Dirigí con el Ruso Ribolzi en San Miguel, después fui a las inferiores de Boca, también estuve en Acasusso con Silvio.
64. -¿Cómo se dio tu regreso a Boca como entrenador?
-Agarró Silvio (Marzolini) como director general de las inferiores a fines de los 80 y me llamó. “Cabezón, vas a ser mi mano derecha y dirigir la Cuarta y la Quinta con Grillo”, me dijo. Yo, contentísimo. Cuando se fue el Cai Aimar de la Primera, Silvio me pidió que agarrara interinamente, yo no quería saber nada pero lo hice, fueron dos partidos en diciembre, para terminar el campeonato, en 1990. Después agarró Tabárez, fui su ayudante y también el técnico de la Reserva, con la que salimos campeones. Y me tocó dirigir tres partidos más en la Primera de forma interina cuando se fue Tabárez, antes de que agarrara Habegger. En esos partidos me pasó algo que selló mi futuro en el club.
Patota Potente, como técnico interino, con el médico Eduardo Andreacchio y el Ruso Hrabina al lado. Foto: Archivo-En ese segundo interinato vino un dirigente muy importante a preguntarme de forma prepotente por qué no ponía a determinado jugador y lo eché del vestuario. Me terminó pasando la factura.
-Correcto. “Yo no me meto en lo que hacés en el banco, vos no te metas en el equipo”, fue mi respuesta. Cuando llegó Habegger me quisieron mandar a dirigir la Novena, una manera elegante de abrirme la puerta de salida. Me fui y a los dos años, cuando Silvio volvió a Boca para dirigir la Primera, en el 95, me quiso llevar de ayudante y Heller me bajó el pulgar. Ahí vino el vuelto.
67. -¿Qué chicos que tuviste en las inferiores de Boca te sorprendieron?
-En la Cuarta y Reserva tuve a Luis Medero, y cuando Tabárez me consultó por él, porque se le había lesionado Juan Simón, le dije que lo pusiera, que le iba a rendir. Respondió muy bien: metió un golazo y tuvo una gran trayectoria. Otro fue Arruabarrena, que al día de hoy cada tanto me saluda con algún mensaje. Se ponía colorado el Vasco cuando le hablaba.
Potente, Tabárez y el Profe Herrera.68. -¿Te escuchaba el Maestro Tabárez?
-Había buen díálogo. También influí en la llegada de Márcico. Cuando se lo ofrecieron, Tabárez me consultó a mí, porque no lo conocía. Le dije que si conservaba algo del Márcico que había visto en Ferro, que ni lo dudara, que la iba a romper.
69. -¿Intercediste en la disputa entre Halcones y Palomas?
-La verdad es que nunca vi mala relación entre los muchachos, y eso que yo estaba más cerca de ellos que el técnico, que es lo que suele ocurrir con los ayudantes. Me parece que se exageró un poco.
70. -¿Cómo llegaste a ser ayudante de Tabárez? ¿Te pidió él?
-Tabárez vino solo con el Profe Herrera, necesitaba un ayudante de campo, y como yo estaba en el club y conocía a los jugadores me pusieron a su lado y a dirigir la Reserva. Cuando el Maestro se fue, me dijo que me iba a llamar si le salía algo en Europa. Dirigió en Italia y en España pero no me llamó nunca.
-La verdad que sí. Con Paco Casal, su representante, hemos ido a almorzar y cenar, yo lo fui a buscar al aeropuerto varias veces. Un día lo llamamos juntos a Italia y el Maestro me dijo que me iba a mandar a buscar, pero no pasó nada. Ahí medio que me desengañé, esas cosas te tiran la moral por el piso, me fueron sacando las ganas y no trabajé más en el fútbol.
72. -¿Cómo viviste el día que salieron campeones contra San Martín de Tucumán?
-Bueno, al chico que metió el gol para ser campeones, Claudio Benetti, lo tenía en Reserva, también me consultó Tabárez por él. Boca tendría que haber sido campeón antes, pero perdimos con Deportivo Español en la Bombonera un partido que no tendríamos que haber perdido. Y el año anterior se nos había ido el título en los penales con Newell’s.
La foto del plantel de 1991 autografiada. Potente, a la izquierda del Maestro Tabárez.73. -Te sacaste las ganas de ser campeón, algo que no habías podido conseguir como jugador.
-No es lo mismo, pero sí, es cierto, no pude como jugador y tuve la suerte de salir campeón con Boca desde adentro, como ayudante. Yo solía ir a la platea y bajaba al vestuario en el entretiempo, porque el Maestro no quería mucha gente en el banco. El día que fuimos campeones con los tucumanos lo vi desde el túnel.
74. -¿Seguís jugando el fútbol?
-No puedo, si tengo cuatro bypass y un marcapasos encima.
-Un domingo de 2017 iba a buscar a unos amigos para salir a comer y empecé a transpirar y transpirar y me vine para casa, no sé ni cómo hice para manejar hasta acá. Llegué, me tiré en la cama y tenía cero de presión. (“Es verdad, no tenía presión”, confirma Alicia, su esposa, que justo se asoma al living). Me vino a buscar una ambulancia y llegué al Bazterrica casi muerto, me hicieron maniobras de resucitación y a los pocos días me hicieron cuatro bypass. La pelota pegó en el palo y salió (risas). Al año siguiente me pusieron un marcapasos, por seguridad.
Con Alicia, su esposa y compañera de toda la vida.76. -Imagino que ahí dejaste de fumar.
-Automáticamente dejé el cigarrillo, claro. Igual cada tanto me llama, pero no le doy bolilla (risas).
77. -¿Con la comida te cuidás?
-Un poco, sí, acá la patrona me cuida, pero qué sé yo, no puedo bajar un kilo.
78. -¿Quién fue el rival que mejor te marcó?
-En mi época, el 5 era el encargado de seguir al 10, y entre los que más recuerdo estaban Mostaza Merlo y el León Espósito, de San Lorenzo.
Patota Potente lucha con Mostaza Merlo, su marcador habitual en los Superclásicos. Foto: Archivo79. -El día más feliz y el día más triste en el fútbol.
-El más feliz fue el día que debuté en la Primera de Boca. Y encima al lado de mi ídolo de la infancia. Y el más triste, cuando me fracturaron la tibia, jugando en Rosario Central, contra Platense, no recuerdo quién fue, sí que giré para patear y me estaban esperando con la planchita. Por suerte fue sin desplazamiento. A los tres meses querían que regresara y en una práctica choqué con el arquero y me volví a fracturar, se ve que no se había formado bien el callo, y estuve seis meses más con yeso. Terrible.
80. -¿Es más fácil o más difícil jugar ahora que antes?
-Antes había más dificultades, para mí. Cuando llovía no solo la pelota pesaba cinco kilos, también la camiseta, los pantaloncitos, las medias, todo. Recuerdo que Daniel Willington decía que en la cancha de Atlanta había que salir con un perro de caza para ubicar los pozos, ahora las canchas son espectaculares, se puede jugar mejor.
81. -¿Seguís en la mutual de Boca?
-Sigo, sí, no voy tan seguido pero cada tanto nos juntamos en el club. El presidente es Rojitas y el objetivo es ayudar a unos 30 exjugadores que por ahí no están tan bien y reciben una ayuda del club, una especie de sueldo. Nos juntamos con el Pocho Pianetti, el Tano Novello, el Chino Benítez, Quique Hrabina, charlamos, tomamos mate en la oficina
-No, porque yo tengo el carnet de técnico, pero por gente amiga me entero de que van con el carnet a algunas canchas y no los dejan entrar, les hacen problemas, entonces para evitar un mal momento prefiero no ir.
83. -¿Y si te dieran entradas?
-Es que no me gusta pedir. Desde que dejé de ser ayudante de Tabarez, en el año 93, solo volví una vez a la cancha, cuando me hicieron un reconocimiento en 2011. Lo hizo el presidente de la mutual, me acompañó uno de mis nietos. Fue muy emocionante volver a pisar el césped de la Bombonera y que la gente me cantara. Hermoso momento.
Patota Potente y el homenaje en 2011, en la Bombonera.84. -Si te dijeran “Osvaldo, te damos este carnet para que vengas cuando quieras”, ¿irías?
-Es que yo no voy a pedir nada, no soy así, ¡pero cómo no me va a gustar ir a la Bombonera!
85. -¿Desde cuándo tienen la fábrica de trofeos?
-Mi papá la creó en 1960 y en Parque Chacabuco está desde 1968. Mi viejo falleció en el año 91, no me pudo ver campeón en Boca con Tabárez, por poquito. Es una tristeza que me quedó.
86. -¿Cuál es el comentario mayoritario de los hinchas de Boca cuando te ven atendiendo en la casa de trofeos?
-No suelo estar en el mostrador, el que atiende al público es mi hermano. Lo que yo hago es terminar de armar las Copas, les pongo la base, las tuercas, todo eso, pero siempre adentro. Igual, alguna gente se acerca a saludarme, pero tranquilo.
87. -¿Qué te dicen esos hinchas?
-Me preguntan por personajes o momentos de mi época. Lo que quiero destacar es que más allá de mi carrera y de los años que jugué como profesional, nunca dejé de juntarme con mis amigos de la infancia, y lo seguimos haciendo en el mismo club de baby de siempre, en Miraflores, a seis cuadras de Avenida La Plata. La mayoría es de San Lorenzo, me acuerdo de que cuando le metimos seis goles, los que se disfrazaron de novios esa tarde y estaban en la tribuna eran mis amigos Balá y el Tano Nenucho, imagínate. Metíamos goles y goles y los veía a ellos dos disfrazados ahí en el paraavalancha, ja, ja, después nos juntamos esa noche en el club.
Potente, en su casa, con un trofeo por los goles convertidos. Foto: Maxi Failla88. -¿Quiénes son para vos los tres máximos ídolos de Boca?
-El mío fue Rojitas, como te conté, y creo que para la mayoría de los hinchas que lo vieron jugar, también. Es difícil elegir, porque Diego fue un monstruo pero en Boca jugó poco. Riquelme sería otro, y muchos eligen a Rattín, porque fue un símbolo de las décadas del 50 y 60.
89. -Vi en la pared una foto con Bianchi, ¿tenés relación con él?
-Es de un partido que jugamos contra Vélez, no sé si fue el último de Carlos antes de irse a Francia. En mi época teníamos relación con muchos jugadores de otros equipos, porque nos íbamos casi todos de vacaciones a Mar del Plata, ahora se van a Miami. Y en Mar del Plata te encontrabas con todos. Con mi señora pasamos un verano con Carlitos y su señora, hemos ido a bailar y a comer.
90. -¿Con los jugadores de River también se juntaban?
-Sí, porque lo de la cancha quedaba al margen. De River nos encontrábamos con Mostaza, o con el Negro Jota Jota. Con Adolfo Pedernera festejamos juntos muchos cumpleaños, porque cumplíamos muy cerca.
91. -Vuelvo a Bianchi: como hincha de Boca habrás disfrutado sus logros en el club.
-Para mí fue el ciclo más importante en la historia de Boca, y lo disfruté, por supuesto. Con Carlos no hablo hace bastante pero sí veo seguido al Toti Veglio, que fue su ayudante de campo.
Carlos Bianchi y Osvaldo Potente.92. -¿Qué es la “Peña Osvaldo Potente, los bosteros de Santa Fe”?
-La armó un muchacho de la hinchada de Boca que vive en Santa Fe. En el 90 viajamos con Silvio, con mi viejo y mi hijo a la inauguración. Sigo en contacto con ellos, me mandan videos cuando vienen a la Bombonera y siempre me dicen que me esperan en Santa Fe, pero a esta altura a uno le cuesta viajar.
93. -¿Te gusta Tomás Aranda como 10?
-El chico tiene condiciones, lo que a mí no me gusta es que acá a los tres partidos el periodismo ya empieza con las comparaciones, y se apuran con elogios desmedidos, se le da una gran manija a la semana de haber arrancado, y eso le puede hacer mucho daño, porque le estamos exigiendo a una persona que necesita hacer los pasos tranquilos. Pero el chico pinta bien.
94, -¿A qué se dedican tus hijos y de qué equipos son hinchas?
-Leandro, el menor, estampa camisetas, tiene su galponcito. Ivana, mi hija del medio es maestra jardinera. Y Jéssica, la mayor, está en una oficina de café. Mis tres hijos son hinchas de Boca, aunque después de mucho tiempo me enteré de que la mayor se hizo de Racing, se ve que cambió. Y también me enteré de que mi mujer es hincha de Racing; si me lo hubiese dicho en su momento, no sé si me casaba (risas).
95. -¿Y cuántos nietos y de qué equipo son?
-Tengo cuatro nietos: Pilar (19 años), Brisa (17), Vicente (14) y Tiago (13). Brisa, la hija de mi hijo, es de Boca, ahí no hay dudas. El problema vino con los yernos, que uno es de San Lorenzo y otro de River, así que dos de mis nietos son de River y el otro, Vicente, de San Lorenzo
96. -¿Discutís con ellos?
-Martín, uno de mis yernos, es fana de River y tiene a Gallardo tatuado en la pierna, yo lo cargo que se la voy a cortar, ja, ja. No, fuera de broma, no hay ningún problema, jamás vino con la camiseta de River a casa.
97. -¿Cargaste a tus nietos por el último Superclásico?
-No, no, para nada. A veces vemos los River-Boca juntos pero no me gustan las cargadas. Yo no cargué nunca a nadie y no quiero que me carguen a mí, así viví siempre.
Osvaldo Rubén Potente con Tiago, Brisa, Vicente y Pilar, sus cuatro nietos.98. -Más o menos como se ve en la tele y redes sociales, ¿no?
-Te voy a decir una cosa, que lo vengo anticipando: falta muy poco para que los periodistas de diferentes equipos se agarren a piñas en vivo en estos programas nuevos. Es una locura, una falta de respeto y educación. Cuando veo esas discusiones agresivas cambio de canal, me parece espantoso.
99. -La última, Osvaldo, ¿vivís con lo que te da la fábrica de trofeos?
-Tanto mi señora como yo cobramos la jubilación mínima, como la mayoría en este país, unos 400 mil pesos. Por suerte tengo la fábrica de trofeos. Vivimos de eso, porque yo no hice una gran diferencia en el fútbol. Faltó el viaje a Europa, nada más, tuve varias chances y no se dio.
100. -Faltó la llamada del Maestro…
-Sí, ja, ja, igual me pone contento que hoy se gane mucho más dinero y se haya valorizado al fútbol, porque en mi época no podías discutir demasiado. Armando pensaba “si te llego a vender a vos tengo que renunciar, me matan”. Eso imagino yo, eh, quizás lo razonaba así, y date cuenta que hoy vas a ver un equipo y al año siguiente cambia más de la mitad de los jugadores. En fin, a mí me alcanza para vivir y no me quejo.
Con una tapa de El Gráfico en la década del 70.






